<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289</id><updated>2011-04-22T00:30:58.768-04:00</updated><category term='marinos'/><category term='cubanos'/><category term='Esteban'/><title type='text'>ESCORADO</title><subtitle type='html'>Escorado es una selección de relatos, crónicas y cuentos relacionados con la vida del hombre de mar. En este caso, nuestro viaje se realizará entre medusas, piratas, corsarios y bucaneros, que acompañados por ese aroma brindado por la marisma caribeña, se revuelcan entre olas, el amor, alcohol, aventuras y sufrimientos del hombre de mar cubano. Esteban Casañas Lostal</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-4588695328635731976</id><published>2008-04-27T19:39:00.002-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:43.261-05:00</updated><title type='text'>HE MUDADO LA CASA.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SBUPdLs7n_I/AAAAAAAAAEw/zmlJbZidvM0/s1600-h/Sirenas+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194074739273605106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SBUPdLs7n_I/AAAAAAAAAEw/zmlJbZidvM0/s320/Sirenas+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:180%;"&gt;Hola amigos.-&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:180%;"&gt;He mudado mi casa para los blogs de Conexión Cubana, sitio donde participo desde su fundación hace diez años. Los espero por allá, ya he incluido nuevos trabajos.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:180%;"&gt;                   Un fuerte abrazo..&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:180%;"&gt;                     Esteban.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.conexioncubana.net/blogs/escorado/"&gt;http://www.conexioncubana.net/blogs/escorado/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-4588695328635731976?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.conexioncubana.net/blogs/escorado/' title='HE MUDADO LA CASA.'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/4588695328635731976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4040409238848137289&amp;postID=4588695328635731976&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/4588695328635731976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/4588695328635731976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/he-mudado-la-casa.html' title='HE MUDADO LA CASA.'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SBUPdLs7n_I/AAAAAAAAAEw/zmlJbZidvM0/s72-c/Sirenas+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-6972506934902116559</id><published>2008-04-19T19:22:00.003-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:43.442-05:00</updated><title type='text'>PANCHO, EL BICHO.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAp_TOHG4BI/AAAAAAAAAEQ/kQz56MGF9xo/s1600-h/jibacoa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191101488680067090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAp_TOHG4BI/AAAAAAAAAEQ/kQz56MGF9xo/s320/jibacoa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Río Jibacoa perteneció a un grupo de barcos de vapor que sirvieron de escuela a varias generaciones de marinos cubanos. Recuerdo entre ellos al Río Damují, Caonao, Bahía de Tánamo, Bahía de Siguanea, Bahía de Santiago de Cuba, Ignacio Agramonte y Carlos Manuel de Céspedes. Por las condiciones de vida tan difíciles a bordo de esas antiguas naves, se formaron en ellas aquellos rudos hombres de mar y magníficos navegantes. En ellos aprendí a gatear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                               &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                       PANCHO, EL BICHO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Su nombre era Francisco, imagino haya fallecido y pertenezca a ese inmenso ejército de fantasmas que me persigue con sus recuerdos, también le decían Pancho. Perteneció a esa generación de verdaderos marinos de los cuales he hecho referencia en varias oportunidades, hombres de mar que transpiraban salitre por cada poro de la piel. Gente que amaban como nadie esta peligrosa profesión y les tocó vivir una de las páginas más difíciles de su historia. Muy pocos de ellos traspasaron esa dura barrera impuesta por el tiempo, poquísimos disfrutaron todas las bondades que ofreció una época moderna en nuestro campo. El retiro o la muerte los sorprendió sin desprenderse de aquellos calores impuestos por los antiguos barcos de caldera.&lt;br /&gt; El Bicho era el contramaestre de la motonave Habana cuando me enrolaron como agregado de timonel en el año 68, increíble, nunca pensaría que cuarenta años después le dedicaría unas líneas desde mi eterno exilio. Nadie sabe las vueltas que da la vida, un breve pasaje por esta tierra ausente de penas y glorias para muchos, una divertida aventura para otros. Interesante ha sido para mí en ese largo y promiscuo recorrido que realiza todo marino dejando tras de sí cientos de singladuras, botellas vacías y mujeres rogando por un regreso que nunca se produce. Mi debut como lobito de mar se produjo en una época donde la poesía y romanticismo por la aventura iba desapareciendo. Se aniquiló viejos valores, sentimientos, el verdadero sentido de esa vida colmada de peligros, risas etílicas, gemidos exagerados a la orilla de cualquier playa ante la mirada sorprendida de un cangrejo y los sargazos acariciando los talones de los pies.&lt;br /&gt; Me dijeron que yo relevaría a una generación de hombres corruptos, contrabandistas por excelencia, enemigos de la “revolución”. ¿Saben una cosa? Durante los momentos que me narraban esas horribles historias, la de hombres prostituidos que trataban de recuperar en tierra el tiempo detenido de sus vidas en el mar, yo me las creí, pensaba que me decían la verdad y me acordaba de aquellas viejas historias de piratas. Luego, cuando me sumergí dentro de las olas de sus vidas, fui contagiado por aquellos viejos vicios, y lo peor, nunca hice nada por curarme de aquel seductor embrujo. Yo era la prolongación de sus existencias, solo que después, me vi obligado a utilizar un rostro diferente al mío. Los recuerdo con mucho cariño y nadie sabe cuánto hubiera deseado tenerlos como subordinados en mis años de oficial, esto lo he manifestado en varias oportunidades.&lt;br /&gt; El Bicho era un tipo que se distinguía de los demás por muchas razones, el churre que siempre lo acompañaba era uno de sus señales distintivas. En aquellos tiempos el agua era racionada y solo se ponía al servicio de la tripulación media hora al levantarnos, media al mediodía y una hora por la tarde para bañarnos. Pancho se bañaba diariamente, al menos, cuando la temperatura no viajaba tan bajo en los termómetros y la calefacción funcionaba bien. ¡Pa’qué me voy a bañar, si no he sudao! Fue una justificación muy común cuando nos encontrábamos en Europa, al bicho no había que darle mucha cuerda tampoco. Aunque se bañara, Pancho se ponía el mismo pijama de siempre, nunca se le conoció otro. Nadie podía criticarlo por esa enfermiza selección suya, el problema radicaba en que no la lavaba durante todo el viaje y apestaba a chivo ruino y sin capar, estaba tan sucia como la ropa de cualquier maquinista.&lt;br /&gt; Yo creo que le decían El Bicho por un tic nervioso imposible de ocultar, subía y bajaba con demasiado apuro el hombro derecho, como si lo estuviera picando una garrapata, yo creo que ese tic se extendía hasta el rostro, me parece que sí, ahora lo recuerdo bien jugando dominó y cómo le caía la ceniza del tabaco encima de la camisa de su hediondo pijama. Pero eso no era lo peor tampoco, ¡coño!, había que pararse en la puerta del camarote del Bicho, caballeros, sin jodederas, aquella cueva tenía más peste que la jaula de los leones del zoológico de La Habana, era pa’cagarse. Encima de todo esto, no sé cómo carajo se las arreglaba para tener un cabo de tabaco eterno en la boca, no me viene a la mente verlo encendiendo un tabaco entero. ¡A correr cuando se reía! Sus dientes eran naturales, pero todo parece indicar que de tanto uso se le fueron gastando con los años. Es muy probable que se presentara como gladiador ante una manada de tiburones para batirse a mordida limpia y como la piel de los escualos es como el papel de lija, se les gastaran entre tantas batallas y apuestas, los tenía bien chiquitos. Pero eso no era lo peor, era mejor decirle que nunca se riera aunque estuviera muy feliz. No se imaginan la triste impresión que causa esa hilera de dientes de un color ámbar y el vaho a nicotina que despedía con cuanta palabra pronunciara, de truco. Por estas y muchas razones, Pancho se encontraba en retiro espiritual y no salía a tierra cuando el barco atracaba, solo lo necesario, el tiempo indispensable para comprar su pacotilla. Ese era otro de los problemas que le criticaban a esa generación de viejos piratas cubanos, era muy condenado en aquellos tiempos estar comprando comida en el extranjero. La pacotilla del Bicho estaba compuesta por un saco de arroz, frijoles, una lata de cinco galones de aceite, cajas de puré de tomate, latas de sardinas, latas de chorizo español, aceitunas (me dijo que eran para los picadillos), gomas usadas de autos (creo que el bicho tenía un cacharro tan sucio como su camarote) En fin, nosotros, como parte de la nueva generación de marinos formados por la “revolución”, estábamos obligados a combatir esos vicios propios de una sociedad decadente como la capitalista. Además, se vendía una imagen falsa de la situación en Cuba, ¿quién coño había visto a un verdadero marino comprando estas mierdas? Así mismo nos decían, como si nos estuviéramos muriendo de hambre, como en África o Haití, había que combatirlos.&lt;br /&gt; El Bicho tenía muchos defectos que nos molestaban enormemente y nos ponía agresivos, pero él se cagaba en todas esas amarguras y continuaba sus planes, se comportaba a veces como un verdadero militante de los que empingan, por no decir que le joden la existencia a cualquiera. No habíamos salido de un mal tiempo, no se podía trabajar en cubierta por estar embarcando agua de mar, y Pancho siempre inventaba cualquier pincha en el pañol de proa. Yo creo que lo hacía por no resistir estar trancado en aquel apestoso camarote. Nos llevaba a todos para la proa y la situación se tornaba en ocasiones irresistible, ese sube y baja violento por las frecuentes cabezadas le provocaba vómitos a unos cuantos. Para resolverlo, el muy cabrón tenía una teoría que debe datar de la época de los piratas, decía el muy hijoputa: ¡Tomen agua de mar y miren hacia el horizonte! No sé si le resolvió el problema a los demás, yo nunca me maree y cuando me encojonaba lo dejaba en su tortura y me metía en el camarote. Luego iba y le daba las quejas al Primer Oficial, que en aquellos tiempos era el gallego Meléndez, tremendo singao. Aquello era como la vida en el ejército, siempre piensas que las cosas que te hacen los superiores son con el objetivo de hacerte la vida un yogurt y no te equivocas, el de arriba siempre caga al de abajo, pero es innegable que todas esas situaciones nos ayudan a enfrentar la vida, eso lo comprendí mucho después cuando tuve de subordinados a marineritos de pacotilla.&lt;br /&gt; De que eran contrabandistas no cabe la menor duda, pero lo eran en menor cuantía, contrabandistas de mierditas y regateo. Años posteriores los conocí de puntería, gente que llegó a traficar con drogas, por eso digo que aquellos viejos piratas eran niños de teta al lado de esas nuevas generaciones comprendidas dentro del mundo correspondiente al “hombre nuevo” formado por la revolución. Aquellos vendían tabaco y ron para resolver sus problemas o quizás pagarse una puta, algo muy normal en la vida de los marinos. Pero los últimos jugaban al duro y le causaban daño a la humanidad, hablo con dominio de causa y no lanzo disparos de salva al aire, varias veces me propusieron traficar con cocaína en La Habana y por poco me atrapa la tentación. Sacaba cuentas lógicas, me la tenía que jugar para sacar de contrabando 20 cajas de Cohíbas, era mucho más simple sacar un kilogramo de polvo y te buscabas mucha más plata, la corrupción del hombre nuevo llegó a esos extremos. Pancho pensó que los nuevos lobatos éramos comemierdas y estando atracados en Rótterdam o España, nos zumbaba a trabajar colgados en guindolas para darle un mantenimiento injustificado al casco del buque, nosotros no les hacíamos mucho caso y dejábamos que se defendieran. En la medida que comprendieron que muchos de nosotros no éramos “chivatos”, las relaciones mejoraron  y se estableció esa relación de hermandad que siempre existió entre los hombres de mar. Cuando llegábamos a cualquier puerto cubano, ellos, los viejos que se consideraban en una especie de retiro espiritual, se ofrecían voluntariamente para asumir nuestras guardias mientras los jóvenes nos íbamos de putas. Plantaban una mesa de dominó debajo de la torreta de la bodega número tres, una botella de ron que compartían tranquilamente y quien sabe, quizás disfrutaban de sus recuerdos como hago yo actualmente, es una ley de la vida, hay que darle paso a la juventud y en ese aspecto ellos estaban muy concientes del rol que una vez les tocó jugar en esta vida, egoísmo actual de quienes se aferran a imponer viejos estilos a los nuevos.&lt;br /&gt; No puedo negar que jodimos a Pancho como a nadie, siempre existió un respeto casi sagrado por la jerarquía a bordo de todos los barcos. Cada buque era construido en consideración a esas diferencias, siempre será así y pobres de los que creen en la igualdad social. Siempre existirán los de arriba y los de abajo, un buque no estaba excluido de esos viejos y vigentes conceptos. Un buque era una extensión de cualquier sociedad, la oficialidad era una representación de la clase gobernante o privilegiada, la marinería era ese pueblo, yo estuve en las dos partes y el salto de un nivel a otro fue casi traumático. Existe un largo período de tiempo donde ya eres cowboy y continúas pensando como indio, eso me pasó a mí.&lt;br /&gt; La entrada al comedor era una comedia trágica, la marinería debía esperar por el contramaestre, era la máxima representación de las clases bajas, el pueblo. Pero Pancho era implacable a la hora de la jama, por regla general se ponía una fuente de sopa, otra de arroz, una de cualquier tipo de carnes y la última de ensalada. Lo normal sería que una persona se sirviera la sopa como entrada de acuerdo a nuestras costumbres. Pancho se elevaba por encima de todo el mundo y desde la cabecera de la mesa de los tripulantes de cubierta, la que él presidía, extendía su apestoso brazo, no olviden que siempre vestía el sucio pijama. Con el desafiante tenedor pinchaba la pieza más grande que existiera en la fuente de las carnes, poco importaba si era medio pollo, un bistec o un filete de pescado, el asunto es que debía ser el más grande de todos. Lo colocaba en su plato llano y después se servía la sopa, era el único con ese posesivo proceder en nuestra mesa. Un día nos pusimos de acuerdo con el camarero y le pedimos que colocara la fuente de las carnes lo más alejada posible de su puesto, cuando sonó la campana y El Bicho se sentó. El último marinero agarró la fuente y se sirvió la pieza más grande, luego fue pasando la fuente entre la marinería mientras Pancho permanecía con su tenedor en el aire. No habíamos roto la disciplina, él había sido el primero en sentarse, pero ese día le dejamos la pieza más pequeña.&lt;br /&gt; No conforme con nuestro sordo desafío, se presentó al día siguiente muy temprano en el comedor y cuando el camarero colocó alejada la fuente del plato fuerte, la cambió con todo el descaro del mundo hacia sus dominios, ese día nos jodió, pero nosotros no nos dábamos por vencidos así de fácil. La participación del camarero fue neutralizada por ese viejo cabrón, nos vimos obligados a viajar un poco más lejos y captamos al cocinero. Cosa rara que haya aceptado, porque el gordo Nocedo no entraba en jodederas, pero logramos convencerlo, solo era necesario esperar al día que ofertaran bistec empanizado. Ese día fue para cagarse de la risa, cortamos un pedazo de saco de yute grandísimo y lo empanizamos, tenía la apariencia de un perfecto bistec. El camarero volvió a colocar la fuente alejada del puesto ocupado por El Bicho, pero él se preocupó en entrar antes de tiempo al comedor y cambiarla hasta ponerla a su alcance. Como era de esperar, se sirvió aquello que parecía una sábana y después procedió como siempre, se sirvió la sopa y la aspiraba con el estilo de los japoneses. Ese día nadie tomó sopa, todos nos inclinamos por la carga sólida, él tuvo que sentirse extrañado por ese cambio en nuestras costumbres. Luego, trataba de cortar, aplicaba toda su fuerza y ésta era interrumpida por los golpes de su tic nervioso. El hombro derecho lo traicionaba, también la parte derecha de su rostro, aquellos movimientos fueron más acelerados, lo condujeron a la desesperación mientras todos nos levantamos de la mesa y esperamos en el saloncito de tripulantes. ¡SON UNOS HIJOS DE PUTA! Gritó vencido en su asiento, el camarero le llevó un bistec verdadero y se calmó los nervios.&lt;br /&gt; El gardeo era muy fuerte y El Bicho tuvo que cambiar sus tácticas, nada de trabajos en la proa cuando había mal tiempo y menos, colgar a la gente en una guindola cuando iban a vender su contrabando. Navegar con aquella gente bajo la influencia de sus “negativos” ejemplos, combinó perfectamente a dos generaciones distintas de marinos, éramos una familia que amaba su barco, sentimiento muy bien trasmitidas por aquellos viejos lobos de mar. No conforme con los resultados obtenidos, cada una de aquella admirable gente fue separada de la marina sin razones que justificaran esa medida, solo el haber navegado en viejos barcos cubanos durante el “capitalismo”, no existía otra razón.&lt;br /&gt; El Bicho estuvo trabajando de pañolero en los muelles Aracelio Iglesias, fue condenado a la misma mendicidad del proletariado sin otra justificación que la de ser muy buen marino, pero con el defecto de conocer la historia de los verdaderos hombres de mar, cobrar todas las horas extras, dietas, horas extras-pesadas por limpiar bodegas, etc. Privilegios que después fueron eliminados con el objetivo de borrar rezagos del pasado. Sentí mucha pena cuando lo vi en aquellas condiciones de vida y llegaba hasta el buque para solicitarme una pastilla de jabón u otra porquería. La alegría se perdía en mi rostro y me arrepentía por aquellas maldades juveniles que le jugamos más de una vez. Sin embargo, nunca hubo reproche o rencores entre nosotros, no lo condené por esos días innecesarios en el pañol de proa después de un mal tiempo. Él no me habló del bistec de saco y otras travesuras que cometen los jóvenes.&lt;br /&gt;Tengo un purificador de aire en mi oficina, pero es insuficiente, yo no fumo tabaco, pero cuando salgo y regreso siento el olor a nicotina. Me viene a la mente el camarote del Bicho y sus gritos cuando íbamos a arriar las plumas de carga. ¡Aboza, reconoce! Y los marinos llevando el amantillo desde la cornamuza hasta el tambor del winche. ¡Cobra, suelta la boza! Y el puntal que era arriado a mano ante la mirada diligente de un buen contramaestre. Pancho es solo un recuerdo, quizás nadie se acuerde de él, ni sus hijos, así es la vida allá, así es la vida aquí. Unos, porque tratan de olvidar, el pasado constituye una pesadilla. Otros, porque se intoxican con una CocaCola, el pasado es su peor pesadilla. Nadie se acuerda de los soldados caídos en la guerra, todos corren a escribir de los generales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                     Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;                                     Montreal..Canadá.&lt;br /&gt;                                     2008-01-05&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-6972506934902116559?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/6972506934902116559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4040409238848137289&amp;postID=6972506934902116559&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/6972506934902116559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/6972506934902116559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/pancho-el-bicho.html' title='PANCHO, EL BICHO.'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAp_TOHG4BI/AAAAAAAAAEQ/kQz56MGF9xo/s72-c/jibacoa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-9114768972094580969</id><published>2008-04-19T09:37:00.000-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:43.617-05:00</updated><title type='text'>PORTUARIA HABANA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAn2G-HG4AI/AAAAAAAAAEE/Y1C2zLjcdj8/s1600-h/Tiburon+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190950645133664258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAn2G-HG4AI/AAAAAAAAAEE/Y1C2zLjcdj8/s320/Tiburon+4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;                            &lt;br /&gt; Cuando empezamos a salir del subdesarrollo, no creo que se haya podido salir de él todavía, pero queda la satisfacción de que se hizo el intento. Pusieron a funcionar en el puerto de La Habana una estación de radio para hacer llamadas telefónicas por medio del equipo de VHF. Sus operadoras eran unas muchachitas de lo más amables, tenían la paciencia de conectarte con la casa de un vecino y esperar a que llamaran a tu mujer para después conectarte la llamada. El problema era que muy pocas personas tenían teléfonos en Cuba, eran vicios del capitalismo. No tengo la más mínima idea de cómo funcionaba aquello y quién pagaba esos servicios, porque de verdad, nunca pagué un solo centavo de las cientos de llamadas que hice.&lt;br /&gt;  Siempre que arribábamos del extranjero era muy útil, desde el mismo buque le avisábamos a los familiares a la hora aproximada que entraríamos a puerto (casi siempre desconocida) Así, mientras nos encontrábamos al pairo frente al malecón habanero, desfilaban muchos tripulantes por el puente del buque para llamar a sus familiares y yo les daba las facilidades para hacerlo.&lt;br /&gt;  Llegamos de Europa a bordo del buque “Aracelio Iglesias” y después de confirmar que estaríamos afuera por unas cuantas horas, tomé el VHF y llamé a Portuaria Habana.&lt;br /&gt;- Portuaria Habana, Aracelio que te llama.&lt;br /&gt;- Aracelio aquí Portuaria, adelante. ¡Coño!, aquella voz femenina me sonó rarísima, le cedí la oportunidad al contramaestre para que hablara con su esposa.&lt;br /&gt;- Portuaria Habana, aquí Aracelio que te llama.&lt;br /&gt;- Si Aracelio, es Portuaria quien  responde, ¿en qué puedo servirle?&lt;br /&gt;- Mire, yo deseo hacer una llamada a Marianao.&lt;br /&gt;- Muy bien Aracelio, pasemos al canal 62.- Voy y le cambio de canal al VHF y rápidamente oigo la voz de la operadora, le paso el teléfono al contramaestre para que continúe con su gestión.&lt;br /&gt;- Aracelio por favor, déme el número del teléfono.&lt;br /&gt;- Mire, es el 22-43-74, pregunte por Margarita. En ese momento se siente como marcaban los seis dígitos de los números dados y posteriormente, se escucha el timbre del teléfono, segundos después era descolgado y respondía una mujer.&lt;br /&gt;- Oigo, ¿a quién desea?&lt;br /&gt;- Óigame, ¿quién habla?, deseo hablar con Margarita mi compañera.&lt;br /&gt;- Hola mi amor, es Margarita, ¿ya llegaste?&lt;br /&gt;- Oye, es que tienes la voz muy rara, casi ni la reconozco. En esos momentos se oyen ruidos de interferencias.&lt;br /&gt;- Chico, el problema es que estoy un poco afónica por la gripe que tengo.&lt;br /&gt;- Oye, ¿cómo está la niña?&lt;br /&gt;- Mira, de eso mejor hablamos cuando estés en casa, porque la niña se fue con el novio.&lt;br /&gt;- ¿Coño, pero cómo es eso?, si la niña solo tiene 14 años.&lt;br /&gt;- Así es la vida, se le calentó aquello que tú sabes y se fue de la casa.&lt;br /&gt;- Bueno, luego hablamos de eso, ¿cómo está la vieja?&lt;br /&gt;- Ella está muy bien, ahora se encuentra en la cola de la carnicería. El tipo se puso rojo como un tomate y tiró con violencia el teléfono.&lt;br /&gt;-¡Coño! Esto es una hijaputada, mi vieja es paralítica. Salió como un cohete del puente y yo por poco me orino de la risa. El asunto es que los walky-talkies de los barcos tienen los mismos canales del VHF, entonces, el telegrafista del buque junto a otros oficiales habían grabado en un casete, los timbres de los teléfonos, interferencias, etc. y fingían diferentes voces de mujer.&lt;br /&gt;  Sería interminable todas las narraciones, historias y anécdotas de esta gente que aún jugándose la vida, muchos de ellos no perdían su buen carácter y los deseos de hacer maldades.&lt;br /&gt;                         Esteban Casañas Lostal&lt;br /&gt;                         Montreal.. Canadá &lt;br /&gt;                         2000-02-05&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-9114768972094580969?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/9114768972094580969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4040409238848137289&amp;postID=9114768972094580969&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/9114768972094580969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/9114768972094580969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/portuaria-habana.html' title='PORTUARIA HABANA'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAn2G-HG4AI/AAAAAAAAAEE/Y1C2zLjcdj8/s72-c/Tiburon+4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-6288968793746300085</id><published>2008-04-19T09:20:00.001-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:43.719-05:00</updated><title type='text'>TRES DESEOS.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnyHeHG3_I/AAAAAAAAAD8/3wGjdR8Z6co/s1600-h/Sirena+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190946255677087730" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnyHeHG3_I/AAAAAAAAAD8/3wGjdR8Z6co/s320/Sirena+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;                    &lt;br /&gt;  Tuvo que haber ocurrido en el año setenta, pues no me había casado aún, tiempos de cólera en nuestro Macondo insular, tiempos de mierda si se quiere resumir. Consignas, cañas, guardias, movilizaciones, discursos interminables, juventud perdida entre Van y Van. Tiempos de ripios y amarguras, sin tiempo para presumir, calzoncillos matapasiones cuidados con esmero. Trabajos improductivos y voluntarios como el chino, sueños que se comenzaron a destruir, escapar al norte, muertos, vergüenza al desnudarnos con la luz encendida, mierdas de recuerdos, pero son los que mejores se fijan. Cuesta trabajo virar el rostro a nuestras espaldas para ver qué rayos ha sucedido.&lt;br /&gt; Yo era un simple timonel en aquella época de marras, era feliz en apariencias, un privilegiado de nuestros destinos. Me había escapado temprano de esa libreta que nos perseguía injustamente, hasta que llegó a formar parte de nuestro organismo. Navegaba en el buque “Jiguaní” y recuerdo que dimos cinco viajes consecutivos a los Grandes Lagos. Toronto y Hamilton fueron siempre nuestros puertos de destino, allí cargábamos parcialmente por las limitaciones del calado y luego rellenábamos en Montreal.&lt;br /&gt; Fueron aquellos desafortunados momentos que apenas iniciaban nuestra larga agonía, ¿cuánta gente no ha quedado en el camino? Gente buena, soñadora, trabajadora, honesta, gente que tuvo como meta ese sueño que hoy se ha convertido en pesadilla, en un interminable éxodo por todo el mundo, en nuestra incapacidad para alimentarnos, en la eterna condena a vivir con una máscara, en la división de nuestras familias.&lt;br /&gt; ¿Saben cuántos muertos existieron por envenenamiento? Un día se sabrá, aparecerán los nombres de aquellas víctimas de la ley seca. Luego aparecería el alcohol de por vida, para mantenernos borrachos, para que olvidemos las penas, para cegarnos y no viéramos qué sucedía a nuestro alrededor, y no nos diéramos cuenta que el paraíso prometido era un basurero. Ruinas que se derrumban ante nuestra indiferencia, ebrio el dolor de nuestras conciencias, legado de mierda que dejamos al futuro, ¿futuro?&lt;br /&gt; En esos tiempos narrados y perdidos entre magnesias y amnesia, el patriarca había prohibido la entrada de turistas, el tiempo tampoco estaba para turismo entre nosotros, se defendía el futuro de la patria. ¡Ya pueden recogerlo señores! No sientan vergüenza. Como la flota aérea era escasa y los pasajeros apenas existían, algunos de ellos realizaron sus viajes en nuestros barcos. Recuerdo a una viejita gallega que llevamos en la motonave Habana para La Coruña, pobre vieja. Nos sorprendió una galerna en medio del Atlántico y aquel barquito de solo cien metros de eslora se convirtió en una simple chalupa. Todos los días al subir a mi guardia la viejita me preguntaba algo -Oye Esteban, ¿si esto fuera a hundirse como nos salvamos? Después no me preguntó más nada, no creo que haya sido muy convincente o amable mi respuesta. -Mi vieja, encomiéndese a Dios con mucho fervor, ya usted ha vivido bastante, así que olvide cualquier esperanza de salvación.&lt;br /&gt; En Montreal embarcó una anciana que había abandonado la isla en el 61, nueve años llevaba sin ver a su familia y el permiso para ir a la isla lo obtuvo por medio de la Cruz Roja Internacional. Era mulata clara y muy conversadora, casi siempre andaba sentada en la cubierta de botes oteando el horizonte, era su primera experiencia en una travesía marítima. No recuerdo de cual parte de La Habana era aquella viejita que despertó muy pronto mi simpatía hacia ella, cuando salía de mis guardias pasaba por la cubierta a conversar un ratico con aquella dulce viejita. Siempre le advertí que si venía alguien no me hiciera preguntas de Cuba y menos aún de su sistema político. Esto se lo repetía diariamente porque sabía que a los viejos les patina la memoria. Entonces, disfrutando de aquella intimidad cómplice que nació entre seres de distantes generaciones, le fui describiendo la situación en el patio. Solo oía exclamaciones al finalizar cualquier historia. -Terrible, no te creo, imposible, no puede ser. Ya lo comprobará mi vieja, pero recuerde que no puede comentar nada de esto con otros tripulantes, me pueden expulsar de la marina. Uno de esos días, la viejita me dice que iba a la isla a cumplir tres deseos, muy independientes de las ansias por abrazar a todos sus hijos y nietos.&lt;br /&gt;-Pues fíjate Esteban, quiero ir hasta la iglesia de la virgen de Regla a echarle unos quilitos prietos al mar, ¿tú crees que sea posible?&lt;br /&gt;-Pues claro mi vieja, la iglesia existe, solo que se han suspendido las procesiones y los cabildos. Yo recuerdo que ese día iba con mis primos a vender ramitos de Paraíso que la gente usaba para despojarse frente al cementerio, pero ya nada de eso existe, todas esas manifestaciones religiosas se prohibieron. ¡Ah! Cuando vaya al emboque de Regla para echarle los quilitos prietos al mar, ni se le ocurra meter los pies en el agua.&lt;br /&gt;-¿Y eso por qué, también lo prohibieron?&lt;br /&gt;-No mija, ni hace falta hacerlo, pero te aseguro que si lo haces vas a perder los pies con la contaminación que existe en la bahía.&lt;br /&gt;-Pero tú no me digas, ni te imaginas las veces que crucé esa hermosa bahía en la lanchita de Regla y Casablanca. Saltaban las sardinas, los sábalos y estaba siempre repleta de traviesas gaviotas.&lt;br /&gt;-Olvide el tango y cante bolero mi vieja, se encontrará la bahía repleta de barcos esperando atraque, verá como flotan pequeñas islas negras de fuel oil y como el agua apesta.&lt;br /&gt;-¡Qué pena! Luego quisiera ir al Rincón a cumplir una promesa y dejarle mis quilitos prietos al viejo Lázaro. ¿Crees que se pueda ir?&lt;br /&gt;-Si mi vieja, puede ir hasta el Rincón con un poco de dificultad si no tiene auto su familia, y si no están cortos de gasolina, porque hasta eso se reparte por cupones, pero no se preocupe, la gente inventa en la bolsa negra. El viejo Lázaro está allí, no ha podido abandonar la isla por su cojera, creo también que le han robado las muletas. Ella sonrió con mi ocurrencia mientras observábamos la costa de la Florida, allí nos pegábamos bien a tierra para navegar en la contracorriente.&lt;br /&gt;-Después cumpliré uno de los deseos más grande de mi vida.&lt;br /&gt;-¿Y cual es ese mi vieja?&lt;br /&gt;-Llegaré hasta una guarapera y me tomaré un vaso bien grande de guarapo, tal vez dos.&lt;br /&gt;-¿Y no le ha dicho nada su familia?&lt;br /&gt;-¿Sobre qué?&lt;br /&gt;-Creo que anda un poco perdida mi vieja y de los tres deseos solo podrá satisfacer dos.&lt;br /&gt;-No te entiendo muy bien.&lt;br /&gt;-Para que me entienda le seré franco, irá como le dije a echarle los quilitos prietos a la vieja Reglita, visitará al cojito de Lázaro en el Rincón con la ayuda de Dios, pero el guarapo, el guarapo tendrá que ir a tomarlo a casa del carajo.&lt;br /&gt; Dos días después, vi a la pobre vieja llorando mientras le decomisaban parte del tesoro que llevaba para su familia en la aduana de La Habana. No quise ni saludarla, tenía miedo me acusaran de tener relaciones con gente del extranjero y me sacaran de la marina. Imagino que ya aquella dulce viejita haya muerto, pero dudo que su dulzura fuera aumentada con un vaso de guarapo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                               Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;                               Montreal..Canada &lt;br /&gt;                              2003-08-30&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-6288968793746300085?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/6288968793746300085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4040409238848137289&amp;postID=6288968793746300085&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/6288968793746300085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/6288968793746300085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/tres-deseos.html' title='TRES DESEOS.'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnyHeHG3_I/AAAAAAAAAD8/3wGjdR8Z6co/s72-c/Sirena+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-6848759360140934619</id><published>2008-04-19T08:00:00.001-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:43.850-05:00</updated><title type='text'>FANTASMAS DEL HOTEL CASA GRANDA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnfOOHG3-I/AAAAAAAAAD0/T0vwSpmQusc/s1600-h/Hotel+Casa+Granda.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190925480920276962" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnfOOHG3-I/AAAAAAAAAD0/T0vwSpmQusc/s320/Hotel+Casa+Granda.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;                    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me indicaron donde encontrar el camarote del sobrecargo, dos cubiertas más arriba de la principal. No se veían muchos tripulantes a bordo, era normal cuando se estaba en puerto, los que se hallaban francos salían a joder la pava, muchas más razones existían en Santiago de Cuba. El tipo era una muralla de carne humana algo deforme, unos seis pies de estatura envejecida, olor nauseabundo y rancio despedía toda aquella mole sudorosa. Para mostrarme que era un ser como yo, levantó la vista ante mi toque en su puerta, y pude ver sus enormes ojos a través de unas gafas con cristales fondo de botella. Con voz ronca me invitó a pasar, mientras su vista se recreaba entre papeles que tenía encima de su mesita, fue acompañada por la tos típica del fumador. Nóminas mezcladas con hojas de inventarios y facturas, compartían el estrecho espacio con un vaso a la mitad de ron Paticruzao. La botella se erguía como un faro en todo ese laberinto de papeles y el cenicero abarrotado de colillas de Populares. Sin mucho protocolo le solté mis documentos encima de la mesa y no esperé a que me invitara a sentar, era exigirle demasiada amabilidad a aquel mastodonte. Debo confesar que me cayó mal de gratis.&lt;br /&gt; Me caían mal la mayoría de los Sobrecargos, eran parásitos a bordo de nuestros buques y con escaso contenido de trabajo. Tiempo libre suficiente para verse involucrados en constantes chismes, el otro tiempo libre era dedicado al robo. Fueron escasísimos los que conocí honrados, creo que ninguno hasta el día que embarqué en este buque. No quiero mencionarles el alto porcentaje de chivatos entre ellos, eran muchos. Por estas razones me cayó mal el gordo Argüelles, pocos días después comprobé que había sido injusto.&lt;br /&gt; Argüelles era el tío de aquel General que mataron en Angola, eso lo supe por terceras personas, porque para serles franco, esa mole de carne no explotaba aquella condición. Su principal objetivo en la vida era meterse una botella de ron diaria y poco le importaba quién rayos era su sobrino, él era él, y así mismo se aceptaba y era feliz. Estaba vivo de milagro, no tanto como un milagro, pero si lo salvó su pilonería por la bebida, eso lo comprobé en los viajes posteriores. Si lo invitabas a darse un trago, Argüelles se servía el vaso entero sin mirar cuanta gente debía compartir de aquella botella, y eso encabronaba a la gente. Por esa razón, un día no le abrieron una puerta donde se encontraban bebiendo durante ese viaje que finalizaba, él tenía mejor olfato que los perros para detectar el alcohol. Aquella gente hizo caso omiso a sus toques, permanecieron en silencio ante su insistencia, bebieron a reventar, y pocas horas después fallecían en la enfermería del buque por ingerir alcohol metílico. Fueron tres muertos de un solo golpe, y aquellos que eliminaron al gordo de Argüelles por pilón le salvaron la vida.&lt;br /&gt; El gordo no era ladrón como los otros sobrecargos, es que él no se molestaba en comprar pacotilla tampoco, su recorrido más largo era desde el buque hasta el primer bar que encontrara en su camino. Allí se sentaba a beber y ahogar tal vez sus penas, hasta que en medio de una fuerte borrachera regresaba nuevamente a la nave. Solo en Cuba pasaba trabajo y sus recorridos eran más largos por la escasez de bares.&lt;br /&gt; Por la portilla de su camarote entraba una ligera brisa acompañada de la bulla de todos los estibadores, era un aire caliente y húmedo detestable, premiado siempre por la presencia de molestas moscas. El Jade Island era un barco viejo que no tenía aire acondicionado, una simple ojeada por el camarote y no observé nada anormal, bastante limpio para el olor acre de su dueño, pensé. Me entregó la llave del camarote del Segundo Oficial, éste se encontraba para La Habana. En aquella cubierta estaban los camarotes del Capitán, Primero, Segundo y Tercer Oficial, Enfermero y Sobrecargo. Era la cubierta más tranquila y limpia de todo buque. No puedo recordar si el camarote del Telegrafista se encontraba dentro del Cuarto de Telegrafía, en muchos barcos era así, pero han pasado muchos años de esta historia. Tampoco he logrado comprender nunca que el mayor porcentaje de la oficialidad de cubierta haya sido ocupada por blancos. En aquellos tiempos eran muy escasos los negros dentro de esta especialidad, y los pocos que llegaron a capitanes fueron beneficiados por su condición de militantes del partido, pero de poca relevancia técnica (para no ofenderlos) ¿Ejemplos? ¡Como no! Tenemos a Montenegro, Argudín (solo Primer Oficial), Gabriel Sánchez, Remigio Aras Jinalte y otros que hoy se me escapan de la memoria, pero que representaban un por ciento muy bajo dentro de todo el personal de la flota. Sin embargo, la cantidad de negros duplicaba a las de blancos en la especialidad de máquinas, puede que cometa errores en mis apreciaciones, en lo que se refiere al personal subalterno era así.&lt;br /&gt; No es muy sencillo familiarizarse con la tripulación de un barco acabado de arribar, generalmente andan desesperados por salir a sus casas, y los que se encuentran a bordo tratan de escapar en sus tiempos libres a ligar algo en el puerto. Solo alcanzas a ver a los que se encuentran de guardia, y son muy pocos. Esas relaciones toman sus días, aunque casi siempre te encuentras con personal ya conocido que es el encargado en difundir referencias sobre tu persona.&lt;br /&gt; Al otro día de mi llegada a Santiago arribó una amiga mía de Nicaro, no quise hacer gestiones para pasarla abordo y evitar de esa manera otras complicaciones. Dos días después, las organizaciones del buque de acuerdo con Carmen Rosa, una vieja negra que trabajaba en el Departamento de Atención al Tripulante en esa ciudad, y que para ser honesto, era la única gente que de verdad atendía a los tripulantes en toda la isla, organizan un trabajo voluntario para celebrar el cambio de nombre y matrícula del buque. A partir de ese día se llamaría “Renato Guitart” y se matricularía en Santiago de Cuba. Para el acontecimiento invitaron al padre de Renato al buque.&lt;br /&gt;  Yo me encontraba de Oficial de Guardia ese día, el trabajo voluntario consistía en descargar cajas de latería en conserva y asistieron varias mujeres que trabajaban en la Delegación de Marina Mercante en Santiago. En varias de las oportunidades que me asomé a la escotilla Nr. 3 donde estaban trabajando, una joven cruzó varias miradas conmigo y fue suficiente motivo para que yo bajara a participar también. Después de las cortas e improductivas horas de aquel trabajo hubo un brindis (palabra que sustituye a un tiro de cerveza) El padre de Renato dijo algunas palabras y al concluir ya estaba empatado con aquella muchacha.&lt;br /&gt; Carmen Rosa organizó un viaje a la playa para celebrar el acontecimiento, es de destacar que en aquellos tiempos cualquier razón era suficiente para formar una pachanga. Nuestras vidas eran una constante pachanga de himnos, banderitas y medallas. Le dijo a todos los tripulantes que invitaran a sus novias para que no estuvieran sapeando a los otros, y de verdad que cumplió. La negra siempre cumplía su palabra, los tripulantes invitaron a todas las puticas de turno en el parque Céspedes. Una guagüita Girón para transportar a la tripulación y sus amigas, un camión para llevar los tanques de 55 galones llenos de hielo y cerveza, un lechón asado, y para amenizar se llevó a un dúo de trovadores que cantaba como Los Compadres.&lt;br /&gt; El ambiente en la playa era espectacularmente familiar, yo estaba con la chica de Nicaro y compartía con un grupito muy alegre. Entre ellos se encontraba el Jefe de Máquinas que en esos instantes era Manolito “Huevo de Toro”, oriundo de Guanajay y un tipo muy chévere. Como mi amiga no había llevado trusa le di un calzoncillo mío que era una imitación a piel de leopardo y yo me bañé con otro parecido, eran una novedad en la isla, nadie supo qué eran en realidad. Allí bebimos y comimos a reventar, pero a la gente se le fue las manos en las invitaciones y llevaron a una muchacha de más. Ese fue el único problema, al verse sola se puso a joder con varios de los que iban acompañados.&lt;br /&gt;  Hicimos el amor apartados del grupo y sobre los dientes de perro, creo que no repetí esa experiencia en toda mi vida, terminamos con marcas en todo el cuerpo y lograr el orgasmo fue algo espectacular en semejante condición. No se lo recomiendo a nadie, pero tuvo sus encantos también. Al regresar ya todos se encontraban dentro de la guagüita esperando por nosotros, las evidencias del estado de embriaguez colectiva eran notables, pero su rasgo más distintivo lo ha sido siempre el volumen a la hora de hablar. Nosotros los cubanos somos gritones por naturaleza, pero con cuatro cervezas encima nos convertimos en un infierno, eso era la guagua en aquellos momentos. Para rematar la situación, los trovadores se habían trabado en las mismas letras de lo que me imagino fuera una canción, repetían hasta la muerte el mismo estribillo.&lt;br /&gt;-¡No llores más, mentirosa!-&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!-&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!- Y no continúo porque gastaría muchas páginas en lo mismo, y de verdad, no quiero que vayan a pensar algo mal de mí.&lt;br /&gt; En uno de esos espacios dedicados por los trovadores al silencio mientras de sonaban un laguer, porque no les había dicho que en medio del pasillo pusieron varios cubos con cerveza. Pues en medio de aquel repentino silencio, se levanta una negrita que estaba con el electricista de apellido Marañón, una negra con un culo fenomenal, pero algo canillúa como la mayoría de las negras puras. En fin, se levanta aquella negra culona y va directo hasta donde se encontraba la chica que estaba sin pareja, y le suena tremendo avionazo.&lt;br /&gt;-Esto es pa que respetes a los hombres de las mujeres.- La chamaca se quedó sorprendida ante aquel inesperado avión que aterrizó en pleno rostro. Debo decirles que nadie movió un solo dedo del pie para evitar absolutamente nada.&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!-&lt;br /&gt;-No llores más mentirosa!- Continuaron los trovadores hasta la eternidad y ya me estaban encabronando con la misma trova. Pero bueno, yo iba muy bien acompañado y no le presté mucha atención a los acontecimientos, y menos aún al estribillo de mierda cantado por los borrachos trovadores. El chofer detuvo la guagua para darle botella a unos alemanes que pertenecían al barco de esa nacionalidad llamado “J. Fitche”, creo que ese era su nombre y el único extranjero surto en Santiago entonces. Continuamos nuevamente el viaje y el mismo estribillo de aquellos cabrones borrachos, ya algunos tripulantes se molestaban y les pedían que cambiaran, pero ellos se limpiaban el trasero con las solicitudes del público.&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!-&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!- En esa misma parte del disco, se levanta la chamaca a la que habían sonado el avionazo, pasa entre los alemanes que serían unos cinco, salta por encima de los cubos de cerveza y cae frente a la negra culona, allí mismo le suena su avionazo de desquite. Parte rauda y veloz para su asiento nuevamente, a su espalda una sola voz, la de aquella negra culona herida en sus sentimientos.&lt;br /&gt;-¡Putaaaaa!-&lt;br /&gt;-No llores más mentirosa!-&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!- Sale aquella negra hija de pantera de los brazos de Marañón, brinca por encima de los cubos de cerveza colocados en el pasillo, empuja a los alemanes que no comprendían nada de lo que allí sucedía, y como una verdadera fiera cae sobre su presa. Todos disfrutábamos de aquella hermosa escena, detiene el guagüero aquel viejo vehículo y abre su puerta, él es el primero en descender. Lo siguen los alemanes muy asustados y sin decir nada continúan su marcha por la carretera sin mirar para atrás.&lt;br /&gt;-¡Sangre cojones, yo quiero sangre!- Gritaba el chofer al lado de la guagua.&lt;br /&gt;-¡Chicas, no se fajen, hay maridos para todas!- Gritaba la negra Carmen Rosa en medio del pasillo, pero la negra culona y la chamaca no entendían, eran las dueñas de aquel vehículo. Entre jalones de pelos y pasas, la negra culona hija de pantera le rompió la blusa a la chamaca que no tenía pareja, y saltó a la vista de todos nosotros unas hermosas y firmes tetas.&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!-&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!-&lt;br /&gt;-¡Sangre cojones, yo quiero sangre!- Gritaba enfurecido el chofer mientras los alemanes se encontraban a unas tres cuadras de distancia y miraban para atrás asustados.&lt;br /&gt;-¡No se fajen muchachas, hay maridos para todas!- Repetía la negra Carmen Rosa desesperada al lado de la guagua, no dejaba lugar a dudas su eficiencia como responsable de Atención a tripulantes.&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!-&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!- Continuaban aquellos borrachos comemierdas sin levantarse de sus asientos. Embarcaron todos nuevamente, el chofer fue el último y arrancamos. Se detuvo junto a los alemanes y prefirieron continuar caminando hasta el puerto. El que así lo deseó fue hasta los cubos y sacó alguna cerveza, una llegó hasta mis manos. Habíamos celebrado dignamente el cambio de nombre de nuestro barco.&lt;br /&gt; Pocos días después, me llegué con un engrasador llamado Madrigal hasta el bar del hotel Casa Granda. En la barra se encontraba Argüelles sentado al lado de una vieja mulata. Argüelles hace años que es un fantasma, se murió mucho antes de mi salida de Cuba, es de esos fantasmas que hoy aparecen merodeando los teclados de mi computadora. Yo andaba corto de plata y se lo dije a Madrigal, me aseguró que no había problemas, porque el gordo siempre andaba con dinero de la caja chica del buque. Lo hacía para resolverle problemas a los tripulantes en tierra y allí mismo le pedí prestado cien pesos.&lt;br /&gt; En las mesas de aquel bar casi vacío se encontraba Francisquito junto al Primer Oficial, Francisquito es otro fantasma que pasó a mejor vida, unos viajes después se quedó en Canadá y más nunca he sabido de él. Creo que era el único tipo aceptado como hippy en nuestra flota. Andaba con melena larga, vestía extravagante, y cuando lo consideraba oportuno se bañaba. El primer Oficial era Alfredo Vásquez, luego se hizo Capitán y su historial a bordo del buque Puerto Padre, era razón suficiente para que un individuo sin militancia del partido, fuera condenado a varios años de prisión en la isla. Fue uno de los últimos rostros cubanos que observé durante mi deserción en el muelle de St. Stephen, se encontraba acompañando a un miembro de la Seguridad del Estado, luego que fuera sancionado por sus fechorías.&lt;br /&gt; Nos dirigimos a la mesa y dejamos al gordo en compañía de aquella vieja en la barra, las reglas del juego eran muy sencillas, aquel que llegara debía poner una ronda de cerveza y así lo hicimos. Un poco más tarde tendríamos ocupadas tres mesas.&lt;br /&gt;-Caballeros, vamos a invitar a la vieja que está en la barra.- Propuso Alfredo, ya sabíamos también de sus inclinaciones carroñeras.&lt;br /&gt;-Asere, deja a esa vieja tranquila, ¿no te llama la atención verla sola en una barra?- Le respondió Francisquito.&lt;br /&gt;-Es verdad Vásquez, ¿pa qué carajo nos hace falta esa vieja en la mesa?- Agregó Madrigal.&lt;br /&gt;-Yo voy echando en unos minutos a buscar una jevita, pero es verdad lo que dicen, ¿pa qué carajo van a traer a esa hermana de Matusalén a la mesa?- Intervine.&lt;br /&gt;-Porque estamos sapeados, no tiene sentido estar bebiendo entre machos.- Trató de justificarse Vásquez. Bueno, no quiero cansarlos, a los pocos minutos no pudo contenerse y trajo a la vieja para la mesa, a ella no le aplicaron la ley de aquellos tripulantes.&lt;br /&gt; Al pasar un rato ya estábamos enterados de que era barbera, no le quitaba la vista a la melena de Francisquito. Hablaba sin poder ocultar un diente de oro, y su lenguaje vulgar iba acompañado de un serio aliento etílico.&lt;br /&gt;-¿Sabes una cosa? Esa melenita la usan los mariconcitos.- Le dijo a Francisquito de sopetón cuando nadie lo esperaba.&lt;br /&gt;-Si, pero no te vayas a trocar conmigo, a mí me roncan los cojones.- Le contestó Francisquito y todos se rieron. Ella se sintió molesta con aquella respuesta y trató de ocultarlo, después continuó con apuntes biográficos que nadie le había sugerido. La conversación cruzada entre todos, había alcanzado niveles superiores en volumen al registrado en la guagua de la playa. Sin apenas darnos cuentas vimos junto a nosotros a aquellos dos Trovadores de días pasados, llevaban sus guitarras en ristre como cualquier soldado carga su fusil.&lt;br /&gt;-Bueno muchachos, ¿les tocamos algo?- Preguntó el más viejo de los dos, creo que era el de la cara más dura.&lt;br /&gt;-¿Y eso cómo se llama?- Intervino Madrigal al suponer que no cantarían de gratis.&lt;br /&gt;-No se asusten muchachos, somos artistas del pueblo, unos laguer de vez en cuando.- Respondió el viejo mientras se acomodaba la guitarra al pecho y sacaba del bolsillo una uña de carey. Francisquito le dio dos cervezas del montón que había encima de la mesa, algunas comenzaban a calentarse.&lt;br /&gt;-Bueno, pues suenen algo de Matamoros pa alegrar el ambiente un poco.- Solicitó el Cabo. Era un negro viejo, no tan negro y con la pasa suave, ocupaba la plaza de marinero de cubierta y fue otro de los que escapó a aquella muerte segura en el viaje finalizado. La mayor parte del tiempo andaba con un fuerte tufo a alcohol, pronto aprendí a hablarle a varios metros de distancia. Le decían así porque había pertenecido a la marina de guerra de Batista, pero ese infeliz hacía menos daño que una guasaza. Vivía en un solar de La Habana Vieja, creo que allí lo tenían recogido a cambio de la pacotilla que llevaba y el dinero que dejaba de pago autorizado. Solo poseía una camita personal donde radicaba una piloto clandestina, una tarde estuve bebiendo allí con otros marineros, él ya estaba reposando su borrachera. No se le conocía familia alguna, nosotros éramos sus parientes. Hace muchos años que el Cabo se convirtió en fantasma.&lt;br /&gt; Iniciaron su actuación con el número titulado “Reclamo místico”, no sin antes dedicarle unas palabras ese gran compositor cubano. Lograron unos minutos de silencio con la presencia de aquellas bellas letras, la música tiene esa magia divina de calmar las pasiones. Yo los consumía con suma atención, siempre me he sentido atraído por la sublimidad de aquellas viejas composiciones. En lo que ellos cantaban llegó hasta la mesa “Teterita”, alguien le leyó las reglas del juego antes de acercar una silla, le hizo señal al camarero y solicitó una ronda que incluía a los trovadores.&lt;br /&gt; Le decían “Tetera” porque era medio bitonguito, que no es lo mismo que afeminado, eso es para que no se vayan a equivocar. Era de aquellos blancos que trabajaban como oficiales de máquinas, siempre andaba rondando por el puente en sus tiempos libres, y allí le soltaba la misma pregunta de siempre.&lt;br /&gt;-Ven acá Tetera, ¿no te equivocaste de profesión? ¡Asere! Le ronca el mango estar allá abajo tragando humo y ruido, para rematar, cagado de grasa desde que te levantas.-&lt;br /&gt;-¡Coño! Pero eso es lo que me gusta hacer, asere.- Se reía y me seguía con la vista en todos los pasos de la derrota. Era hijo único, un día alquilamos una casa en Boca Ciega, llevó a su enferma madre, su esposa e hija. Muy buen muchacho ese Teterita, la última vez que me encontré con él fue el la Alameda de Paula, yo me dirigía a uno de los últimos buques donde navegara, nos saludamos con mucho afecto. Allí me explicó que se encontraba de Inspector de Máquinas, dentro de unos días partiría rumbo a Canarias en un barco cementero para realizar reparaciones. Tres días después, me sorprende la noticia de que el barco fue hundido frente a las costas orientales por un buque de pasaje norteamericano, no recuerdo si fue el Celebration. La proa de aquella nave entró por el camarote del Capitán, allí se encontraba Iván Freyre (Tetera), junto a otro inspector y el Capitán de la nave, solo ellos fueron tragados por el mar. Aún conservo con cariño la libreta de teléfonos donde me escribió su dirección. Tetera es uno de esos fantasmas que recuerdo con mucho cariño.&lt;br /&gt; El camarero trajo una caja de cerveza y fue colocándolas entre las mesas, hubo un paro en la música y los trovadores se sirvieron una, ya no hacía falta pedirlas, no porque estuvieran contratados a tan bajo precio, es que los marinos éramos así de compartidores, y sabíamos de las penurias de nuestra gente.&lt;br /&gt;-Esa melenita la usan los mariconcitos.- Dijo la vieja rompiendo de esa manera un espontáneo silencio.&lt;br /&gt;-¿Por qué no te encarnas en otro?- Le respondió Francisquito mientras todos reíamos.&lt;br /&gt;-¡Suenen otra de Matamoros!- Solicitó el cabo mostrando su boca desdentada. Las guitarras comenzaron a sonar y el viejo anunció que cantarían “Juramento”, otra bella pieza. Creo que si les pidieran todo el repertorio de Matamoros, ellos serían capaces de complacernos. Para los trovadores santiagueros era un orgullo cantarle a ese gran maestro de su tierra. Se acercó a la mesa Antonio, enseguida le advirtieron de las reglas del juego y llamó al cantinero.&lt;br /&gt; Antonio era el Segundo Oficial que se encontraba en La Habana, me lo presentaron al instante y Alfredo se alegró con su presencia. Tony, conocido como El Gallego, sería quién lo relevaría como Primer Oficial ese viaje. Era un tipo sumamente noble en aquellos tiempos, jodedor, y al hablar tenía cierto acento español.&lt;br /&gt; Cuando entramos en confianza yo me orinaba de la risa con sus cuentos y ocurrencias. Uno de esos cuentos no los he podido olvidar nunca, bueno, no fue un cuento tampoco. Resulta que iban navegando para Varna y Antonio había confeccionado la derrota para recalar directamente a la entrada de ese puerto búlgaro. Cuando el Capitán llegó al puente y vio la posición del buque le entró un ataque de histeria, comenzó a gritar algo así; &lt;&lt; ¡Hay Antonio, me has embarcado!&gt;&gt; Solo atinaba a decir eso y hasta lloraba. Dicen los tripulantes que Tony lo agarró por el cuello y lo lanzó sobre el sofá del cuarto de derrota. Allí aumentaron los gritos del Capitán; &lt;&lt; ¡No me des Antonio! ¡No me des Antonio!&gt;&gt; Mientras éste mantenía el puño en alto para sonarlo. La cosa viene porque Tony al preparar la derrota de entrada a Varna no consultó un libro titulado “Nemedri” donde vienen registradas todas las áreas que aún quedaban minadas desde la Segunda Guerra Mundial. El buque se encontraba navegando en esos momentos dentro de la zona cuando el Capitán subió al puente, afortunadamente no pasó nada, solo un susto. Aquella amarga experiencia de Tony me sirvió de lección, yo tampoco sabía nada de la existencia de ese libro, y recuerdo que años posteriores le hablé de él a mis alumnos en la Academia Naval, pero no estaba comprendido en el contenido de mis clases de navegación tampoco.&lt;br /&gt; El camarero llegó con otra caja de cerveza que fue distribuyendo entre las mesas y Antonio ya se encontraba sentado a mi lado, los artistas se tomaron unos minutos para refrescar la garganta. Esta breve parada coincidió con la entrada al bar de García, quién se dirigió hasta la barra para hablar con el gordo Argüelles, pudimos ver cuando éste metió las manos en el bolsillo y le dio dinero, era bueno tener un banco como el gordo. García ya conocía las reglas y solicitó al camarero por su ronda.&lt;br /&gt; Era un gordo bien bajito, vecino de una prima mía en La Loma, allá en el pueblo ultramarino de Regla. Parecía un ser inofensivo, buena gente, complaciente con todos los tripulantes, pero el gordo era una fiera robando. Recuerdo que dos viajes posteriores al de esta historia, yo salté la cerca del dique de La Habana para ir al barco con una chamaca bellísima que había ligado en El Conejito, lo hice porque no tenía dinero para entrar a una posada.  Mi socio “Cebolla” se encontraba de oficial de guardia y en aquellos tiempos se acostumbraba a dejar la llave de la gambuza con él. Le pedí que me sacara una caja de cerveza de la nevera y me encerré en el camarote con la jeva. Por la mañana hablo con García y le dije que había tomado la caja de cerveza, que la repondría en esos días comprándola en la calle. Como a las dos horas de aquello me llama  el negro Pineda, quién había relevado a Tony como Primer Oficial.&lt;br /&gt;-Oye, ¿tú tomaste anoche una caja de cerveza de la gambuza?-&lt;br /&gt;-Si, anoche me colé con un pollo y saqué una caja, pero hoy en la mañana le dije a García que la repondría.-&lt;br /&gt;-Pero el asunto es que el gordo dice que se robaron un puerco.-&lt;br /&gt;-Coño no jodas, ¿cómo crees que voy a venir con un pollo a robarme un puerco?-&lt;br /&gt;-El no dice que seas directamente tú.-&lt;br /&gt;-Mira Pineda, ese gordo es la trampa, ahora mismo lo voy a traer.- Terminando de decir eso salí en su búsqueda, minutos más tarde nos encontrábamos reunidos nuevamente.&lt;br /&gt;-García, el hombre estaba autorizado a coger la caja de cerveza y no tiene que reponer nada, pero tú si tienes que buscar el puerco que te robaste.-&lt;br /&gt;-Compadre, qué clase de mierda eres.- Fue todo lo que alcancé a decirle, hace muchos años que se convirtió en fantasma, pero un fantasma con la mano suelta.&lt;br /&gt;-Bueno, ¿y que piensan?, suenen otra, o se van a sonar la curda de gratis.- Les dijo El Cabo a los músicos, quienes ya comenzaban a sentirse en familia y tenían sillas junto a nuestra mesa. Salieron de Matamoros y comenzaron a tocar el Chan Chan, hace poco me enteré que era de Francisco Repilado, una exquisita pieza musical.&lt;br /&gt; La puerta del bar se abrió y entró Ferreiro con Margarita, se hizo un silencio profundo que solo era roto por las notas de los músicos, al ver reunida allí a parte de la tripulación giró sobre sus talones y abandonó el lugar, alguien le sonó una trompetilla a esa acción. Ferreiro era el Capitán del buque, un tipo premiado con una amplia cultura, algo extravagante y existencialista para ese tiempo, pero su constante nerviosismo y miedo lo ubicaba en el equipo de los pendejos. Sumamente tacaño con todo el mundo, hasta con su hermosa mujer, creo que al final de la contienda le dio una patada por el culo y lo botó, ella se merecía otra cosa. Era el tripulante que peor vestía en el barco, casi todo el tiempo lo vi con un viejo abrigo verde olivo, acompañado con un pantalón gris de nuestro uniforme y unas viejas sandalias de cuero. Gustaba comprar los productos de más baja calidad en el extranjero y al regreso de ese viaje nos la pasamos comiendo potaje de judías diariamente. En nuestra estancia en la antigua URSS le dio por comprar pan negro y me le exploté en el comedor. Ese anormal me contestó que de eso se alimentaban los rusos cuando la guerra.&lt;br /&gt; Nuestro paso por los Dardanelos era terrible con este hombre en el puente, no existía Dios que pudiera soportarlo en medio de sus ataques de nerviosismo. Me correspondía hacer la guardia con él en esa maniobra, recuerdo que yo dominaba muy bien el asunto de hacer señales por medio de la lámpara Aldis con el uso del código Morse. Siempre que pasábamos por la entrada al estrecho nos pedían identificación desde un punto militar turco. Yo comenzaba a trasmitirles nuestra numeral y los datos de rutina, tipo de carga, puerto de salida y destino, etc. Casi nunca terminábamos la comunicación porque el barco iba en su marcha y los problemas del idioma le resultaban difícil a los turcos, lo hacíamos en inglés y con el uso de los códigos vigentes para las comunicaciones por esta vía. Ferreiro se cagaba cuando veía que nos hacían señales.&lt;br /&gt;-¡Respóndele!- Yo establecía la comunicación. –¡Toma una posición! ¡Comunícate con ellos! ¡Toma distancia al barco por la amura! ¡Pon media avante!- En fin, siempre impartía cuatro o cinco órdenes simultaneas.&lt;br /&gt;-¡Oye! Afina la puntería conmigo que no me vas a volver loco, o respondo, o tomo posición, o atiendo al telégrafo, o tomo la distancia al otro barco.- Me quedaba parado con las manos en alto para demostrarle que solo tenía dos y era peor, Ferreiro se cagaba más entonces. Recuerdo que cuando arribamos al estrecho de Bósforo, me ordenó que le trasmitiera nuestras numerales a la estación de Prácticos y me dejé llevar por la dirección que él me dio. Así estuve como un comemierda durante unos diez minutos con la lámpara en el alerón del puente sin recibir respuesta, me dirigí al cuarto de derrota para verificar la posición de la estación de los Prácticos, y resultó estar en la amura contraria a donde yo dirigía mis señales, realmente trataba de comunicarme con una mezquita, lo mandé al carajo.&lt;br /&gt; Mucha gente comentaba que Ferreiro tenía “ruido en el sistema”, o sea, que era maricón. No puedo acusarlo de tal cosa, pero un día tuve tremendo encontronazo con él. Yo era el “clavista” del buque y fui a entregarle un mensaje descifrado, el tipo me abrió la puerta totalmente desnudo.&lt;br /&gt;-Fíjate lo que te voy a decir pedazo de maricón, la próxima vez que me recibas desnudo te voy a descojonar.- Le entregué el papel y le di la espalda, luego se disculpó conmigo, pero yo no entendía de esas mariconerías. El asunto es que Ferreiro hacía ejercicios Yoga desnudo, pero yo tampoco entendía nada de eso. Más tarde llegué a una conclusión, tal vez falsa, de que su conciencia no lo dejaba vivir tranquilo. Dicen las malas lenguas que Ferreiro formó parte de un tribunal revolucionario en Matanzas que llevó a mucha gente al paredón, puede que sea cierto.&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!-&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!- Se oyó en todo aquel bar y Madrigal fue el primero en protestar, ya el ambiente se encontraba saturado de alcohol y Argüelles continuaba ajeno en la barra. Los músicos al ver el rechazo de su público entonaron las notas de Lágrimas Negras, todos aplaudimos mientras se abría la puerta del bar, entró Expósito.&lt;br /&gt; Era un tipo de unos seis pies de estatura, algo maduro ya, muy tranquilo y de poco hablar. Vivía en Regla también y ocupaba la plaza de primer cocinero, plaza que alternaba con la de Secretario del Partido a bordo, pero para serles sincero, en una época donde en los barcos abundaban los hombres. Expósito no andaba en mariconerías, eras sencillamente un hombre de mar, un verdadero marino en toda la extensión de la palabra, y como hombre al fin y al cabo, allí se resolvían las cosas entre hombres durante su reinado.&lt;br /&gt; Yo militaba en la UJC en esos tiempos de marras y recuerdo que nunca nos reuníamos, no hacíamos trabajos “involuntarios”, círculos de estudios, ni cuanta porquería orientaban al Partido y Juventud. Al final del viaje nos reuníamos y llenábamos todos los planes de trabajos como si fueran cumplidos. Nunca hubo un bateo en ese barco, porque como dije anteriormente, casi todos éramos hombres y marinos, con el tiempo todo aquella tradición se perdió, y los barcos fueron tripulados por gente cobarde que no eran capaces de enfrentar una viril mirada. Allí las cosas se resolvían a trompadas, pero acabada la bronca y calmadas las calenturas, la gente volvía a tratarse al siguiente día como si no hubiera pasado nada. Fue así, que me vi envuelto en una de las pocas broncas a trompadas que tuve en mi vida de marinero.&lt;br /&gt; Acabábamos de atracar en Varna y la gente salía desesperada a la calle, era un hermoso paraje para nosotros, una gente muy bella y no hablo de sus mujeres, creo que entre las más hermosas del campo socialista. Cada tripulante tenía sus escondites y ligues en aquel puerto porque el barco tenía línea fija de Cuba a Bulgaria. Estando en el portalón veo que Justo, un engrasador, se disponía a salir y se encontraba en la lista de guardia.&lt;br /&gt;-¡Oye Justo! Tú estás de guardia.- Le dije cuando puso el primer pie en la base de la escala.&lt;br /&gt;-¡Desmaya eso! No voy a hacer ni cojones.- Fue toda su respuesta delante de los tripulantes allí presentes.&lt;br /&gt;-¡Compadre! ¿Eso fue jugando?- Le pregunté delante de todos, yo sabía el significado posterior de aquella actitud poco común en la tripulación, pero Justo gozaba la fama de guapo entre ellos. Lo peor de todo era que aceptar su marcha significaba que yo tendría que cubrir la vacante producida por su ausencia. Todos me miraron mientras él descendía por la escala del buque.&lt;br /&gt; Una hora después hablé con Eloy Paneque Blanco (Alias Capitán Bayamo y ex combatiente de la Sierra), ocupaba en ese entonces la plaza de Tercer Oficial, pero solo nominal porque Bayamo no sabía tomar una posición del buque, es una historia  que prolongaría ésta. Le pedí que me aguantara la guardia y aceptó sin pedir explicaciones, me vestí y partí para el Seaman Club de Varna, allí no se encontraba y los pocos tripulantes en el lugar desconocían su paradero. Partí de allí para un kiosco situado en el parque frente a la terminal de trenes, donde los tripulantes acostumbraban tomar cerveza, y nadie de los presentes lo había visto por allí tampoco. Solo me quedaban dos escondites, el café Odessa y el Casino del bosque. Opté por el primero porque me quedaba más cerca, y allí me informaron que Justo se encontraba en la habitación de un hotel próximo, despidiendo a un Oficial del buque Uvero llamado Perdomo, quien había tenido un accidente y partía para Cuba al día siguiente. Yo lo conocía porque estudiamos juntos en el “Viet Nam Heroico”. Pregunté en la carpeta y me dieron el número de la habitación del tercer piso.&lt;br /&gt; Allí estaba Justo junto a otros tripulantes y un reducido grupo de estudiantes cubanos. Saludé a todo el mundo mientras aceptaba un trago brindado por uno de ellos, creo que a Justo le asombró mi presencia en aquella habitación y al rato me situé a su lado.&lt;br /&gt;-Estoy de guardia y solo he venido para que me digas que aquello expresado en el portalón fue en bromas, y que vas a hacer tu guardia.- Le dije calmado casi al oído, creo que su reacción fue casi estúpida. Justo tenía un llavero colgado en una de las trabillas del pantalón que era una brújula, la sostuvo entre sus dedos por unos instantes.&lt;br /&gt;-Tú que eres navegante, fíjate que te equivocaste de rumbo.- Me dijo eso mientras con los ojos señalaba hacia aquella brújula. No sé de donde rayos salió el trompón más hermoso que haya dado en mi vida, fue directamente a su rostro sin cohibirme de que usara lentes mandados a confeccionar en el extranjero, del impacto salieron volando y los allí presente fueron sorprendidos por mi repentina reacción. No tuvo tiempo al desquite, y como siempre dice el refrán, el que da primero da dos veces. Entre tres me sacaron de la habitación y me quedé esperando a que Justo saliera, conmigo se encontraba un engrasador llamado Duncan Duncan. No es exceso de protagonismo las cosas que cuento como muchos pudieran pensar, la vida en esos tiempos era así, había que llevar los pantalones bien puestos si querías mandar, y mi puesto era ese, el de mandar.&lt;br /&gt; Pocos minutos después bajaron a Justo en medio de un escándalo, y aún hoy, no me explico de dónde rayos salieron tantos tripulantes. Decidieron encaminarnos para el puerto, pero por toda la calle Justo iba gritando al estilo de los guapos de La Habana.&lt;br /&gt;-¡Suéltenla! ¡Cojones, suéltenla!-&lt;br /&gt;-Duncan, dame un filito para sonar a este maricón, esto no puede llegar al barco y tiene que hacer la guardia ahora porque me sale de los cojones.-&lt;br /&gt;-Okey, yo te voy a soltar, pero no olvides que estamos en la calle y aquí nos puede agarrar la policía, es mejor dejar el resumen para el puerto.-&lt;br /&gt;-Vale, pero dame ese filo.- Duncan me soltó y partí como una fiera para donde estaba Justo, las ventanas de los búlgaros se abrían a nuestro paso, tal vez por lo inhabitual del lenguaje utilizado, después de unos intercambios volvían a separarnos, y la escena se repitió en varias oportunidades. Justo no había logrado un golpe efectivo y tenía como desventaja la ausencia de sus gafas. Pasamos tranquilos la aduana del puerto y le dije a Duncan que llamara a Expósito.&lt;br /&gt;-Compadre, aquí no hay nadie, así que este problema hay que resolverlo antes de llegar al barco.- Expósito aceptó y entre todos los tripulantes hicieron un círculo cuyo centro éramos Justo y yo.&lt;br /&gt;-Ahora pedazo de maricón, estamos solos y no hay nadie que se meta, después de esto vas a hacer tu guardia porque a mí me sale de los cojones.- Justo trató de utilizar un truco muy antiguo entre los guapos, se abalanzó para agarrarme por las piernas y lanzarme al suelo, el clásico estrallón para luego acribillarte a patadas en el piso. Pero los cálculos le salieron mal, al descubrir sus intenciones le di con la rodilla en pleno rostro y aquel golpe se lo sintió en el alma, cuando trató de cubrirse, un fuerte gancho aterrizó en su mandíbula y cayó noqueado en el suelo. Yo calzaba plataformas que era la moda de la época, y solo paré de darle patadas en el rostro cuando me separaron.&lt;br /&gt;-¡Tú no eres un caballero!- Me dijo cuando lo levantaron del piso.&lt;br /&gt;-Yo soy un pingú, hijo de la gran puta, pero aquí no termina la cosa, dile a todo el mundo que al llegar al buque estás de guardia o seguimos hasta que amanezca.- La gente esperaba por su respuesta.&lt;br /&gt;-Vamos a hablar.- Respondió Tratando de ganar tiempo.&lt;br /&gt;-Conmigo no tienes que hablar ni cojones, ¿aceptas o no que estás de guardia?, si quieres seguimos.- Yo me había envalentonado cuando llevé la mejor parte, el silencio fue roto por su compromiso.&lt;br /&gt;-Okey, yo voy a hacer la guardia.- Todos nos retiramos, al llegar al buque agarré un hacha contra incendios de una estación situada frente a mi camarote, yo estaba seguro de que volvería y a los pocos minutos sentí cuando tocaron la puerta. Le abrí en calzoncillos y con el hacha en la mano.&lt;br /&gt;-¿Y ahora que coño de tu madre quieres?-&lt;br /&gt;-Yo lo que quiero es hablar contigo.-&lt;br /&gt;-Conmigo no tienes nada que hablar, o te vas para el portalón de guardia, o nos vamos para la popa solos, allí te voy a abrir la cabeza sin nadie presente.- El tipo me dio la espalda y se marchó. Hasta ese día le duró el cartelito de guapo abordo, y cuanta bofetada se perdía en el barco aterrizó en el rostro de Justo. Después de aquel desafortunado encuentro nos llevamos de mil maravillas, sin rencores, y fuimos capaces de compartir en varias oportunidades. Desconozco si Expósito y Justo se convirtieron en fantasmas durante estos años.&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!-&lt;br /&gt;-¡No llores más mentirosa!- Comenzaron a cantar los trovadores y la gente les pidió que se sentaran un rato a beber, todo parece indicar que ya estaban borrachos como en la guagua. Yo me disculpé con todos y me retiré a buscar la nueva presa, el bar del hotel continuaba ocupado por los tripulantes del Renato Guitart.&lt;br /&gt; La chamaca era sumamente bella, no había terminado su horario de trabajo y las compañeras le dijeron que se marchara sin problemas. Las oficinas de la Delegación de Marina Mercante se encontraban en esos tiempos a dos cuadras de la calle Enramada, pero no recuerdo cual era la calle que la atravesaba. Caminamos un poco en lo que duró ese intercambio de palabras casi perdidas en estos tiempos, fue cuando la invité a llegarnos hasta el Casa Granda a tomarnos unas cervezas y luego, bueno, luego buscaríamos donde hacer el amor. Cuando traté de entrar al bar un empleado frenó mis intenciones.&lt;br /&gt;-Compañero, no puede pasar, estamos esperando a la policía.- Fue toda su explicación.&lt;br /&gt;-Coño, pero si hace solo quince minutos que salí de aquí.-&lt;br /&gt;-Si, pero hay tremenda bronca formada en el bar.-&lt;br /&gt;-¿Bronca entre quienes?-&lt;br /&gt;-No sé, una pila de marineros que están borrachos allá adentro.-&lt;br /&gt;-Oye, vámonos de aquí que la cosa no está buena.- Me dijo ella al instante.&lt;br /&gt;-Yo no puedo irme de aquí sin saber que pasa allá adentro, esos son tripulantes de mi barco.- Le contesté.&lt;br /&gt;-Pues si tú quieres te quedas, pero yo me voy, no me gusta nada de esto.-&lt;br /&gt;-Si tú quieres te vas al carajo, pero yo los saco antes de que llegue la policía.- Me dio la espalda y se fue, no volví a verla nunca más. Pasé por encima del bloqueo de aquel empleado y cuando entro en el bar, me encuentro a la vieja barbera con una navaja en alto amenazando a Francisquito, varias sillas regadas por el piso, botellas de cerveza por todos lados rotas y los demás tripulantes muertos de la risa, el gordo Argüelles seguía campante en su barra como si nada hubiera sucedido. Los pude ir sacando uno a uno, el que más trabajo me costó fue Francisquito, por poco me da una trompada. A la vieja la dejé con su navaja en el aire cuando el bar estaba casi vacío, solo la acompañaba Argüelles algo inclinada su cabeza por el peso del alcohol. Luego prohibieron la entrada de los tripulantes del Renato Guitart al bar del Casa Granda.&lt;br /&gt; La última vez que visité ese bar yo me encontraba de Primer Oficial del “Bahía de Cienfuegos”. Fui con el Contramaestre Medina, la atmósfera era insoportable, no solo por el calor, el olor a orine inundaba cada rincón del bar, aquel lugar estaba convertido en otra de las pocas cloacas de aquella ciudad. Entraron dos chamacas, una de ellas delgadita, pero de un cuerpo exquisitamente organizado, dio la casualidad que la madre de una de ellas era amiga de Medina y enseguida me las presentó. Salimos rumbo al Versalles y nos encontramos con una interminable cola que vencimos por medio del soborno, esa y otras noches dormí en casa de aquella muchacha que después me propusiera matrimonio, nosotros no éramos musulmanes.&lt;br /&gt; El Casa Granda nunca me gustó por su situación, disfruté muchos conciertos ofrecidos por la banda municipal en el parque Céspedes, observados desde los magníficos portales del hotel. Bebí y bailé hasta el cansancio en su cabaret, pero nunca me llamó la atención sus habitaciones.&lt;br /&gt; Hoy está nevando aunque la temperatura es agradable para nosotros, no soporto la de Miami y sufriría con la de Santiago de Cuba. Muchos fantasmas me obligaron a emigrar, fantasmas que aún están vivos, y algunos muertos a mi pesar. Hubiera deseado con toda mi alma que se encontraran presentes para que vieran el final de esta historia. Desearía encontrarlos en el parque Céspedes o en el malecón de La Habana, o en el Prado de Cienfuegos, o en el de Antillas, o en el pobre pueblo de Nicaro, o en el olvidado caserío de Guayabal, solo les preguntaría; ¿De qué te sirvió todo mi hermano? Estás muerto o muerto en vida, yo vivo sin embargo.&lt;br /&gt; Salí bajo la nevada a comprar una botella de vodka, debe ser Absolut como en otros cuentos o relatos, y preparo mi trago favorito mientras mi esposa duerme su fiebre. Yo alzo mi vaso y brindo por todos aquellos por los cuales viví, por El Cabo, Expósito, Tetera, Tony, Madrigal, Justo, Ferreiro, Bayamo, Duncan, Cebolla, García, y cada una de las personas que de una manera u otra hicieron agradable mi vida en aquel infierno.&lt;br /&gt; Ellos son fantasmas que merodean los portales del Hotel Casa Granda, el Jade Island se convirtió en un fantasma de acero, al que le cambiaron el nombre por Renato Guitart, otro fantasma. Algunos años más tarde, al buque Renato Guitart le cambiaron el nombre y bandera, pero no se convirtió en un traidor a la patria. Se llamó Casablanca y yo navegué en él mezclado entre ratas. Yo cambié de nombre y bandera, nada de eso es importante porque son cosas creadas por el hombre, las que Dios y nuestra tierra nos dio no cambian nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hoy recibí un email avisándome que un vecino había muerto, no era un vecino cualquiera, no era amigo mío tampoco. Era un Capitán de la flota, un hombre de mar que vivió siempre sobre una larga y profunda ola de leva, esperando que tal vez un día recalara a las costas de sus sueños. Lástima que aquella ola tuviera la fuerza destructiva que nunca se imaginó, la suficiente para arrasar con nuestro país. No le guardo rencor por pensar diferente a mí, poco me importa los comentarios que haya podido hacer cuando mi deserción. Solo deseo dedicarle este trabajo que trata sobre aquellos marinos que un día se convirtieron en fantasmas, de la misma manera que él lo es a partir de hoy. Para Guzmán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Yo me convertí en un fantasma también, lo hice el 11 de Noviembre de 1991. Desde entonces, visito con frecuencia el Hotel Casa Granda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                        Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;                       Montreal..Canadá&lt;br /&gt;                        2003-11-29&lt;br /&gt;&lt;div&gt;                                                    &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-6848759360140934619?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/6848759360140934619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4040409238848137289&amp;postID=6848759360140934619&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/6848759360140934619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/6848759360140934619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/fantasmas-del-hotel-casa-granda.html' title='FANTASMAS DEL HOTEL CASA GRANDA'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnfOOHG3-I/AAAAAAAAAD0/T0vwSpmQusc/s72-c/Hotel+Casa+Granda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-833062242974256725</id><published>2008-04-19T07:41:00.001-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:43.993-05:00</updated><title type='text'>CARUCA</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190920464398475218" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnaqOHG39I/AAAAAAAAADs/CM3HEvUcswA/s320/Sirena+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Caruca era un número indivisible, cualquier operación matemática resultaba en ella misma. Esa era su vida, una triste soledad acompañada de cifras mudas. Nunca se casó, creo que una vez le solté la pregunta por aquella entrañable soltería y recibí una respuesta harto conocida. No recuerdo si en su caso fue la muerte de aquel amor jurado hasta la eternidad, o simplemente una vulgar traición. La noticia era vieja cuando llegué a la academia naval, Caridad era señorita. Nadie tiene constancia de un certificado ginecológico que lo asegurara, supongo que todos creyeran en su palabra, hasta yo.&lt;br /&gt; Nosotros le llamábamos así, otras veces le decíamos Cary, en alguna oportunidad se nos escapó un Carucha o Cachita. Solo le decíamos Caridad cuando estábamos en público o en presencia de los guardiamarinas. Nosotros no éramos un grupo, solo mi socio Ríos y yo. No puede negarse que ella se divertía con nuestras ocurrencias, nos tildaba de locos y tenía mucha razón.&lt;br /&gt; Su vejez era prematura, nació un poco vieja, pudo que fuera una más de las que nunca tuvo quinces. Su andar era pausado, lo hacía con ese cansancio natural del que ha transitado por varios siglos, aunque su recorrido estaba gastado por la constante repetición. Era la derrota inviolable de un navío con línea fija de Santos Suárez al Mariel todos los días del año, descontando sábados y domingos, también los feriados aunque fueran muy pocos. Caminaba con la punta de los pies separados como el viejo Chaplin y hasta en la estatura eran parecidos. Quizás lo hacía por juanetes misteriosos, tal vez algunos callos o la planta de los pies planos. Andaba con dificultad y dudo que alguna vez hubiera bailado, para ella no existió el zapato de cristal perdido.&lt;br /&gt; Muchas razones existieron para aquella justificada soledad, no solo contaba con ese  defecto al caminar. Su talle era corto y sus extremidades desproporcionadas, las piernas no se correspondían con su estatura. Luego, las canillas eran algo flacas y nada aceptables al gusto de los isleños, soportando a su vez un trasero como la de aquellos buques con la popa de espejo. Nada atrayente ni exagerado, deforme y poco elegante, dando la ligera impresión del maletero de un antiguo auto. Empeoraba aquella situación su marcha chaplinesca que no se acomodaba al armónico andar de las mujeres cubanas. Viéndola de vieja me la imagino en su juventud, rompiendo toda la gracia de los barrios por donde pasara. Remataba toda su arquitectura unos senos exagerados para su estatura, órganos que sufrían los efectos de un inventado bloqueo y que las muchachas aprovechaban para mostrar sus encantos. Sin embargo, en medio de su anticipada vejez, conservaba rasgos de haber poseído algo de belleza en su rostro, pero en su tierra los hombres son más exigentes.&lt;br /&gt;Tenía sus virtudes que opacaban en algo su malformación física, que no era deforme tampoco, no quiero que me interpreten mal, la naturaleza había sido injusta a la hora de repartir, solo eso. Cary era como un ángel, muy noble, sencilla y caritativa, razones sobradas para que fuera tan querida por los traviesos guardiamarinas. Pudo ser que aquella costumbre suya de estar cargando siempre con caramelos los endulzara un poco, aunque no fuera así, todos hablaban muy bien de ella. Dicen las malas lenguas que fue compañera de estudios de un famoso  matemático cubano, creo que de Mario González. Dicen también que ella era un filtro y era la voz cantante en la cátedra de matemáticas, pero nunca ocupó la plaza de jefa y tampoco la de primer profesor, razones sobraban para que la mantuvieran en silencio, ella nunca fue militante.&lt;br /&gt; Lo de inteligente no lo pongo en dudas, pero en términos generales, esa virtud en la isla tiene su variante. Allá, casi siempre son los feos o las feas salvo raras excepciones. ¿Las que están buenas? Esas nunca sobresalen en las notas adquiridas, esas se inclinan más bien por el vacilón, por los novios, los bailes. Muchas veces no terminan sus estudios y son practicantes de incontables legrados, que no son todas tampoco, pero así actúan muchas de las que saben estar buenas. ¿Las feas? Son toda dedicación a los estudios, se refugian como polillas en decenas de libros para llenar ese vacío de sus vidas. Siempre son los primeros expedientes, las vanguardias, y en muchos casos las más combativas revolucionarias. Como quiera que sea, Caruca era un filtro, conclusiones arribadas por las opiniones de otros profesores.&lt;br /&gt; Ella vivía a unas cuatro cuadras de mi casa, exactamente en la calle Mayía y muy cerca de Santa Catalina. Su enorme vivienda quedaba justo al lado de una secundaria, puede decirse que de las mismas dimensiones de aquella escuela. Se deduce entonces que perteneció a la clase pudiente del país, digamos que a la cima de la media. Luego me contaría en nuestros diarios viajes hasta la academia, que ella ocupaba la vivienda de los criados. Siempre que pasaba frente a su casa miraba hacia allí y no pude ocultar mi envidia. Envidia por la vida de aquellos antiguos criados y por ella misma. Entre ella y su hermano habían vendido la mitad de aquella antigua mansión.&lt;br /&gt; Todos los días coincidíamos en el garaje que está en la esquina. Éramos los únicos que tomábamos la guagüita de la academia en ese punto a las seis de la mañana. Aquellas constantes coincidencias provocaron ese acercamiento entre nosotros. Las primeras conversaciones giraron siempre sobre las materias impartidas, ella se interesaba mucho por la Navegación, para mí, resultaban indiferentes sus matemáticas. Después de ese período de estudio que ocurre entre dos personas, Cary se fue abriendo poco a poco y me tuvo más confianza. Hice un gran descubrimiento entonces y se lo hice saber a mi socio Ríos. Todo se debía tratar con mucha discreción y no podía trascender más allá de nuestros conocimientos. Eso se lo repetí en varias oportunidades para que contuviera su cabrona lengua, no es que fuera indiscreto, pero cuando se encabronaba no creía en nadie y lo soltaba todo. Descubrí ese día de pleno invierno y resguardados del fuerte viento tras una pared, que Cary jugaba en el equipo de nosotros. Era otra gusana más que actuaba como todo el mundo, participaba, aplaudía, marchaba, asistía y hasta coreaba consignas. Comprendí más tarde cuanto se detestaba por su doble moral.&lt;br /&gt;-¿Por qué te mantienes aferrada a esta academia naval? Muy bien pudieras ser profesora de la Universidad, allá podías aspirar a tener cuando menos un Lada. Aquí no eres nada, solo una más de la tonga de anormales que formamos este conjunto. Le disparé una de esas mañanas a boca de jarro y la sorprendí.&lt;br /&gt;-No vale la pena, ya me queda poco para el retiro. Contestó sin poder ocultar todo el desaliento que la acompañaba desde tiempos inmemorables.&lt;br /&gt;-No sé, pero me parece que allí la vida sería un poco más extensa. ¿Qué haces aquí? Esperar a que pase la guagua, llegar y tomarte un vaso de leche aguada, comerte ese sancocho que dan por almuerzo. ¿Y luego?, esperar a que llegue la una de la tarde para sentarte como una idiota frente a un radio y escuchar “Información Política”, si no lo haces ya sabes que te evalúan mal, al menos en la universidad escapas. No te entiendo, has despreciado gran parte de tu vida acompañada de esos idiotas militares. Hubo un largo silencio después de decirle aquellas palabras que resultaron duras para mí también.&lt;br /&gt;-¿Sabes una cosa? Yo pensé que ustedes eran militantes, como son de la marina mercante… Luego, al verlos como actúan, surgió esa duda natural, pero nunca me abandona el temor a expresarme como soy. Sentía penas oír hablar de esa manera a una mujer que pudo muy bien aportar más de sí a esta nación. Hablaba con el tono del niño indefenso.&lt;br /&gt;-De militantes nada Cary, somos de la tonga, como tú misma con todos tus conocimientos.-&lt;br /&gt; En la medida que el tiempo pasaba le fui tomando cariño y no podía ocultar la compasión que sentía por ella. Nuestras conversaciones fueron muy familiares, habíamos vencido la barrera de la desconfianza impuesta. Sus preguntas pudieron resultarme infantiles muchas veces, insistía en conocer del mundo exterior. Hoy me preguntaba por un país, al día siguiente elegía otros. Así viajaba conmigo por Europa, Asia y América, yo notaba como devoraba cada palabra mía, como descubría un mundo nuevo para ella. En esas condiciones de ignorancia estaba la mayor parte del pueblo. Cuando llegaba la guagua reinaba nuevamente el silencio, al día siguiente, ella sabía hilvanar cada capítulo inconcluso de aquellas pequeñas historietas. Solo cuando su curiosidad era satisfecha, solo así, saltábamos de capítulo o país. La parada más larga se produjo cuando en nuestras diarias navegaciones arribamos al campo socialista.&lt;br /&gt;-Una verdadera mierda, no puedes imaginar el futuro que nos espera. Ella opuso una tenaz resistencia a aquella manifestación mía, era indudable que la propaganda del gobierno le había penetrado hasta el mismo tuétano de sus huesos. Rebatía mis planteamientos argumentando lo que había leído o escuchado, se encontraba en igualdad de condiciones que otros diez millones de cubanos, pero no dejaba de consumir con extrema curiosidad toda la información que yo le brindaba de primera mano. Esta situación fue similar a la encontrada en el círculo de amistades o parientes donde me expresara así del campo socialista. Todos estaban engañados y en esa fecha nos encontrábamos muy distantes de pensar que aquel monstruo se derrumbaría.&lt;br /&gt; Tuve dos ausencias continuas motivadas por una fuerte gripe y Caruca no se conformó a esperarme en el garaje como hacía diariamente. Yo nunca le había dado mi dirección, solo una vaga idea de donde vivía. Esa tarde me hizo pasar un gran susto.&lt;br /&gt;-Hay una mujer que pregunta por ti en la puerta. Me dijo mi esposa y un intenso escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Me invadió el temor a ser descubierto por cualquiera de mis aventuras.&lt;br /&gt;-¿Quién es? Me limité a preguntarle sin levantarme.&lt;br /&gt;-Es una mujer mayor de edad. Me respondió y sentí un gran alivio.&lt;br /&gt;-Hazla pasar. Le dije sin averiguar nada más de aquel inesperado personaje.&lt;br /&gt;-¿Hasta el cuarto?&lt;br /&gt;-Hasta el cuarto, no me siento bien para ir hasta la sala. Pocos segundos después entraba Caruca con un cartucho en las manos. Su vista recorría cada pulgada de mi guarida, en su rostro se leía el rechazo a aceptar las condiciones en las cuales yo vivía. La invité a sentarse en la cama y con dificultad anduvo por el centro de un estrecho pasadizo existente entre la camita de mi hijo y la mía. No creo lograra superar las ocho pulgadas de ancho. Después, su vista se elevó hasta el último mueble soportado por la cómoda, era una columna de tarecos y cajas que se empinaban hasta el cielo, unos doce o quizás catorce centímetros después, se escuchaban los pasos de nuestros vecinos transitando en su casa.&lt;br /&gt;-Me extrañó que llevaras dos días sin ir a la escuela. Dijo a modo de introducción.&lt;br /&gt;-Estoy con una gripe que ni te cuento, me ha dado mucha fiebre.&lt;br /&gt;-Disculpa que haya venido sin tú invitarme.&lt;br /&gt;-No te preocupes, ¿cómo obtuviste la dirección?&lt;br /&gt;-Preguntando en cada cuadra, ya sabes como funciona esto. No tenía la menor duda de lo que ella me decía, estábamos en un país donde todos nos conocíamos por fuerza de la costumbre.&lt;br /&gt;-Aquí te traje un cartucho de mangos filipinos, son de la mata que está en el patio de mi casa.&lt;br /&gt;-No sabes cuanto te lo agradezco, no tengo que decirte el tiempo que llevan sin venir al mercado, mi hijo se alegrará mucho.&lt;br /&gt; De regreso a la academia, aquellas secretas tertulias de la parada continuaron. Por las tardes no conversábamos en la guagua cuando volvíamos a casa, casi siempre ella realizaba ese viaje durmiendo. Tampoco podíamos arriesgarnos a una delación, se estableció de esa manera una misteriosa complicidad, una forma de hacer contrarrevolución, una vía de escape a toda esa presión que siempre llevamos dentro, hablábamos mierda, así se le identifica a la “verdad”.&lt;br /&gt;-Y hablando de navegación, ¿qué aplicación tiene mi materia en ella? Me sorprendió ese día con una pregunta tan ingenua.&lt;br /&gt;-¡Coño Cary! Eso ni se pregunta, sin las matemáticas no existe la más remota posibilidad de navegar, ¿qué sería sin ella para la astronomía?&lt;br /&gt;-No te hablo de operaciones matemáticas simples, me refiero a esa nueva onda de dar cálculos en la academia.&lt;br /&gt;-¡Ahh! Eso es para tirarse el peo más grande que el culo, no tiene otra explicación. En aquellos tiempos, la academia naval pasó a nivel de enseñanza superior. Nosotros fuimos sometidos a una clase de control por parte de los inspectores de la DEA (Dirección de Escuelas y Academias) Sería a partir de entonces que los graduados saldrían del recinto con un título de “Ingenieros Navales”.&lt;br /&gt;-No te comprendo. Me dijo algo sorprendida.&lt;br /&gt;-Es muy sencillo, los cálculos no tienen aplicación alguna en nuestro trabajo, bueno, a menos que los muchachos deseen complicarse la vida. Allí todo se encuentra tabulado para que el trabajo en el puente sea dinámico. La técnica ha ido integrando elementos que reducen ese trabajo y que incluso en oportunidades sustituyen al hombre. ¿Crees entonces que será necesaria la aplicación de esos engorrosos cálculos? En la navegación intervienen la geometría y trigonometría esférica entre otros campos de las matemáticas. Pero aún así, todos esos cálculos al encontrarse tabulados para facilidad del oficial y la navegación, se reducen a simples ecuaciones y sumas algebraicas. ¡Mire! Procure que salgan con los conocimientos mínimos de álgebra e insístale en que traten de dominar bien la geometría, bastante mal están arribando a nuestros barcos.&lt;br /&gt;-No puedo creerte. Fue todo lo que se le ocurrió decir.&lt;br /&gt;-Claro que no me creerá, ya le digo, es solo para tirarse el peo más grande y hacer propaganda con eso. ¿No me dirás que te tragas el cuento ese de los licenciados en deporte?, ¿no lo has visto?, te hablo de esos salvajes que apenas saben hablar y contarán a todo dar con sexto grado. ¿No has visto como los anuncian cada vez que van a pelear?, ¿crees de veraz que son licenciados? Todo es falso Cary, como lo será las promociones de esos ingenieros.&lt;br /&gt;-Pero al menos saldrán con un nivel educacional superior.&lt;br /&gt;-¿Y qué resuelven con eso? Ya todo está inventado y ellos se subordinarán a la técnica actual, no inventarán nada. Colón no era ingeniero, partió a lo desconocido y tuvo que confeccionar sus propias cartas náuticas, ¿no te dice nada? Creo haberla desanimado un poco al expresarme de aquella manera, ese día no preguntó por nada nuevo.&lt;br /&gt; Caruca era “trabajadora civil de las FAR” (Fuerzas Armadas Revolucionarias), status que compartían casi todos los trabajadores civiles, solo los que pertenecíamos a la marina mercante nos encontrábamos excluidos. Era una especie de híbrido o experimento de laboratorio, no eran civiles ni militares. Caruca no contaba con los privilegios concedidos a los militares, no podía ir a la Casa Central de las FAR a comerse un bistec bien barato. Puede que esto no signifique mucho, pero en la isla era algo grande. Tampoco tenía derecho a las tiendas donde les vendían artículos fuera de los controles de la “libreta”, y menos aún, nunca disfrutaría del turismo militar. Por otra parte, Caruca no podía disfrutar de nada que correspondiera a un supuesto civil, no recuerdo si existió algún privilegio, creo que no. Su caso era mucho más grave que el de nosotros, tenía un valor inferior al cero.&lt;br /&gt; Hubo oportunidades en las que les vendieron algunas basuritas en la tienda de la academia, yo los veía muy contentos y devoraba cada una de sus manifestaciones. Caruca no escapaba de aquella ola, puede que exteriorizara una falsa alegría para seguir la corriente. ¿Contentos por qué? Por adquirir un pomito de agua de violetas, quizás uno de champú “Fiesta”, puede que por uno de aquellos famosos desodorantes que producían golondrinos. ¡Estamos mejorando! Manifestaban sin vergüenza algunos de ellos, ellos digo cuando me refiero a matemáticos, químicos, físicos, etc. Gente inteligente con el cerebro hueco, no tan vacío tampoco. Eran felices con aquellas porquerías y se sentían superiores a nosotros los marinos mercantes, porque no teníamos derecho a comprar en la tiendecita de la academia. Mi socio y yo nos mirábamos en silencio, no podíamos decir nada en aquellos momentos tampoco, ya teníamos tema para debatir en nuestra próxima borrachera.&lt;br /&gt; Solo un día la vi alegre, un solo día de un año. Hubo una actividad para celebrar cualquier cosa, pudo ser el día de las FAR o el del Educador, no recuerdo con exactitud. Dieron una comida con derecho a dos cervezas, Caruca se emborrachó con la mitad de una y nos pasó el resto. Me asombraba que se encontrara feliz, no la habían mencionado entre los destacados, aún así estaba contenta, puede que haya sido solo un sentimiento etílico. No le dedicaron una sola palabra a ella, una profesora que no podía alegar ausencias por dolores de ovarios, quien ya había dejado atrás los trastornos de la menopausia, quien nunca tuvo niños que amamantar, ni actividades a deshoras con otros camaradas de trabajo. Ni una sola letra para esa mujer con más exactitud que el Big Ben de Londres, estaba contenta esa tarde. Ríos y yo nos divertimos cuando vimos en medio de su embriaguez que, aquellos pies copiados de Chaplin comenzaron a moverse en una danza propia de incas o mayas, nada que ver con la música de nuestra tierra. Otra profesora la levantó de la mesa, era de su cátedra, otra solterona con el rostro similar al de un castor. ¡Aquí hay torta mi socio! Ríos siempre con su maldad a cuesta y yo tratando de justificar a mi santa, él insistía.&lt;br /&gt; Las conversaciones llegaron a tocar todos los temas de la vida cotidiana, ya ella se encontraba muy bien informada de mis aventuras en la academia, y el sexo llegó a interesarle más que las propias matemáticas, pero le resultaba demasiado tarde para llevar la teoría a la práctica y tuvo que conformarse con esas tardías enseñanzas. Muchas veces sentí verdadera vergüenza cuando le explicaba algo, en su rostro podía captar toda aquella inocencia que una vez existió en el mundo, así la dejé.&lt;br /&gt; El día de mi despedida pasé por su cátedra y ella no escatimó en darme consejos para asegurar en algo mi futuro. Nunca supimos de cual futuro hablábamos, y si lo hicimos fue falso, porque mi presente no se encontraba contemplado en los anhelos de aquellos tiempos. Jamás supe de ella y aunque regresé en dos oportunidades a estudiar en esa academia, nunca se me ocurrió preguntar por Cary.&lt;br /&gt; Quién pudiera imaginar que a mi edad regresaría al aula nuevamente. Janine es bajita de estatura, un poco más alta que Caruca y en el físico no se parecen en nada. Ella es de ojos celestes y rubia, dinámica, alegre, y nos cuenta de sus sacrificios para tratar de conservar su físico. Tiene aproximadamente la misma edad de Caruca en aquellos tiempos, pero es una niña a su lado. Janine me devolvió el recuerdo de aquel ángel con el cual viajara tantas veces en un año de Santos Suárez al Mariel, algo tendrían en común para lograr ese efecto. Después de varias clases lo comprendí, con mucha frecuencia, Janine se aparece en el aula con algo para obsequiar a sus alumnos. Ayer mismo trajo un pastel con sus velitas para celebrar el cumpleaños de una de sus alumnas. En otras oportunidades han sido chocolates, uvas, manzanas, etc. Janine nos trata como si fuéramos muchachos y algunos de sus alumnos somos mayores que ella, no puede negarse que ama su profesión. Caruca era mucho más humilde, solo podía regalarle caramelos a sus guardiamarinas, más tarde, hasta los caramelos desaparecerían.&lt;br /&gt; Es muy probable que de Caruca no quede nada, ni ese recuerdo de aquel ser tan dulce e inteligente que nunca llegó a ser homenajeada, solo una molécula ignorada dentro de un manso rebaño. Hoy quiero traerla y compartirla con ustedes para que integre ese gran ejército de seres que un día pasaron por mi isla como fantasmas. Muchas gracias Janine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                   Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;                                   Montreal..Canadá&lt;br /&gt;                                   2004-11-12&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-833062242974256725?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/833062242974256725/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4040409238848137289&amp;postID=833062242974256725&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/833062242974256725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/833062242974256725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/caruca.html' title='CARUCA'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnaqOHG39I/AAAAAAAAADs/CM3HEvUcswA/s72-c/Sirena+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-4503959453270548383</id><published>2008-04-19T07:21:00.002-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:44.190-05:00</updated><title type='text'>SANTA OFELIA DEL VEDADO.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnV_OHG38I/AAAAAAAAADk/JH_andWbqjw/s1600-h/Santa+Ofelia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190915327617589186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnV_OHG38I/AAAAAAAAADk/JH_andWbqjw/s320/Santa+Ofelia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;                           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ofelia es o era una diminuta mujer, hace mucho tiempo que no sé nada de su vida. Poseía un cuerpo cilíndrico o tubular, nada en ella sobresalía desde los pies hasta la cabeza, ésta última unida directamente a los hombros con la ausencia de un cuello que le sirviera al menos para usar algún collar, o simplemente un poco de espacio para que le dieran un matecito. No podía presumir tampoco de poseer una linda cabellera, comenzaba a mostrar las huellas de los hombres mayores cuando van perdiendo el pelo en la medida que avanza la edad, en algunas regiones de su desproporcionada cabeza mostraba con descaro parte del cráneo cuando el viento la despeinaba. Su rostro siempre había sido feo, debe haber sido así desde que nació, eso es, Ofelia era la copia humana del patito feo, solo que ella nunca evolucionó, se quedó tal y como la trajeron al mundo. La tez era como las cubiertas de los barcos muy viejos que habían sido atacados por la corrosión, por mucho mantenimiento que le dieran y pintura que se gastara, no podían ocultar los infinitos e incontables huequitos. Tuvo que haber sufrido una terrible acnés en la época juvenil, si es que alguna vez fue joven porque pienso que ella nació bastante añejada. Es probable que por esa razón nunca haya probado el sabor de un beso varonil. Ya les digo, no había por donde agarrarla, no se le notaban senos que justificaran la necesidad de usar ajustadores, me la imagino cambiando ese cupón de la libreta por otro para adquirir blumers o bombillos. No podía sentirse orgullosa de tener nalgas que sirvieran cuando menos para inyectarla, ni me imagino como se sentaba en la tasa para hacer sus necesidades. Ofelia era muy parecida a una morsa, solo que caminaba, para acabar de rematar todos esos defectos que la naturaleza reuniera en una sola persona, tenía un tic nervioso que a primera vista le daba cierta gracia y distinguía de los demás, luego, cuando te pasabas media hora hablando con ella te atacaba la desesperación y sentías deseos de amarrarla. Decía que no constantemente con la cabeza, nunca paraba, tenía más carga que cualquier batería para relojes digitales, y lo peor, cuando se ponía nerviosa aumentaba las revoluciones de su servomotor y bien se podía usar de abanico. Se la imaginan entonces haciendo el amor, para poder darle un beso sería necesario primero enyesarle la cabeza a los hombros, terrible para ella.&lt;br /&gt; Ofelia trabajaba en un hospital de La Habana, era jefa de salón y por todos sus méritos laborales y revolucionarios, fue merecedora de un viaje de estímulo en el buque Bahía de Cienfuegos. Atraída como todos los pasajeros que transporté en mi vida de marino, gustaba gastar parte de su tiempo libre en el puente, esa curiosidad por ver trabajando todos los equipos y una enorme consola llena de relojes y bombillitos es inevitable para el que las observa por primera vez, a mí me ocurre algo similar cuando monto un avión y la puerta de la cabina se encuentra abierta.&lt;br /&gt; Después de partir y al pasar los días, la vida se convierte a la misma monotonía de siempre, en ese caso su sola presencia nos sacaba de ella. Subía diariamente a mi guardia y luego bajaba conmigo al comedor, era una tragedia ver la puntería que tenía para adivinar la boca con una cuchara de sopa. En esas prolongadas tertulias diarias durante los días de navegación entre La Habana y Túnez, me contó que había estado como colaboradora en Angola, donde permaneció tres años como enfermera de un hospital. Así y mientras pasaban los días, ella adquiría más confianza conmigo, hasta que un día me confesó en susurros para que no la oyera el timonel de guardia, que continuaba siendo señorita. Imagínense ustedes por un solo segundo cual no sería mi sorpresa, al encontrar a una cubana con cuarenta y pico de años más los que se quitó, manifestándome su virginidad, agravando aquella confesión el hecho de haber pasado por Angola y sobrevivir a los constantes ataques de machos desesperados por templar, bueno, esto lo saben perfectamente los que estuvieron allá. Esos guardias no dejaban títere con cabeza, si a un palo de escoba le ponían una saya con ella bailaban una pieza. Por eso, al oírla manifestarme aquello y no quedarme dudas que decía la verdad, comprendí que me encontraba ante la presencia de una virgen, Ofelia es o era una Santa y de ello deberá tener conocimiento el Papa, nosotros los habaneros podemos tener también a nuestra virgencita y nos ahorraríamos mucho dinero y molestias en esas peregrinaciones hasta El Cobre.&lt;br /&gt; Durante el viaje se dedicó a limpiar y organizar la enfermería del buque, debo destacar que era excepcional en la organización de su trabajo. Todas las mañanas le realizaba chequeos a varios tripulantes diabéticos a bordo y mantenía un estricto control sobre ellos. Era muy fácil adivinar que ella era enfermera, todo el viaje lo realizó vestida con su uniforme, otras veces los combinaba, pantalón y blusa blancos, pantalón blanco y blusa verde, pantalón verde y blusa blanca, eso si, era muy limpia. Sus defectos eran solamente físicos, era una mujer de un gran corazón, sencilla, bondadosa, gentil, servicial y amante de su profesión. Sus sobrinas lo eran todo para ellas y hacía planes de llevarle algunas cositas ese viaje.&lt;br /&gt; Es una tortura llegar con 14 000 Tm. de azúcar a granel y luego ver que la descarga se realizará envasando esa azúcar en sacos dentro de las bodegas. Eso nos sucedió en Túnez y creo que fue la única oportunidad en toda mi vida de marino, diariamente embarcaban decenas de estibadores y bajaban a las bodegas a llenar sacos. Las operaciones sobrepasaron el mes, tiempo aburridísimo cuando se permanece en un país árabe, se nos agotaban las provisiones y aunque existían posibilidades de comprarlas, el Capitán y Sobrecargo no deseaban hacer las compras allí, a ellos no les interesaba la situación de la tripulación, mucho más importante era realizar las compras en un país capitalista donde recibirían alguna limosna de comisión, ambos eran miembros del partido.&lt;br /&gt; Nosotros teníamos por norma hacer las guardias con un walkie-talkie, le dábamos uno al guardia de portalón para que nos llamara en caso de necesidad. Era lógico si se tiene en cuenta que un buque como aquel posee una eslora superior a los 150 metros, nos ahorramos muchas marchas innecesarias. Como Ofelia se ofreció para hacer guardias y aunque no le correspondiera por su calidad de pasajera, la incluí en una de las tres brigadas, ella se sintió muy orgullosa por esta nueva tarea que la revolución puso en sus manos.&lt;br /&gt; Uno de esos aburridísimos días me asomo por la portilla del camarote del Segundo Maquinista y la veo en su puesto de guardia. No sé por cual razón de la vida se me ocurrió llamarla por el walkie-talkie imitando la varonil voz de Capitán (lo único que poseía de hombre).&lt;br /&gt;-Guardia de portalón, Capitán.- La llamé mientras continuaba observándola.&lt;br /&gt;-Guardia de portalón, Capitán.- Ella seguía en Babilonia.&lt;br /&gt;-Guardia de portalón, Capitán.- Observo como un tripulante la toca por el hombro y le señala el aparato de radio, lo toma y se pone a hablar sin apretar el botón de enviar.&lt;br /&gt;-Oiga guardia de portalón, ¿con quién habla usted?, ¿el Primer Oficial no le enseñó a manipular ese aparato?, apriete el botoncito que tiene en la parte derecha del radio cuando hable y luego suéltelo.- El Segundo Maquinista y el Tercer Oficial se asomaron también por la portilla y nos reíamos de ella, apretaba y hablaba dos palabras, soltaba el botón sin terminar y lo que recibíamos eran simples disparates.&lt;br /&gt;-Ofelia por favor, relájese, apriete el botoncito y hable, cuando haya terminado de hacerlo, suelte el botón y escuche.- Parece que comprendió.&lt;br /&gt;-¡Óigame Capitán! ¿Dónde se encuentra usted?-&lt;br /&gt;-No se preocupe Ofelia, yo estoy en todas partes y todo lo veo y escucho.-&lt;br /&gt;-¡Aaaah! A sus órdenes.- Respondió mientras buscaba a su alrededor.&lt;br /&gt;-Para comenzar, deme el parte sobre el estado de salud de todos los diabéticos.-&lt;br /&gt;-Bueno Capitán, todo marcha con normalidad, Juan Corales es el único que lo tiene un poco alterado hoy, el cocinero se encuentra en los parámetros normales, el engrasador también, luego en la tarde les repetiré la prueba y le informaré.-&lt;br /&gt;-Muy bien Ofelia, usted siempre tan eficiente, oiga, ¿qué rayos hace ese árabe a su lado?-&lt;br /&gt;-¿Qué árabe Capitán?-&lt;br /&gt;-Ofelia, ese individuo que usted tiene a su lado, ¿qué hace ahí?-&lt;br /&gt;-Bueno, la verdad es que no sé.-&lt;br /&gt;-Entonces bótelo al carajo del portalón, ¿me oyó?-&lt;br /&gt;-Si Capitán, la orden será cumplida.- Con la misma vemos a la vieja emprenderla a empujones contra un asombrado árabe que no comprendía ni papas de lo que ella le decía, el hombre se asustó y partió, observamos la satisfacción en su rostro por la misión cumplida.&lt;br /&gt;-Capitán, portalón.- Llamó ella para rendir el importante parte.&lt;br /&gt;-Su orden ha sido cumplida y el árabe abandonó el área.-&lt;br /&gt;-Muy bien Ofelia, nunca olvide que estamos rodeados de enemigos y cualquiera de ellos puede ser agente de la CIA, nosotros vivimos en una constante amenaza y su trabajo ahora es importantísimo.-&lt;br /&gt;-No se preocupe Capitán, los enemigos de la revolución no pasarán.-&lt;br /&gt;-Así me gusta Ofelia, usted es una digna representante de la mujer cubana, bueno, quedamos libres.-&lt;br /&gt;-Libres.- Ella continuó en el portalón más vigilante.&lt;br /&gt; Otro de aquellos negros e interminables días, se me ocurrió la brillante idea de hacerle una carta amorosa anónima y en la noche se la pasé por debajo de la puerta del camarote. A la mañana siguiente Ofelia se levantó radiante de felicidad, se reía con todos y sus movimientos negativos de la cabeza eran más lentos. Puse al tanto de la situación al Tercer Oficial y se le ocurrió la magnífica idea de buscarle una pareja a Ofelia entre todos los tripulantes. En el camarote del Segundo Maquinista de apellido Sabadí y vecino de Guanabacoa, fuimos analizando uno por uno a cada candidato y todos coincidimos que el elegido perfecto para ese romance, era el camarero de los oficiales al que la tripulación llamaba “Musiquito”.&lt;br /&gt; Musiquito era un individuo que se acercaba mucho al gallego por la textura de su piel, nunca lo vi bronceado, es de esa gente que cuando toman el sol se ponen rojos como un camarón. Tenía la cabellera bastante larga y ensortijada, la usaba así para ocultar las enormes orejas que adornaban su cabeza y lo hacían parecer a un auto con las puertas abiertas. No me imagino de donde llegaría el origen de su apodo, porque de música no sabía absolutamente nada, debió haber sido su gusto por ella. Luego me lo encontré con mucha frecuencia en mi barrio Alamar, él vivía en los edificios de doce plantas. Sabadí y el Tercero se dedicaron a comerle el cerebro a Musiquito, cada vez que pasaban por su lado le decían algo de Ofelia; &lt;&lt; ¡Compadre, está la jeva que se le cae la baba por ti! ¡Mírala coño! Esas miradas que te dirige matan a cualquiera.&gt;&gt; Así era todos los días, hasta que Musiquito se lo creyó y se puso pa las cosas.&lt;br /&gt;-¡Compadre! ¿Cómo tu crees que la jeva se va a poner para un simple camarero?- Le dijo al Tercero en una oportunidad.&lt;br /&gt;-No te preocupes, yo te voy a confeccionar unas charreteras de Capitán de salón, en definitiva tú eres el camarero de los oficiales y de un nivel superior al de los tripulantes. Luego voy a hablar con el Primer Oficial para que a la hora de la comida te llame por el audio como Capitán de salón, eso no falla.-&lt;br /&gt;-¿Tú crees que el primero entre en la cosa?-&lt;br /&gt;-Claro que si, pa eso es  mi socio y no se negará a ayudarte.-&lt;br /&gt;-Ta bien, si tú lo dices.- Ese día y a la hora prevista, el Musiquito vestía de uniforme con unas charreteras confeccionadas por el Tercero y yo lo llamé por el sistema de audio interno.&lt;br /&gt;-Atención a la tripulación, tengan todos buenas tardes y muy buen provecho, al Capitán de salón Musiquito favor de llamar al puente.- Segundos más tarde sonaba el teléfono.&lt;br /&gt;-Oigo.-&lt;br /&gt;-Si Primero, es el Musiquito.-&lt;br /&gt;-Muy bien, perfecto, seguro que la jeva está gravando este momento, ahora muy tranquilo regresa a tu trabajo y de vez en cuando tírale una miradita, ese pollo no hay quien te lo tumbe, ya me han contado.-&lt;br /&gt;-Ok y muchas gracias Chief.- Luego la gente me contó sobre la velada y el Musiquito continuó usando sus charreteras durante todo el viaje.&lt;br /&gt; De Túnez partimos para la Alemania democrática en lastre, fueron otros largos días de penuria y dieta forzada a arroz, frijoles sin apenas sazón y carne rusa. En el paso del Canal de Kiel el buque fue abastecido por Leyva, un chileno que trabajaba como proveedor en Holanda, como es de suponer el Capitán y el Sobrecargo recibieron su limosna, pero la cantidad de víveres solo alcanzaba para pocos días, el dinero asignado para las compras siempre fue disminuyendo hasta que en oportunidades no aparecía y pasábamos hambre navegando. Fondeados frente al puerto de Wismark y estando yo de guardia llaman por el VHF.&lt;br /&gt;-Your attention motor vessel Bahía de Cienfuegos, it is Rostock Radio calling you, over.- Coño, no sé por qué me imaginé que aquello era jodedera, el acento de los alemanes hablando inglés era muy diferente al que recibía en aquellos momentos..&lt;br /&gt;-Rostock Radio, it is the Cuban vessel Bahia de Cienfuegos, go ahead, over.- Respondí mientras Ofelia permanecía en el puente acompañada también por el timonel.&lt;br /&gt;-Motor vessel Bahía de Cienfuegos, we have a call from Cuba for madam Ofelia Martínez, please, change to channel 98.- Claro que había identificado el origen de aquella llamada, al momento le dije a Ofelia que tenía llamada de Cuba.&lt;br /&gt;-Okey Rostock Radio, changing to channel 98.- Cambié de canal.&lt;br /&gt;-Very well, now you are connected with Havana.- Me respondió el HP que usaba el walkie-talkie y le pasé el teléfono a Ofelia.&lt;br /&gt;-Aloooooó, Ofelia, ¿estás por ahí?.- Se escuchó del otro lado de la línea.&lt;br /&gt;-Si, soy yo, es Ofelia la que habla, quién por esa?-&lt;br /&gt;-Soy yo, tu hermana.-&lt;br /&gt;-Pero cual de ellas, es que yo tengo varias hermanas.- En esos momentos se oyó un gran ruido en la comunicación, efectos de fuertes interferencias.&lt;br /&gt;-¿Pero cual de ellas?- Repitió muy nerviosa y traté de calmarla un poco explicándole el problema de las comunicaciones, en eso interviene el timonel.&lt;br /&gt;-Ofelia, ¿cuántas hermanas tiene usted?- Ella ingenuamente le dio el nombre de cada una de ellas y yo vi cuando el tipo bajó corriendo del puente mientras el ruido continuaba, luego se restableció la comunicación nuevamente.&lt;br /&gt;-¡Alooooó! Ofelia, ¿estás ahí?- El timonel entró nuevamente sin que ella se diera cuenta.&lt;br /&gt;-Si, estoy aquí, ¿pero quién me habla?-&lt;br /&gt;-Oye vieja, es Margarita.-&lt;br /&gt;-¡Ahhhh! Me lo hubieras dicho desde el principio.-&lt;br /&gt;-Cómo quieres que te lo diga si esta mierda no se oye bien.-&lt;br /&gt;-Oye Marga, ¿cómo está la niña?-&lt;br /&gt;-Ni me hables, la muy puta se fue con el novio hace unos días.-&lt;br /&gt;-¿Cómo es eso? Si todavía es una muchachita.-&lt;br /&gt;-Mierdas Ofe, aquí se les calienta la pepa muy pronto, en fin, se largó y ahora debe estar templando por la libre.-&lt;br /&gt;-Tan seriecito que parecía el muchacho.-&lt;br /&gt;-Yo no lo culpo a él, la puta es tu sobrina que no se cansaba de sonsacarlo, imagínate, él es hombre.-&lt;br /&gt;-Bueno, ya eso no tiene remedio.-&lt;br /&gt;-Oye Ofe, te llamaba además para darte una buena noticia.-&lt;br /&gt;-No será como la anterior.-&lt;br /&gt;-No vieja, el asunto es que distribuyeron unos autos Ladas en tu trabajo y la gente te propuso.-&lt;br /&gt;-Qué bueno, ¿quiénes se lo ganaron?-&lt;br /&gt;-Tú fuiste uno de ellos Ofe, mis felicitaciones y ya tenemos carro para ir a la playa.- Cuando ella oyó aquella noticia dio un salto tan grande que por poco choca con el techo del puente. ¡Cojones! Me parece que a estos hijoputas se les fue la mano, pensé. La conversación terminó y Ofelia se encontraba tan feliz que su movimiento negativo de la cabeza era triplemente acelerado, ese día y a pesar de que llevábamos más de un mes comiendo pura mierda a la hora de las comidas, Ofelia le regaló su bistec a otro de la mesa, me imagino que no haya dormido y hasta se le olvidara el romance construido anteriormente, para ella no existía nada más importante que el Lada, continuar siendo señorita era algo secundario en su vida y ya estaba acostumbrada, montar un auto propio era mucho más importante que una verga masculina. Después de aquella guardia bajé al camarote de Sabadí, allí se encontraban el telegrafista, el Tercer Oficial y el gordo, pusieron a funcionar una gravadora y solo se escuchaban ruidos de interferencias, sonidos de timbres de teléfonos y momentos en los que se tecleaban números desde un teléfono, etc. Todo un material en manos de verdaderos jodedores.&lt;br /&gt;-¡Coño caballeros! Yo creo que se les fue la mano.- Les dije después de oír la grabación.&lt;br /&gt;-No jodas Casañas, este viaje está de pinga, no hay jama, no hay pacotilla y estamos aburridos, esta vieja nos cayó del cielo para hacer el viaje.-&lt;br /&gt;-Yo no me opongo, pero carajo, el número del carro está muy duro, hay que quitárselo antes de llegar Cuba, si a esta vieja le da por meter un bateo vamos a cagar pelos.-&lt;br /&gt;-¡Ni cojones! ¿Estás apendejao ahora? Esa vieja sigue con su Lada hasta Cuba, no te imaginas la felicidad que sentirá durante todo el viaje, la pobre, es tan fatal que le ha tocado un viaje donde no podrá comprar nada. ¡Oye! Dile que no vaya a botar los uniformes del hospital.- Todos se rieron y me fui al camarote a descansar.&lt;br /&gt; Uno de esos días fondeados en Wismark aquellos cabrones velaron que el Capitán se encontrara en el puente y vuelven a repetir una llamada desde Rostock Radio.&lt;br /&gt;-Hola Capitán, mire, le hablo desde el equipo de trabajo del Comandante en Jefe, ¿usted me copia?-&lt;br /&gt;-Por supuesto, es el Capitán a la escucha.-&lt;br /&gt;-Muy bien, lo he llamado para informarle que su buque ha sido seleccionado para cumplir una misión. Cuba trabaja en un convenio internacional sobre meteorología auspiciado por la UNESCO, pues bien, esa tarea la inició el buque Frank País, pero tuvo que retirarse sin concluirla, usted sabe que ese barco es algo viejo.-&lt;br /&gt;-Bueno y en qué consiste esa misión.- Preguntó el Capitán mientras Ofelia permanecía a su lado sin quitarle la vista.&lt;br /&gt;-Pues mire Capitán, a su regreso a Cuba debe realizar una navegación de círculo máximo muy próximo a los polos, luego recalará en Canadá y continuará viaje hacia Cuba sin tocar tierra. Es un experimento sobre el comportamiento del cuerpo humano soportando bajas temperaturas intensas que pudieran llegar a los menos veinte grados Celsius, pero la importancia radica en esa resistencia del organismo humano consumiendo el mínimo de víveres posibles.-&lt;br /&gt;-Creo que es una aventura muy arriesgada.-Comentó el Capitán.&lt;br /&gt;-Si Capitán, para ello se requiere de hombres saludables y fuertes. Usted tendrá autorización suplementaria para la adquisición de bebidas alcohólicas fuertes, que le ayudarán a combatir el intenso frío, pero como le dije, se debe consumir el mínimo posible de víveres. Mañana lo llamaré de nuevo para que me brinde la lista de aquellos que por problemas de salud no pueden participar en la misión, también la de aquellos que no deseen participar en el experimento, debo aclararle que el partido no tomará medidas contra esos compañeros, en fin, mañana nos ponemos en contacto de nuevo.-&lt;br /&gt;-OK, mañana le tengo la lista de compañeros con impedimentos.-&lt;br /&gt;-Pues si no hay mas nada quedamos libres.-&lt;br /&gt;-Libres.- Repitió el Capitán rodeado por el silencio de todos los presentes. Solo unos segundos después aquel repentino silencio fue roto por Ofelia.&lt;br /&gt;-Por supuesto que a mí me saca de ese potaje, yo vine en un viaje de estímulo y no tengo que participar en esa locura. Además, desde ahora le informo que ninguno de los compañeros puede participar en esa extraña misión polar.- Lo dijo con un enojo desconocido para nosotros.&lt;br /&gt;-Se hará como usted dice Ofelia, mañana confecciono la lista y se la daré al compañero del Comité Central cuando llame.- Fue todo lo que respondió el Capitán, quien como es de suponer se encontraba totalmente ajeno a la broma que se estaba corriendo. Sonó la campana de la comida y todos los presentes bajaron al comedor. Una hora después subían los que siempre dedicaban un rato a hacernos una media logrando que las cuatro horas de guardia se acortaran. En esos instantes entra Juan Corales el diabético y se le enfrenta al Capitán.&lt;br /&gt;-Mire Capitán, para nada me excluya de la misión orientada por el partido, yo soy militante e iré a donde me orienten.- Todos nos quedamos fríos, evidentemente el timonel (quien tampoco sabía nada de la broma) había corrido la bola entre los tripulantes a la hora de la comida. Yo tampoco creía en la sinceridad de Juan, me inclinaba por otras razones, como por ejemplo, se había hablado de abundancia de bebidas alcohólicas y él era uno de los borrachos más destacados de la tripulación.&lt;br /&gt;-Usted no puede ir por su condición de enfermo.- Le respondió Ofelia.&lt;br /&gt;-Se equivoca compañera, yo he participado en otras misiones mucho más peligrosas con mi enfermedad a cuesta, no olvide que yo fui combatiente de la Sierra.- Ahora el enojado era Juan.&lt;br /&gt;-Pues bien, si va lo hará bajo su entera responsabilidad y tendrá que firmarme un papel.-&lt;br /&gt;-Yo le firmaré todo lo que usted quiera, pero de que voy, voy.- Giró sobre sus talones y se retiró del puente.-&lt;br /&gt;-Yo creo que Juan tiene  razón Ofelia, tú sabes como son las cosas en Cuba, va y el tipo no participa por su condición de enfermo, y viene un anormal, y le pone en el expediente que es un rajao.- Ella me miró muy seria y luego se dirigió al Capitán.&lt;br /&gt;-Pues mire como son las cosas Capitán, usted me pone de número uno en la lista porque yo siempre he sido y seré de Patria o Muerte.- Todos los presentes nos reímos con aquel cambio tan brusco en su rumbo.&lt;br /&gt; El viaje fue un desastre para toda la tripulación en lo que respecta a intereses económicos, la gente compraba sus boberías para luego revenderlas en Cuba y en esa oportunidad llegaríamos con las manos casi vacías. En Túnez no le pagaron a la tripulación, en Wismark no valía la pena pedir dinero y todo lo ganado durante el viaje,  solo alcanzó para comprar unas boberías de mala calidad en Polonia.&lt;br /&gt; Durante el viaje de regreso ella continuaba haciendo medias en el puente, al entrar en el Golfo de Vizcaya, nos sorprendió una gran galerna fuerza 9 que nos obligó a reducir la velocidad hasta cuatro nudos. En una de esas noches durante las cuales no podíamos permanecer sentados y me obligaba a estar muy cerca del radar, oigo que me llaman por el VHF.&lt;br /&gt;-Su atención Bahía de Cienfuegos, aquí motonave Echeverría que te llama, cambio.-&lt;br /&gt;-Vamos a ver Echeverría, aquí Cienfuegos, adelante.- Ya sabía que era jodedera pues había reconocido la voz de Sabadí.&lt;br /&gt;-¿Quién por esa?-&lt;br /&gt;-Por acá el Primero.-&lt;br /&gt;-Coño mi hermano, estamos atorados en medio de esta galerna en una situación de emergencia.-&lt;br /&gt;-Dime qué les pasa y en qué podemos ayudarlos.-&lt;br /&gt;-Chico, resulta que tomamos a una pasajera con tres niños en Rostock para Cuba, una de las criaturas es de pecho, pero la pobre mujer está a punto de deshidratarse y el bebito no para de llorar, creo que deba ser por hambre, pero imagínate, yo no sé ni timbales de esto porque soy solterón.-&lt;br /&gt;-Compadre, ¿no tienen enfermero a bordo?-&lt;br /&gt;-Positivo, pero es como si no lo tuviéramos, es Pepito el borracho, imagínate que con lo mal que está el tiempo se empujó él solo una botella de vodka y está virao al revés.-&lt;br /&gt;-Coño, Pepito no cambia, yo lo conozco porque navegó conmigo en el N’Gola.-&lt;br /&gt;-Es un irresponsable, un borracho, un canalla al que se le confían vidas y mira como responde, en cuanto llegue a Cuba lo voy a informar para que le partan los cojones.-Intervino Ofelia totalmente indignada.&lt;br /&gt;-Mira mi hermano, te voy a pasar con una buena enfermera para que te aconseje como proceder en el caso.- Diciendo esto le pasé el teléfono a Ofelia y así la estuvieron trajinando como media hora más, ella se esmeraba todo lo que podía para explicarles como tomarle las venas a la mujer y ponerle un suero, qué darle de alimento al niño, etc. Cuando se cansaron la dejaron y le comunicaron que en caso necesario la llamarían de nuevo.&lt;br /&gt; Otro de esos días navegando en medio del Atlántico Ofelia me confiesa que tenía un pretendiente que era Coronel del MININT, que el tipo estaba muy interesado en ella, pero que realmente a ella no le gustaba mucho. Después de todo no dejaba de asombrarme esa mujer, aún sabiendo que si se le iba ese tren probablemente no pasaría otro y ella no se apuraba en comprar el boleto, así es la vida. Siempre me quedó la duda de que pudiera ser un alarde de ella para dársela de caliente, ya al Musiquito se le había quitado la calentura con ella. De todas maneras me reuní con todos los de la compañía telefónica a bordo.&lt;br /&gt;-Caballeros, ahora si que es serio, a esa vieja hay que quitarle el cabrón Lada que ustedes le dieron, solo faltan unos días para la recalada a La Habana y esa mujer está muy ilusionada.-&lt;br /&gt;-Coño compadre y ahora que bicho te picó.-&lt;br /&gt;-¿Qué bicho me picó? Pues fíjense que la vieja tiene un enamorado que es Coronel del MININT.-&lt;br /&gt;-Coño y tú te tragaste esa, no jodas compadre, no ves que hasta el Musiquito le vendió.-&lt;br /&gt;-¿Y si resulta que es verdad?-&lt;br /&gt;-Pues nos joderemos, a cagar pelos se ha dicho, pero esa viejita llega con su Lada al patio.-&lt;br /&gt;-Si tu quieres se lo podemos rebajar a un Fiat polaco.- Me dijo el Tercero.&lt;br /&gt;-Váyanse todos a la mierda.-&lt;br /&gt; Así fue, Ofelia dio todo el viaje con la ilusión de su auto y cuando el buque entró por el canal de la bahía, pudo distinguir a su hermana y sobrina en el muro del malecón. Gritando les preguntaba por su Lada y aquellas no comprendían en medio de tantos cruces de voces. Fuimos directos al atraque en el muelle Juan Manuel Díaz, durante la maniobra de atraque yo me encontraba en el puente y pude ver a un militar de rango caminando muy cerca de la proa en dirección a la superestructura. Me alejé un poco del grupo y llamé a la popa.&lt;br /&gt;-Popa, Puente.-&lt;br /&gt;-Puente, aquí la Popa.-&lt;br /&gt;-Oye, candela, ahí está el bacán de Ofelia.-&lt;br /&gt;-¿Estás seguro?-&lt;br /&gt;-Claro que si, hasta ella le hace señas con un pañuelito.-&lt;br /&gt;-De pinga entonces, a prepararnos para lo peor.-&lt;br /&gt;-¡Cojones! Mira que les dije que le quitaran el singado Lada a esta vieja, pero no, ahí estaban ustedes encaprichados en otorgárselo, nada, esperemos entonces.-&lt;br /&gt; Nada, como les cuento, no ocurrió absolutamente nada. Todos se marcharon del buque e incluso, yo no la vi bajar porque estaba atareado en el inicio de las operaciones de descarga. Regresó a los pocos días a recoger sus pertenencias y la pobre pacotillita y se marchó. Días posteriores la esposa del Tercer Oficial se la encontró por la calle Obispo y de jodedora le preguntó por el carro. Ofelia con toda la tabla del mundo le respondió que lo había dejado, pero que no le habían dado un Lada sino un polaquito.&lt;br /&gt; Pasaron varios años y un día tuve que ir al hospital Fajardo para hacerme una gastroscopía. Qué les cuento, a la primera persona que me encuentro al entrar al hospital fue a Ofelia, muy cariñosa me comió a besos y me preguntó por varios tripulantes. Luego me fue pasando por varios consultorios presentándome a cuanto médico y enfermeras ella conocía, es de suponer que los conocía a todos y en esas presentaciones gastamos casi una hora.&lt;br /&gt;-Miren, para que conozcan a mi Primer Oficial.- Así repitió hasta la saciedad, me presentaba como algo de su propiedad, antes de entrar a la sala de gastro le pregunté por su pretendiente y me respondió que lo había despedido porque no le gustaba, Ofelia continuaba tan señorita como había llegado al mundo, seguía siendo una Santa, la única cubana de su edad en su condición. Por eso ahora, cuando termine de hablar con ustedes me sentaré a escribirle al Papa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;                             Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;                             Montreal..Canadá.&lt;br /&gt;                              2002-09-15&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-4503959453270548383?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/4503959453270548383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4040409238848137289&amp;postID=4503959453270548383&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/4503959453270548383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/4503959453270548383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/santa-ofelia-del-vedado.html' title='SANTA OFELIA DEL VEDADO.'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAnV_OHG38I/AAAAAAAAADk/JH_andWbqjw/s72-c/Santa+Ofelia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-7372624912699938452</id><published>2008-04-18T19:39:00.003-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:44.334-05:00</updated><title type='text'>EL COJO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAk1XDEWVrI/AAAAAAAAADQ/x6OPz5SKx7Q/s1600-h/Cojo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190738715598018226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAk1XDEWVrI/AAAAAAAAADQ/x6OPz5SKx7Q/s320/Cojo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; No sé allá por donde ustedes viven, pero en Cuba los cojos son terribles, claro que existen excepciones, yo no los conozco. Nadie sabe por qué son así de amargados, porque hablando en plata, la razón no radica en haber nacido con ese impedimento o sufrido alguna enfermedad que los limitara en sus movimientos. El mismo Francisquito, mientras caminaba bien era un tipo contento y jodedor, pero después, ¡ay Dios mío! Sufrió un accidente a bordo de un barco y la gente no lo conocía. Estuvo trabajando en las oficinas de la empresa y dicen quienes lo conocieron, se había vuelto tremendo hijoputa. Parece que los sentimientos los llevamos en las piernas, bueno, pero en su caso no había perdido ninguna, solo renqueaba, no lo imagino con una pata de palo. Andaba con mucha escora y sus bandazos eran a babor.&lt;br /&gt;Valdespino fue uno de aquellos subordinados con dificultades motoras, navegamos juntos en el Jiguaní, algo conflictivo cuando se tomaba dos tragos. Su afición por la bebida lo condujo a la muerte, la encontró después de una borrachera con alcohol metílico. Tiempos duros aquellos de la ley seca, donde la gente desea andar mojado y contento, tuvimos varios mártires por esa misma causa.&lt;br /&gt;¡Regino, cará! Ya lo mencioné por algún lado. ¡Qué cojo más hijo de puta! Ni porque le salvé la vida en el buque Aracelio Iglesias, es para orinarse con estos recuerdos. Mayor Guerrero lo tenía colgado del palo mayor en una guindola personal, el contramaestre le había agarrado mala voluntad desde aquel día que se robaron una guagua en el pueblecito del central Amancio Rodríguez. Cosas por las que dan las borracheras y si salen bien son muy divertidas. El guardia llamó enseguida a la policía, no digo yo, cualquiera se puede robar una gallina sin problemas, pero una guagua es bastante grande. A mitad de camino para el puerto de Guayabal los interceptaron, ellos eran solamente tres, Juan Corales, Mayor Guerrero y el cojo Regino. Los dos primeros sufrían aquellos traumas post combates, fueron combatientes de las guerrillas de Castro. Cada borrachera se detenía ante cualquier pasaje de aquellas aventuras juveniles, nunca pudieron avanzar más allá de aquellos viejos recuerdos. Regino no, nunca le tiró un hollejo de naranja a un chino, era bastante pendejo.&lt;br /&gt;Juan y Mayor se bajaron de aquel autobús abriéndose paso a trompadas limpias, muchas de ellas daban en el aire y las de sus oponentes eran recibidas en sus caras. Dicen que se pusieron a gritar consignas y contraseñas que usaron cuando la guerra, pero de nada les sirvió, aquellos guajiros policías no entendían. Mientras más alto gritaban, así de violentos eran los golpes. Mira a estos pendejos habaneros venir a robarse la guagua, la única guagua que hay en este pueblo. Decían mientras desahogaban su odio por la gente de la capital, pero estaban equivocados, Juan y Mayor eran guajiros también, se diferenciaban en la forma de vestir, tenían trapos importados del extranjero. Puede que haya sido otras de las razones para tanto ensañamiento, la envidia en aquellos puntos de la isla era ilimitada. ¿Y Ragino? ¡Ná! El muy maricón se quedó encima de la guagua y cuando bajó, luego que sus compañeros fueran neutralizados en aquella batalla, lo hizo con las manos en alto.&lt;br /&gt;-¡Vas a ver, pendejo! ¡Vas a cagar pelos durante este viaje! Le decía amenazante Mayor mientras un hilillo de sangre bajaba desde la comisura de sus labios y era introducido dentro del carro patrullero con las manos esposadas.&lt;br /&gt;-Yo se lo voy a comunicar al Comandante Almeijeiras, van a ver como se cagan. Les decía Juan a los policías y ellos se reían, ese Comandante invocado había muerto desde hacía un millón de años. Aquella salida del buque fue demorada varias horas mientras se negociaba la liberación de nuestros héroes.&lt;br /&gt;-¡Coño, Mayor! Baja a ese cojo de la guindola, se va a descojonar. Le dije al percatarme que el jorobado andaba colgado.&lt;br /&gt;-¡Coño, Chief! Si eso es lo que estoy buscando desde que salimos, que se acabe de descojonar este chivato de mierda. Me respondió tranquilo con aquella voz entre fañosa&lt;br /&gt;y rasgada con su carga etílica, poco importaba que fueran las diez de la mañana.&lt;br /&gt;-¡Bájalo, bájalo! Me vas a buscar un problema si ese pendejo se cae del palo.&lt;br /&gt;-¡Te vas a arrepentir, te vas a arrepentir! Es mejor que se caiga y la humanidad se libra de esa mierda. Insistió nuevamente.&lt;br /&gt;Mayor tuvo razón, años después me encontré con este hermanito de Lagardere en el buque Otto Parellada y allí tuve deseos de matarlo. Estuvo enrolado de pañolero y secretario del sindicato, durante una de las reuniones con la tripulación, alguien detuvo mi puño a escasos centímetros de su rostro. De golpearlo en aquel momento, la gente lo hubiera aplaudido y marcharía sin cargos de conciencia a pesar de conocer perfectamente sus desventajas físicas.&lt;br /&gt;En uno de los últimos barcos que navegué, tuve también el desagrado de encontrarme con otro cojo. De este cabrón no recuerdo el nombre y el muy sin vergüenza ocupaba la plaza de pañolero. Aún recuerdo los dolores de cabeza que me produjo estando cargando fertilizante a granel en el puerto de Wismark, antigua RDA.&lt;br /&gt;-Vamos a hacer como si fueras bodeguero. Me dijo el incompetente Montalbán.&lt;br /&gt;-¿Qué carajo quiere usted decir con eso? Le pregunté bastante encabronado.&lt;br /&gt;-¡Nada! Yo tú, mando a arrancar la estera, la paro, y así voy cargando el barco, poco a poco. Me respondió y no pude dejar de asombrarme con su estúpida proposición.&lt;br /&gt;-¡Mire, Montalbán! Salga inmediatamente de mi camarote y váyase a la mierda. Yo soy un oficial de la marina mercante, no un bodeguero como usted. Por suerte el hombre giró inmediatamente sobre sus talones y se retiró. Desconocía entre otras cosas que cuando se daba esa orden de parar, cien toneladas del producto se encontraban en el camino y debían ser aceptadas. Nos encontrábamos en la fase final de carga y de acuerdo al resto que nos faltaba por embarcar, el buque terminaría emproado y pasado de calados a proa. Toqué la puerta del camarote del pañolero y le pedí que tomara la cinta para sondear los tanques de lastre, yo lo acompañé.&lt;br /&gt;-¡Coño de tu madre! ¿No me estabas dando cero en la sonda del peak de proa todos estos días? El hombre comenzó a temblar.&lt;br /&gt;-Pero mire Primero, yo no sé si lo volvieron a lastrar anoche.&lt;br /&gt;-Anoche, pedazo de hijoputa. Llevas más de una semana sin tomar sondas a los tanques, en cuanto llegues a La Habana te vas de este barco inmediatamente. Deslastrado aquel tanque el buque pudo finalizar su carga de acuerdo a los cálculos realizados, pero aquella experiencia me sirvió para reafirmar aún más la desconfianza durante mi permanencia en ese cargo. Gracias a Dios, escapé de una prisión segura ese mismo viaje y en oportunidad de entrar al puerto de Nuevitas. Una parte del canal frente a la islita Ballenato, era de calado limitado y no quise correr el riesgo de aprobar la entrada del buque sin antes realizar una visual observación de los calados de popa. Tiré una escala de gato y bajé por ella sobre la marcha.&lt;br /&gt;-Práctico, fondea el buque hasta que logremos ponerlo en calados. Le dije por el walkie-talkie, no regresé al puente. Me llevé al cojo nuevamente a tomar otras sondas y le pedí al Jefe de Máquinas que mandara a su ayudante para sondear los tanques de combustible. El barco estaba pasado más de un metro en su calado de popa y de pasar por el Ballenato hubiéramos perdido el timón y la propela posiblemente, el fondo es rocoso en esa área. Resumen, habían realizado trasiegos de combustibles sin informar al puente y deslastrado tanques sin ser solicitado, las sondas del cojo volvieron a resultar falsas. Ya habíamos arribado a la isla y solo le quedaban horas a bordo.&lt;br /&gt;Cuando el barco entraba por puertos del interior, muchas de las esposas de los tripulantes permanecían a bordo. La mujer del cojo estaba allí y no podía expulsarlo mientras no enrolaban su relevo, era conocida por muchos tripulantes que habían navegado con él en otros barcos. Era una mulata que rondaba los cuarenta años, todavía con esa edad, aquella mujer conservaba un cuerpo envidiable por muchas jóvenes. Apetitosa para cualquier hombre que acaba de vencer una travesía algo extensa, se notaba a la legua que ella había tenido sus quince. En varios momentos nos cruzamos en nuestro camino y me hice el bobo ante sus miradas provocativas, porque esa veta de puta se le descubría a varias millas de distancia.&lt;br /&gt;Una noche muy tarde, yo tenía la norma de realizar un breve recorrido por el barco antes de irme a la cama, sobretodo cuando nos encontrábamos atracados en puertos cubanos. Esa noche, andando por esos pasillos donde vivían los tripulantes, siento una conversación que me resultó en extremo bastante extraña entre dos marineros.&lt;br /&gt;- ¿Lo amarraste? Preguntó uno de ellos en medio de su delatora borrachera, pero sin poder ocultar un poco de preocupación.&lt;br /&gt;- Si compadre ya te dije que lo amarré a la cama. Respondió su compañero, ambas voces me resultaban familiares, me mantuve oculto en una de las esquinas de aquel pasillo.&lt;br /&gt;- Bueno, ¿pero cómo lo dejaste acostado? Insistió el primero con un poco de nerviosismo.&lt;br /&gt;- Coño compadre, no me jodas ahora con tantas preguntas, lo dejé acostado bocarriba, con las patas y las manos amarradas a cada lado de la cama.&lt;br /&gt;-¡Qué va compay! Dale una vuelta, ponlo de lado, hasta que no hagas eso no le metemos caña al asunto.&lt;br /&gt;-Chico, y ahora, ese numerito ¿por qué?&lt;br /&gt;-¡Cojones!, porque si al cojo en medio de la borrachera le viene un vómito se puede ahogar.&lt;br /&gt;-¡No jodas compadre!, eso solo le pasa a los niños.&lt;br /&gt;- Sí, pero le puede pasar también a este cojo hijo de puta, así que desamárralo y dale la vuelta, de lo contrario el asunto no camina. Cuando aquel terminó de decir eso, salí de mi escondite algo preocupado y les pregunté que se proponían. Ambos se pusieron muy nerviosos, pero al fin no les quedó otra alternativa que confesármelo todo.&lt;br /&gt;El cabecilla del asunto había navegado con el cojo en otro barco y ahora estaba repitiendo lo mismo que tenía acostumbrado hacer con él. Primero lo emborrachaban hasta el tope y después que lo dejaban bien amarrado, partían a templarse a la mujer del cojo. Me contó que en oportunidades, la mulata se pasaba hasta cuatro tripulantes en una noche. Fui hasta el camarote donde tenían amarrado a la víctima, y me quedé allí hasta que lo colocaron de lado como había sugerido el más experto. Después de eso, los vi entrar en el camarote donde su presa los estaría esperando y yo me marché a dormir tranquilo. Creo que era una buena manera de vengarme de aquel hijoputa, porque además, el muy cabrón era delator de sus compañeros. Al siguiente día, todos se sentaban muy felices a desayunar en la misma mesa, la mulata, sus dos amantes y el cojo. Nada, cosas increíbles que se viven en ese mundo extraordinario del hombre de mar cubano, bueno, se vivían en aquellos tiempos, esta gente deben ser fantasmas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;Montreal..Canadá.&lt;br /&gt;2008-01-11&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-7372624912699938452?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/7372624912699938452/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4040409238848137289&amp;postID=7372624912699938452&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/7372624912699938452'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/7372624912699938452'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/el-cojo.html' title='EL COJO'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAk1XDEWVrI/AAAAAAAAADQ/x6OPz5SKx7Q/s72-c/Cojo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-722461245886028291</id><published>2008-04-18T13:58:00.002-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:44.615-05:00</updated><title type='text'>EL AHORCADO.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAjiIjEWVqI/AAAAAAAAADI/Rf2AGNpCurY/s1600-h/Hundimiento+del+JosÃ©+MartÃ&amp;shy;.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190647207024809634" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAjiIjEWVqI/AAAAAAAAADI/Rf2AGNpCurY/s320/Hundimiento+del+Jos%C3%A9+Mart%C3%AD.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAjhrjEWVpI/AAAAAAAAADA/gkynx6zGTuI/s1600-h/JosÃ©+MartÃ&amp;shy;,+hundimiento.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190646708808603282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAjhrjEWVpI/AAAAAAAAADA/gkynx6zGTuI/s320/Jos%C3%A9+Mart%C3%AD,+hundimiento.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Buque escuela José Martí cuando era hundido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;                                                     EL AHORCADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armando era un guajirito de esos que una vez fueron cazados en el monte y los convirtieron en marinos. Nunca en su vida había subido a uno de esos gigantes de acero, y sus primeros días a bordo, los gastaba mirándolo todo sin percatarse de que todos lo miraban a él, pero no con las mismas intenciones. Para la tripulación, era uno más de la tonga de guajiros que habían llegado hacía muy poco a la flota, carne fresca. Ahora contaban con un novato para hacer de las suyas y poder matar ese tedio que invade durante las largas navegaciones. En esos tiempos cada uno pagó su novatada, unos más caros que otros, pocos podían escapar y un guajiro como Armando contaba con escasas posibilidades de lograrlo.&lt;br /&gt;Mientras el barco se encontraba en puerto la gente se mantenía distraía en el ir y venir a sus casas, nadie andaba en jodederas. Si se encontraban en el extranjero, el tiempo se gastaba en largas caminatas buscando la manera de poder satisfacer las necesidades de la familia. Las jodederas se reservaban para las navegaciones, así se mataba ese largo tiempo donde solamente existe agua y cielo. Todos los días a las cinco y media, Armando se acercaba hasta la cocina e intercambiaba algunas palabras con los cocineros y camareros. A esa hora comienzan los preparativos para montar las mesas, el horario de comida es sagrado a bordo de los barcos, solo alterada en casos de maniobras.&lt;br /&gt;Una de esas tranquilas tardes, el cocinero le pidió de favor a Armando que se llegara a las neveras para que subiera el postre y el agua fría. Le explicó que el camarero se había retardado y la hora de servir las mesas estaba muy próxima. El guajirito, muy complaciente y servicial, se sintió verdaderamente estimulado con aquella solicitud. Pudo interpretarla como una demostración de confianza, el acceso a la gambuza era limitado a los camareros y cocineros solamente, así debió pensar. El mayordomo le entregó las llaves y le indicó en cuál nevera podía encontrar lo solicitado. Muy orgulloso bajó por la escalera que conduce a la gambuza, la abrió y cerró tras de sí para dirigirse a las neveras, una horrible sorpresa le esperaba.&lt;br /&gt;Luego de cerrar la puerta, descubre al camarero que debía poner el servicio del comedor ahorcado. Las piernas le temblaron al ver el rostro amoratado de aquel tripulante balanceándose con el vaivén de las olas, eran movimientos lentos de babor a estribor, muy armoniosos y con la misma cadencia. Cuando tuvo un segundo de lucidez, arrancó corriendo escaleras arriba mientras gritaba a todo pulmón. ¡Un ahorcao! ¡Un ahorcao! ¡Un ahorcao! Gritaba como enloquecido por todas las cubiertas y nadie abría la puerta de su camarote. Al parecer, ningún tripulante se sintió alarmado por aquella noticia. Armando no se detuvo, devoraba por segundos los siete pisos que lo separaban desde la gambuza hasta el camarote del capitán. A golpe limpio logró que le abriera la puerta y penetró en su salón sin darle tiempo a que él lo autorizara, muy pálido y con temblores que estremecían todo su cuerpo, no paraba de repetir lo mismo.&lt;br /&gt;- ¡Hay un ahorcao, coño! ¡Hay un ahorcao, coño! El capitán le ordenó que se sentara y de su refrigerador extrajo una botella de agua, le ofreció un vaso y cuando Armando lo tuvo en sus manos, aquellos temblores provocaron que se derramara un poco del contenido sobre su ropa y el piso.&lt;br /&gt;-¡Vamos, tómate esa agua y relájate!, después me cuentas. El guajirito apenas podía sostener el vaso en sus manos, bebió un poco agua, un hilillo de ella corrió por la comisura de sus labios. Luego, el jefe de la nave extrajo de un armario una botella de ron y le sirvió en el mismo vaso. -¡Vamos, hombre!, ¡tómate esto ahora! El guajiro, sin atinar que era lo que le estaban ofreciendo, se disparó de un solo trago la mitad del vaso de ron, respiró profundamente y le sobrevino una tos seca.&lt;br /&gt;-¡Capitán! Arturo está ahorcao en la gambuza. Pudo decirle cuando se encontró más sereno.&lt;br /&gt;-¡Coño!, ¿otra vez se ahorcó ese hijo de puta?, voy a hablar con él cuando tenga una oportunidad. En ese momento sonó la campanilla que avisaba que la mesa estaba servida y el capitán lo invitó a bajar para el comedor. -No te preocupes tanto, Armando. Un ahorcado más o menos, esa es la vida. Mejor no vamos a sufrir y bajemos a comer. El guajirito seguía sin comprender nada, se había calmado un poco y bajó tras el capitán. Se separó de él para dirigirse al comedor de tripulantes, muy sorprendido por la poca importancia que los marinos le daban a la muerte. En el comedor, vistiendo su filipina blanca, se encontraba Arturo distribuyendo las fuentes de comida.&lt;br /&gt;-Me cago en el coño de tu madre. Fue lo único que se le ocurrió decirle cuando lo vio, las carcajadas de los tripulantes se oyeron en la mitad del Océano Pacifico. Armando pagó bien cara su novatada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esteban Casañas Lostal&lt;br /&gt;Montreal.. Canadá&lt;br /&gt;2000-02-05&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-722461245886028291?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/722461245886028291'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/722461245886028291'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/el-ahorcado.html' title='EL AHORCADO.'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAjiIjEWVqI/AAAAAAAAADI/Rf2AGNpCurY/s72-c/Hundimiento+del+Jos%C3%A9+Mart%C3%AD.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-8704950865759162018</id><published>2008-04-18T11:50:00.003-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:44.976-05:00</updated><title type='text'>MURILLO, EL TIBURON Y EL CHECO</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAjGIDEWVnI/AAAAAAAAACs/UZpnH7mp6bE/s1600-h/Tiburon+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190616412109297266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAjGIDEWVnI/AAAAAAAAACs/UZpnH7mp6bE/s320/Tiburon+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;                                                 MURILLO, EL TIBURON Y EL CHECO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Todavía en la década de los setenta, nuestros barcos transportaban una que otra vez a pasajeros con múltiples destinos desde Cuba y hacia nuestro país. Esto era debido a la escasa flota aérea que poseía Cubana de Aviación, se utilizaban camarotes dispuestos para ellos y en oportunidades el que tenía cada buque para uso exclusivo de su Armador. De esta transportación no escapaba ningún barco por muy pequeño que fuera, así un día, embarcaron en el puerto de Rótterdam una familia checa compuesta por el matrimonio, la hermosa hija de unos quince años llamada Eva y el pequeño varón de unos doce años llamado Vlado. En esos tiempos los barcos no poseían medios de entretenimiento, solo recuerdo que teníamos a bordo un proyector de películas de fabricación rusa y para un viaje de ida y vuelta, la empresa nos entregaba unos cuatro filmes, casi siempre con las cintas partidas por las partes más interesantes, o sea, donde aparecía alguna mujer desnuda. En ese tramo de película, la tripulación le pedía al que la proyectaba que parara y regresara la cinta de nuevo. Se repetía en tres o cuatro oportunidades hasta que el calor del foco la quemaba. Fuera de ese proyector, solo existía un pequeño radio en el salón de tripulantes que se oía muy mal en la medida que nos alejamos de tierra, no había muchas alternativas para matar el tiempo, la gente se dedicaba a jugar dominó y otros a narrar sus cuentos.&lt;br /&gt;  Todas las tardes y mientras el tiempo lo permitía, nos sentábamos en la popa del barquito “Habana”. Cada cual se acomodaba encima de las bitas, no había que caminar mucho porque quedaba justo detrás de la cocina. Una vez allí, disfrutábamos de animadas tertulias dadas por los más veteranos, aquellos que considerábamos verdaderos lobos de mar, donde nos narraban sus inagotables historias. Esta familiar sobremesa realizada en el exterior eran en sumo agradables y yo las consumía con mucho interés. Uno de sus principales protagonistas lo fue siempre el viejo electricista de apellido Murillo. Supongo que por la edad deba haber fallecido hace mucho, ¿pero que pasó ese viaje? Sucedió algo que al viejo no le gustó mucho, le salió en el camino&lt;br /&gt;un competidor, pero le jodía mucho más que no fuera cubano. Porque para hacer cuentos, para eso, hay que buscar a un cubano, cuando nos inspiramos somos los mejores y no aceptamos competencia.&lt;br /&gt;  Aquel odiado rival de Murillo era el checo que viajaba de pasajero, el tipo hablaba español con mucha fluidez, era ingeniero en minas. Trabajaba desde hacía muchos años en Cuba, se la conocía al dedillo, la recorrió por mar, tierra y aire. En fin, el tipo se las sabía todas, pero cuando nos hablaba, sentíamos en sus palabras que se dirigía a un público integrado por indios. Hablaba cosas y temas muy interesantes, pero de verdad, aquello me molestaba y no digo como se encontraba el rostro de Murillo cuando el tipo le quitaba la palabra y no lo dejaba hablar más.&lt;br /&gt;  Todos los días se repetía la misma escena y nosotros haciendo muy bien el papel de de un público tonto e ignorante. Una tarde, el tema de la sobremesa fue de animales y el checo no ahorró palabras para destacarse como cazador de las selvas africanas. En uno de esos intermedios inoportunos para el checo, Murillo tomó la palabra y le comenzó a narrar esta historia.&lt;br /&gt;- Bueno, la verdad es que nunca he cazado en África porque toda la vida he sido marinero, pero si supieras... Hizo una pausa y respiró profundamente, después se llevó su mocho de tabaco a la boca y aspiró sin resultados, no insistió. -¡Mira!, yo tengo mi casa pegada al mar, siempre he amado al mar y por supuesto, me gusta mucho la pesca... En esta otra pausa sus palabras chocaron con el rostro del checo, aquel se resignó a guardar silencio cuando le robaron el escenario. -¡Qué te cuento! Una de esas mañanas me tiro en mi pequeño bote, siempre lo tengo amarrado al patio de la casa, pues me lanzo pescar con la esperanza de agarrar algún bicho bueno para comer… Sacó su fosforera y encendió el mocho de tabaco, aspiró con fuerza y luego escupió por la borda… -Me pasé todo el cabrón día con los sedales tirados por todos lados, frustrado y cuando los iba a recoger para regresar a la casa. ¿Quién te dice que se me pega un tiburoncito? ¡Así de chiquitico!... Alzó la voz mientras indicaba con las manos abiertas su longitud, serían unos dos pies. El checo se mantuvo muy interesado en la continuación de la historia, aceptó comprenderlo con un leve movimiento de cabeza. Entonces Murillo, al recibir la señal de aprobación, continuó más emocionado viendo que su habitual público lo seguía con mucha atención. - Pues aquel tiburoncito me inspiró lástima y me dije... ¡Coño! De verdad que es un crimen matar a esta hermosa criatura... Volvió a repetir sus acostumbradas pausas, Murillo era un artista a la hora de manipular a su público, se hacía rogar con las miradas. -¿Qué hice?... Llené una bañadera que tenía tirada en el patio con agua salada y allí metí al hermoso animal. Entonces, paró de narrar como hacía normalmente para darle más interés al final del cuento. Nosotros, que conocíamos muy bien a Murillo, no nos atrevíamos a preguntarle nada por temor a que nos jodiera con unas de sus salidas, pero el checo cayó en la trampa.&lt;br /&gt;-¿Y cómo hacías para mantenerlo vivo? Le preguntó sin ocultar su asombro.&lt;br /&gt;- Muy fácil, todos los días le echaba un poco de agua fresca. Respondió Murillo con mucha ecuanimidad y se detuvo para acorralar a su presa.&lt;br /&gt;-Pero eso es una esclavitud, en el agua salada se consume más rápido el oxígeno. Intervino nuevamente el checo y la desconfianza reinó en toda la popa en espera de un desenlace para el que nosotros los cubanos estábamos preparados.&lt;br /&gt;-Tienes razón, yo le cambiaba el agua con mucha frecuencia hasta que un día me cansé de hacerlo.&lt;br /&gt;-¿Y qué hiciste? Preguntó el checo rabiando de curiosidad.&lt;br /&gt;-Pues a partir de ese momento comencé a quitarle agua. Se llevó el mocho de tabaco nuevamente a la boca y repitió su familiar escupitajo por la borda.&lt;br /&gt;-El animalito tiene que haberse muerto. Dijo el checo sin poder contener la sorpresa.&lt;br /&gt;-¡Pues no, fíjate que no! El tipo se fue acostumbrando y así llegó el día en que lo dejé sin agua, hoy lo tengo amarrado en el patio y hasta ladra. El checo al oír aquello se puso muy rojo y pensé por un instante que le iba a dar un infarto.&lt;br /&gt;-¡Váyase al carajo, comemierda! Aquella noche fue la última que participó en la sobremesa de los indios y Murillo siguió deleitándonos con sus cuentos, como siempre hizo y aceptábamos, cargadas de mentiras divertidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                         Esteban Casañas Lostal&lt;br /&gt;                         Montreal.. Canadá &lt;br /&gt;                         2000-02-05&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-8704950865759162018?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escorado.blogspot.com/feeds/8704950865759162018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4040409238848137289&amp;postID=8704950865759162018&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/8704950865759162018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/8704950865759162018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/murillo-el-tiburon-y-el-checo.html' title='MURILLO, EL TIBURON Y EL CHECO'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAjGIDEWVnI/AAAAAAAAACs/UZpnH7mp6bE/s72-c/Tiburon+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-1293921217143971729</id><published>2008-04-17T12:49:00.001-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:45.589-05:00</updated><title type='text'>LUCHANDO UNAS RUPIAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAd_7jEWVmI/AAAAAAAAACc/Sf9vPnz302o/s1600-h/RUPIAS+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190257756570277474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAd_7jEWVmI/AAAAAAAAACc/Sf9vPnz302o/s320/RUPIAS+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAd_rjEWVlI/AAAAAAAAACU/YDgTfRcmLdk/s1600-h/RUPIA.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190257481692370514" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAd_rjEWVlI/AAAAAAAAACU/YDgTfRcmLdk/s320/RUPIA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hace algún tiempo hablé sobre un viaje a Bombay a bordo de la motonave “Otto Parellada”, fue algo descabellada aquella orden recibida, pero nuestro papel siempre fue el de cumplir órdenes. Nos enviaron hasta ese puerto para cargar unos ciento cincuenta bidones, puede que resulte una operación normal para ustedes, pero inexplicable para quien se dedique a estos negocios. No resulta sencillo justificar el movimiento de un barco desde Tailandia hasta la India por un volumen de carga tan insignificante, pero en Cuba todo se justifica con pocas palabras, “es un asunto del Estado”, tengan por seguro de que nadie preguntará absolutamente nada. Para que tenga una idea aproximada todo aquel que no se encuentra vinculado a este mundo de las transportaciones marítimas, deben tenerse en cuenta gastos de Armador (que en esa nave sobrepasaban los dos mil dólares diarios), combustible, practicaje, operaciones portuarias, cartas náuticas que se debieron comprar para realizar el viaje, gastos de agencias, etc. El consumo diario de aquel buque a velocidad económica era de 36 toneladas de combustible.&lt;br /&gt;Al siguiente día de arribar a Bombay, llega un individuo de aspecto campesino con un portafolio en la mano y es recibido inmediatamente por el Capitán. Dijo el tipo que se encontraba agotado del viaje realizado, La Habana-Moscú-Nueva Delhi-Bombay, no recuerdo las horas o días que consumió en aquella travesía. En fin, nos comunicó que la mercancía era un producto utilizado en el proceso de producción del azúcar y que su demora en arribar al país pondría en peligro la presente zafra. En pocas palabras, recibimos la orden de realizar el viaje a toda máquina, lo que por supuesto, aumentaría el consumo diario de combustible hasta unas 38 ó 39 toneladas diarias. Sin embargo, resultó contradictoria de acuerdo a la urgencia, la derrota recomendada para nuestro viaje hacia la isla. Se nos orientó realizarla por Sudáfrica y ante nuestra insistencia de que el viaje sería mucho más largo que si se realizara por el Canal de Suez, aquel guajiro solo alcanzó a decir que debíamos burlar las posibilidades de demandas de los acreedores que Cuba tenía pisándole los talones.&lt;br /&gt;Comenzaron las preparaciones para recibir la carga y recibí en mi camarote al agente que se encargaría de comprar los materiales para el trincaje de la mercancía. Hablé cómodamente con él, no era mucha la madera que utilizaría en ese embarque, pero le manifesté mis intensiones de buscarme algo de plata, poco me importaba si eran cien o mil rupias, el asunto era lucharlas. Para esa operación, le sugerí que trajera dos facturas, una verdadera y otra falsa, si en el momento de firmar los documentos yo me encontraba acompañado de alguien, debía presentar la verdadera y romper la falsa. La corrupción en la marina había alcanzado niveles alarmantes y yo actuaba de acuerdo a la marea. Conmigo no había distinción entre rupias o yuanes, dólares o dinares, francos o yenes, yo agarraba lo que cayera y lo usaba en lo que fuera posible, cuando no existía la posibilidad de comprar nada me lo bebía, el lío era luchar y le estaba agarrando el gusto al asunto. Otros capitanes usaban una táctica bastante hipócrita, cuando se encontraban en países donde la moneda era papel sanitario como el peso cubano, reflejaban en su informe de viaje la devolución del dos o tres por ciento de comisión al Armador, se presentaban de esa manera como buenos patriotas. Recuerdo que una vez le llamé la atención a Montalbán en un viaje a Túnez por esa gracia, le dije; “Chico, esa es una falta tuya de ética profesional, luego viene otro capitán, acepta el toque, y sin darte cuenta lo echaste palante.” No me equivocaba tampoco, cuando pasamos por el Canal de Kiel, el viejo no renunció a los dólares que le entregaron de comisión por las compras que hizo.&lt;br /&gt;Tampoco yo era un vulgar ladrón, yo me incluiría en el modelo de El Zorro, yo le robaba a los ricos y compartía con los pobres. O sea, allí, donde el toque era fuerte, y mencionemos a Holanda o Bélgica, yo encargaba botellas de bebida y CocaCola para todos mis subordinados. No solo para ellos, repartía a toda la tripulación incluyendo personal de máquinas y cámara, acción que nunca realizaban los corruptos jefes de máquinas y sobrecargos. Yo era tan generoso en ese aspecto que, donaba botellas para las actividades que se realizarían durante el viaje. De esa manera espantaba las miradas de los secretarios del partido y la CTC, ellos eran felices, yo era feliz y continuaba con mi teoría de que “el tiburón se moja, pero salpica”. Mis robos tuvieron resultados muy positivos, muchas ocasiones incluía en la lista de las bebidas algún material que me hacía falta para trabajar, hablemos de discos de pulidoras, cepillos, guantes, espejuelos contra impacto, etc. Materiales que el Armador estaba obligado a suministrarme y no lo hacía, o sea, le robaba a los propietarios de la carga (el Estado) para proteger las propiedades del Estado, no era tan inmoral.&lt;br /&gt;Pero luchar se convirtió en una especie de obsesión y si existían dificultades el juego resultaba mucho más interesante. Aquel tipo con aspecto de guajiro se prendió de mí como una garrapata en el culo de un caballo, se movía constantemente conmigo, si yo iba para la proa, allí estaba el tipo a mi lado, si iba para la cocina lo mismo, así se mantuvo todo el tiempo y comenzaba a caerme mal, era como si estuviera vigilando todos mis movimientos. Luego, el individuo manifestó que no sabía ni papa en inglés, y si no sabe inglés, ¿cómo coño van a mandar a un socotroco como éste a realizar cualquier negociación?, porque estamos hablando de casi un millón de dólares. Por si las moscas, me limité al papel que debía desempeñar y no hablaba más de lo necesario. En uno de esos pases que pude desprenderme del tipo porque estaba ocupado con el capitán, hablé con el agente y lo alerté de quién era el personaje, sin muchos floreos le dije que el guajiro era de la inteligencia cubana y que no se le ocurriera traerme la factura falsa.&lt;br /&gt;Aquellos bidones se cargaron en pocas horas y el buque dejó el muelle para dirigirse al fondeadero, debíamos esperar por el combustible para continuar viaje, pero al parecer, la plata del mencionado líquido no aparecía por ningún lado. Comenzaron a correr los días y llegó la fecha señalada para el vuelo del segurozo y lo vi descender por la escala con su portafolios y la misma ropa que había traído puesta. ¡Ah! Esto no se queda así, pensé cuando lo vi desaparecer en la lancha que lo conduciría al puerto, todavía hay tiempo para luchar. Hoy puedo mencionar esto porque la flota no existe y el capitán se encuentra retirado, poco importa si investigan.&lt;br /&gt;-¡Asere! Todavía podemos buscarnos algo. Le dije y se sorprendió.&lt;br /&gt;-¡Coño, no jodas! Estamos casi de salida.&lt;br /&gt;-Qué salida ni ocho cuartos, la plata del combustible no ha llegado y eso se toma su tiempo.&lt;br /&gt;-¿Qué sugieres?&lt;br /&gt;-Manda a pedir una lancha y para los curiosos poca información, vamos a realizar gestiones a la agencia referente al dichoso combustible.&lt;br /&gt;-¿Y después?&lt;br /&gt;-¡Déjamelo a mí! De se indio me encargo yo. Lo pensó durante unos minutos hasta que tomó el VHF de su camarote y solicitó una lancha.&lt;br /&gt;En el puerto tomamos un taxi, la ciudad se encontraba algo alborotada ese día y el tráfico era horrible, peatones, vacas y mendigos se disputaban el derecho a no respetar las leyes de tránsito. El indio se asombró por nuestra presencia y después de los acostumbrados saludos fui directamente al grano.&lt;br /&gt;-¿Tienes la factura falsa?&lt;br /&gt;-Sí, aquí la tengo. Respondió mientras la sacaba de la gaveta de su destartalado buró.&lt;br /&gt;-Pues bien, vamos afirmarla y romper la verdadera, necesito plata.&lt;br /&gt;-¿Ya se fue el hombre misterioso?&lt;br /&gt;-Ya se fue al carajo, ¿qué, lo hacemos?&lt;br /&gt;-Sin ningún problema. Respondió y procedimos con la operación fraudulenta. Me entregó un fajito de rupias gastadas y hasta descoloridas, muy sucias. No me molesté en contarlas, le pedimos un taxi y nos dirigimos a la zona cercana al puerto, dentro del auto dividí la cantidad a la mitad.&lt;br /&gt;-Yo voy a comprarle alguna bobería al segundo oficial. Le dije.&lt;br /&gt;-Yo me encargo de llevarle algo al jefe de máquinas y al sobrecargo. Contestó.&lt;br /&gt;Cuando nos bajamos del auto la calle se encontraba repleta de gente con sus largos batilones, pancartas, tambores y cuanta matraca utilizan en manifestaciones. Todos los comercios habían cerrado y cuando preguntamos nos respondieron que se había iniciado una huelga de protesta por no sé cual razón. Nos apartamos de esa área por la fuerte presencia de militares y policías. Luego de andar decenas de cuadras, nos encontramos con el timbiriche de un merolico, solo vendía casetes y chucherías. En una pequeña grabadora tenía puesto un disco que me gustó, era una conga muy moderna, yo no conocía a la intérprete. Le compré dos casetes de la misma cantante que resultó ser Gloria Stefan, los demás fueron variados. El capitán no tuvo mucha opción tampoco y regresamos a nuestro barco con dos jabitas solamente.&lt;br /&gt;-¡Coño! Ese guajiro de mierda tuvo que habernos echado brujería, mira lo que hemos sufrido para luchar unas rupias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;Montreal..Canadá.&lt;br /&gt;2007-06-10&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-1293921217143971729?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/1293921217143971729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/1293921217143971729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/luchando-unas-rupias_17.html' title='LUCHANDO UNAS RUPIAS'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAd_7jEWVmI/AAAAAAAAACc/Sf9vPnz302o/s72-c/RUPIAS+2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-3652702681294494021</id><published>2008-04-17T12:16:00.002-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:45.727-05:00</updated><title type='text'>OLAS MONSTRUOSAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAd4KDEWVhI/AAAAAAAAAB0/t04C14pBCCo/s1600-h/olas2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190249209585358354" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAd4KDEWVhI/AAAAAAAAAB0/t04C14pBCCo/s320/olas2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La primera vez que tuve contacto con ellas yo tenía dieciocho años, ocurrió durante mi primer viaje a bordo de la motonave Habana. Íbamos de Nicaro a Holanda y la travesía se prolongó por veintidós días, cuando normalmente se debía realizar en unos diecisiete de acuerdo a la velocidad de aquella nave. Me prometí abandonar esta profesión en cuanto regresara a Cuba, pero el descubrimiento de un viejo mundo, muy nuevo para mí, fue cautivante y el mar me atrapó con ese embrujo utilizado por el rey Neptuno y del que nunca podrás escapar.&lt;br /&gt;Aquellas olas gigantes eran de unos diez metros de altura y jugaban a su antojo con nuestro barco. Barquito diría después, pues solo contaba con cien metros de eslora y su velocidad nunca superó los doce nudos. Ver desaparecer la proa dentro del mar produce un miedo insuperable, rezas esos segundos aunque no seas creyente y contienes la respiración. Luego, cuando lo vez emerger con violencia o desespero, sueltas todo ese aire contenido en los pulmones, creíste prepararte mentalmente para una posible inmersión.&lt;br /&gt;El miedo se multiplica al extremo de convertirse en pánico cuando llega la noche y es bien oscura. Esperas esa ola traidora desde cualquier posición, olvidas que recibías la mar por la proa o su amura, dicen los expertos que esta última es la mejor manera de capear la mar. Por la amura es tolerable, pero aparte de las cabezadas, se producen violentos bandazos, mucho más peligrosos, más temidos. Oras sin detenerte durante las horas de guardia en el puente y cada bombillita de los equipos encendidos, se convierten en velas ofrecidas a cualquier santo, poco importa su nombre, ninguno de ellos tiene apellidos.&lt;br /&gt;El puente es la parte del buque que más se sufre durante esos bandazos, es la que mayor área recorre en esas inclinaciones repetidas y peligrosas. Su movimiento es similar al de ese aparatico que se utiliza para regular el ritmo de la música en los principiantes. La punta de esa varilla es el puente de un barco, espero que traten de entender lo que deseo expresar, sinceramente no me acuerdo del nombre de ese aparatito con un movimiento pendular invertido. En fin, mientras más elevado te encuentres en un buque, más sufrirás los efectos de esos terribles bandazos. Como ese primer viaje lo realicé de “agregado de timonel”, puede traducirse en un “practicante” que realizaba ese trabajo sin recibir salario correspondiente a la plaza. Fue traumática mi primera experiencia con los enojos del mar, pensé que el miedo era transitorio y se justificaba con esa primera experiencia, pero veinticuatro años después comprobé que esos temores naturales que nacen ante la posibilidad de un naufragio nunca te abandonan y se aumentan en la medida que se madura y pasas de ser un simple lobato de mar.&lt;br /&gt;He leído en muchas oportunidades sobre el valor de los hombres de mar, se justifica con esa actitud mantenida en su lucha por sobrevivir. Creo que la gente se confunde al interpretar esas ansias por continuar viviendo, al reto del hombre frente a una situación de peligro. El marino no desearía nunca encontrarse en su derrota frente a una galerna, ciclón o huracán. Hay momentos en la vida del marino donde le es imposible escapar de los desastrosos embates de esos fenómenos naturales, pueden ocurrir por aparecer repentinamente en su rumbo y poseer una trayectoria poco definida y más velocidad de traslación que el buque. Puede suceder también que ocurran en sitios de los que no se pueda escapar, eso me ocurrió más de una vez. También, y fue muy frecuente en la marina mercante cubana, encontrarse en un buque donde su Capitán sea una persona incompetente y ascendido a ese cargo por su incondicionalidad política, esos fueron los casos donde el peligro aumentaba. Te encontrabas ante un individuo que tomaba decisiones erráticas debido a su pobre preparación técnica, y sus órdenes se traducían en grandes daños a la nave y un injustificado período de sufrimiento para la tripulación.&lt;br /&gt;Aquel primer viaje realizado en la motonave Habana, fui subordinado (por fortuna) de un Capitán experto de nuestra marina mercante. En medio del Océano Atlántico, Julio Justiz Calderón, o Calderón Justiz, no recuerdo exactamente. Ordenó a toda su tripulación concentrarse en el área de popa con los salvavidas puestos para realizar un giro inverso al rumbo. No podíamos continuar navegando hacia el centro de la galerna donde las olas del mar superaban los doce metros de altura, años después me puse en su pellejo. Imagino, mientras esperaba el anunciado cambio de rumbo y en medio de una situación, donde las bromas de los tripulantes fueran sustituidas por un silencio mortal. Calderón se dedicara a estudiar el sincronismo de las olas para ordenar aquel ¡Todo a estribor! La nave experimentó un bandazo superior a los cincuenta grados y temimos lo peor, pero gozaba de una estabilidad envidiable. El buque fue respondiendo poco a poco a las órdenes del timón y todos suspiramos cuando la marejada nos fue quedando por la popa.&lt;br /&gt;-¡Mijito! ¿Tú crees que podamos salvarnos de ésta? Me preguntaba frecuentemente una ancianita gallega que iba de pasajera ese viaje. Siempre la misma pregunta mientras me dirigía a mis guardias, hasta un día.&lt;br /&gt;-Mi vieja, no se preocupe, tenemos los botes salvavidas y las balsas inflables, los chalecos, ¿ya se los ha probado? Ella me respondía que sí, luego continuaba con mi penosa marcha hacia el puente. Pero me sobrecargó de preocupaciones un día con la misma pregunta, creo que se la hacía a todo el que se dirigiera al puente. -¡Mire, vieja! Trate de encomendarse a Dios, ya usted ha vivido bastante. El motor del bote de estribor no funciona, el de babor es de remos y de poco servirá en esta tragedia. Las balsas inflables están descontinuadas, y no le digo nada de esos chalecos de fibra. ¡Nada, mi vieja! Hay que rezar mucho, ¿usted cree en Dios? La pobre viejita no tuvo energías o voluntad para contestarme, vi como se dirigió con dificultad hasta su camarote, por suerte estaba a solo unos metros de la escala. Nunca más me salió al paso.&lt;br /&gt;Creo que al segundo viaje o tercero, Calderón fue relevado por el Capitán Remigio Colla Prats. ¡Miren que casualidad! Creo que no le he dedicado unas líneas a este individuo, tomo nota y me prometo hacerlo muy pronto. Salimos de Italia, no recuerdo si del puerto de Piombino donde cargamos acero y completamos con autos Alfa Romeo. Fue en esa época donde los llamaron Alfa Castro, ¿se acuerdan? Nos sorprendió una terrible galerna en el Golfo de León, y una noche muy oscura, sin tener una idea exacta de la dirección del mar, Remigio me ordenaba poner todo el timón a una banda. En varias oportunidades cumplí su orden hasta el límite de tolerancia que solo el Capitán y Primer Oficial conocían, luego me ordenaban regresar a rumbo nuevamente. Pero yo fui relevado por un timonel sin experiencia y cuando le impartieron la orden el hombre la cumplió si medir consecuencias, ese día nacimos todos. Aquellos primeros viajes fueron traumáticos, nunca los he podido olvidar. Sin embargo, durante años posteriores, las experiencias fueron peores y las aceptaba con mucha más ecuanimidad, pero el miedo, ese escalofriante temor que se siente ante la proximidad de la muerte, ese, nunca abandona al hombre de mar aunque lo quieran pintar de valiente. Creo que aumenta en la medida que pasen los años, pero aún no les he hablado de olas monstruosas.&lt;br /&gt;Recuerdo que durante un viaje de regreso de Japón y en demanda del Canal de Panamá, nos vimos obligados a navegar por una zona donde se habían formado tres ciclones. Si los efectos de esos fenómenos meteorológicos son temidos en tierra, no pueden imaginar el miedo que se siente a enfrentarlos en el mar. Detectar la dirección del ojo de un huracán exige buen dominio y conocimientos de meteorología. En el mar es un poco más difícil que en tierra, dependes de la dirección de las olas que en ese caso, no se corresponde exactamente con la posición del centro del meteoro y es muy variable por su movimiento. Si existen tendencias a confundir su dirección cuando nos encontramos en presencia de uno de esos fenómenos, ya pueden imaginar cómo rayos sería encontrarse en un área donde existían tres. Pero eso no es lo más importante, ya mencioné que muchos de nuestros capitanes habían ascendido a ese cargo de una manera fraudulenta. Todos los marinos expresaban que Cristo era marinero, y no solo eso, aseguraban que era cubano. Por lo menos a mí no me cabían dudas de tal afirmación, sobrevivimos a muchos naufragios por contar detrás del Capitán con magníficos Primeros Oficiales. Eso lo sabía perfectamente la dirección de la Empresa de Navegación Mambisa, quienes procuraban por todos los medios enrolar a un Primer Oficial competente con cualquiera de esos animales, sobre los cuales depositaban la vida de sus tripulantes, carga y buque.&lt;br /&gt;Mencionarles cada una de las tempestades por las que atravesamos en diferentes buques durante veinticuatro años de vida en el mar, harían interminable este relato. Hubo huracanes con un diámetro superior a las quinientas millas en el Océano Pacifico y con una trayectoria paralela a nuestro rumbo que, nos torturó durante más de dos semanas, sus efectos fueron desastrosos para nosotros, pero causados por negligencia. Las averías producidas en el buque “Bahía de Cienfuegos” fueron cuantiosas, pero mi actitud se inclinó por proteger al contramaestre y enfocarlo todo en reclamaciones al seguro. Otro huracán inolvidable en mi carrera lo viví en el estrecho de Madagascar, se mantuvo paralelo a nosotros por más de una semana y a más de doscientas millas de distancia, pero la vida en el buque fue todo un martirio por los bandazos que produjo. No existió otra alternativa que dormir en el piso del camarote y calzado con cuanto tuvieras a mano.&lt;br /&gt;Después de abandonar ese huracán y navegando en demanda de Sur África para darle la vuelta a ese continente. Navegación extenuante que se realizaba para evitar el Canal de Suez y enfrentamiento con acreedores con los cuales Cuba tenía fuertes deudas. No recuerdo exactamente si en la zona cercana al sudeste de Port Elizabeth, aparecen reflejada en las cartas náuticas la existencia de “Olas Monstruosas”. Me llamó enormemente la atención aquella información no común en otra región del planeta y se lo hice saber al Capitán del buque “Bahía de Cienfuegos” en aquel momento. Arquímedes Montalbán no escuchó mis opiniones y consejos reflejados en la carta náutica donde se expresaba claramente que, se recomendaba “navegar por aguas de sondas”, eso significa a profundidades capaces de ser registradas por el ecosonda. ¿Cómo puede interpretarse esa recomendación reflejada en la carta? Muy sencillo, mientras menor profundidad exista en el mar, menor será la altura de las olas que allí se produzcan. Pero Montalbán era sumamente pendejo e incompetente para interpretar de esa manera la información. Sin razón alguna que lo justificara, ordenó al Segundo Oficial la confección de una derrota a cientos de millas de la costa. Esa travesía comprendía el área de formación de aquellas misteriosas olas, ¿qué pudiera contarles, señores? Si ya vieron la película titulada “La Tormenta Perfecta”, no he encontrado nada que se ajuste tanto a aquella realidad. Claro que existen en el film muchos trucos utilizados en la cinematografía, pero no tienen espacio allí, donde navegamos en medio de olas de quince metros de altura. ¡Por favor! Si acaso vive en un edificio de cinco plantas, imagine que en las construcciones modernas no existen edificios cuyos pisos tengan tres metros de puntal, creo que deben agregarle un piso más. Esa es la única manera que tengo de mostrarle la altura de una de aquellas olas verdaderamente “monstruosas” por las que un día navegué por la impericia de un hombre.&lt;br /&gt;Dicen por ahí que el hombre de mar es valiente, no lo dudo, pero esa valentía se encuentra atrapada en esa jaula de acero donde no existe otra alternativa. Cualquiera que se enfrente a una ola de esa magnitud y me diga que sintió miedo yo lo comprendería. Entiendo a todo aquel que una vez se acobardó o experimentó pánico ante una olita de tres o cuatro metros, pero hay que situarse en tiempo y espacio, no es lo mismo andar en una pequeña embarcación que navegar en un buque de mediano porte. Cuando se habla de este tipo de olas se hace referencia a pequeñas y violentas montañas de agua que pueden provocar el naufragio de un buque. La proa se eleva en busca del cielo y luego rompe violentamente en busca de las profundidades del mar, se pierde de la vista durante unos segundos interminables, luego se eleva y se despoja de toneladas de agua que el viento arrastra hasta el puente, un puente que se encuentra a más de cien metros de distancia y a una altura superior a los veinte. Choca contra los ventanales de ese puente y te devuelve la fe durante otros segundos más, se eleva desafiante para hundirse otra vez sin saber si puede regresar. Esa acción repetida durante varios días agota hasta extremos desconocidos, entonces, el valor y el miedo desaparecen para parir la indiferencia, una especie de resignación y hasta espera por un final, poco importa si es fatal, solo se desea que llegue de una vez y por todas.&lt;br /&gt;Ese miedo y respeto al mar no se pierde por muchos años de experiencia. Creo, que en la medida que pase el tiempo se incrementa, decrece en la medida de tu ignorancia por todo lo que te rodea. Si hay una persona que no duerme durante todos esos trágicos momentos, ese es el Primer Oficial, solo él y algún Capitán curioso, sabe hasta dónde puede soportar un buque. No fueron pocas las noches en las que me levanté en medio de esas tormentas a revisar mis cálculos de estabilidad, no dudaba de mis cálculos, pero sentí mucho temor en equivocarme.&lt;br /&gt;Luego de cuatro cojones bien sonados en el puente, pude convencer a Montalbán de entrar en aguas de sondas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;Montreal..Canadá.&lt;br /&gt;2008-01-04&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-3652702681294494021?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/3652702681294494021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/3652702681294494021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/olas-monstruosas_17.html' title='OLAS MONSTRUOSAS'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAd4KDEWVhI/AAAAAAAAAB0/t04C14pBCCo/s72-c/olas2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-175273622175055893</id><published>2008-04-16T09:54:00.005-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:45.920-05:00</updated><title type='text'>EL TRANCAPUERTAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAYFojEWVcI/AAAAAAAAABI/m6g1DwT2VD4/s1600-h/brujula.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189841814757463490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAYFojEWVcI/AAAAAAAAABI/m6g1DwT2VD4/s320/brujula.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Emilio llegaría a un palacio de ébano cuando se enroló en el “Otto Parellada”, eso pensó o quizás le dijeron sus ecobios cuando realizaba todos esos agotadores trámites que finalizan en el plato de la escala real. Como iba de Tercer Oficial, podía considerarse uno de los príncipes a bordo en aquel feudo dominado por un rey negro.&lt;br /&gt;Su sonrisa sería amplísima cuando le entregaron el pasaporte, la historia clínica, la tarjeta donde se reflejaban todas las vacunas recibidas en su corta vida de marino, y por supuesto, la indispensable hoja de enrolo que debía presentar ante el Primer Oficial. ¡Voy para el Otto!, le comunicaba pleno de orgullo a todos los ambias que se encontró a la salida de la Empresa. La misma felicidad reflejó en su rostro por todo el trayecto de la calle Obispo y la frase la repetiría incansablemente por la avenida del puerto hasta el muelle Sierra Maestra Nr. 3 Sur, donde tomaría la lanchita que lo conduciría hasta el buque fondeado en aquellos momentos. Mientras esperaba por la salida de la lancha, se llegó con otros felices aseres hasta la piloto del Two Brothers y se tomaron unas pergas de cerveza para celebrar el acontecimiento. La pequeña mesita donde permanecían parados y atentos a las manecillas del reloj, soportaba unos seis vasos enormes de cerveza que debían disputar a las moscas de turno. La fragancia del Tulipán Negro, perfume que adoraban por su precio y nombre, no podía anular el rancio aroma de azufre que despedía el baño. Las escandalosas carcajadas de una que otra puta madrugadora los extraía de aquella mística celebración. Aquellos vasos de cartón encerado tan típicos en nuestra geografía, eran levantados frecuentemente por manos color azabache. Luego, rastros de la primera y única espuma, formaban bigotes extremadamente blancos en aquellos rostros tan oscuros brindando una imagen algo macabra dentro de aquel infierno. Esa mezcla de orines, aguas putrefactas de la bahía en perfecto cóctel con el combustible que todos los buques derramaban a voluntad. Cerveza inmunda que siempre era adulterada con algo dañino, risas de putas expresadas con sucias vaginas, mendigos con aliento etílico. El carbono de las Ikarus que pasaban junto a la puerta de entrada, todo eso, usado como ingrediente en ese extravagante potaje a los que debe agregarse, pensamientos tan negros como los de aquel clan, no podían ofrecer un producto final que fuera tolerable al consumo humano. Emilito fue aceptado durante un proceso sumarísimo y de emergencia, realizado en aquella mesita por parte de la secta que protegía, adoraba y rendía una irracional pleitesía a ese Rey negro que una vez Changó asignó a ese buque. Desde esos instantes sagrados, integraría esa oscura pandilla que se resistía aceptar a otros seres que no compartieran su color. ¿Suena racista, verdad?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;¿Quién era Emilio? Un simple negrito que había sido escribano o escribiente en el buque escuela “Viet Nam Heroico”. Era una botella de aquellas que se inventan en cualquier sistema, solo que la suya era de izquierda, digamos castrista o socialista. Poco contenido de trabajo cuando éste se comparte con otro u otros escribanos o escribientes como él beneficiados por la misma botella. Exigencia imprescindible, contar con el carné del Partido, el negrito era militante.&lt;br /&gt;Pasaron años y años, los mismos que gastó la bella durmiente en surna hasta que llegó el obrero vanguardia y le dio un beso para despertarla. Durante ese sueño no me encontré con Emilio por ninguna parte, tampoco me preocupé, no era mi amigo ni nada por el estilo. Relevó al Tercer Oficial Pedro Maqueiras, único oficial blanco en aquel reino de color serio que sobrevivió por su incompetencia y subordinación ciega justificada, carné del partido aparte. Estudió conmigo y más de diez años después se mantenía en el mismo cargo, poco le había servido la “incondicionalidad”. Su incompetencia se elevaba muy por encima de la conciencia partidista, tanto, que resultó imposible ascenderlo como a otros de su estirpe, ya deben imaginar lo bruto que era. Debo aclararles que menciono estos detalles intencionalmente, mucho se ha hablado sobre la eliminación de la discriminación racial en la isla, pocos se han atrevido ha mencionar su existencia.&lt;br /&gt;Maqueiras era la oposición de aquella vieja hipótesis que calificaba a los blancos de espejuelos como “inteligentes”. Era bruto e incompetente, razones suficientes para subordinarse irreflexivamente a una persona ascendida a Capitán por ser miembro de la inteligencia cubana. Me refiero a Remigio Aras Jinalte, ya le he dedicado algunos párrafos en otros relatos. El negrito Emilio era el negativo de su fotografía, pero lo aventajaba en el color de la piel para ser mejor aceptado por la plebe.&lt;br /&gt;-¡Látigo con todos estos negros! El Rey de ébano se había quedado de vacaciones y fue relevado por un Capitán blanco y de ojos verdes. ¡Desgracia! Fueron los pronósticos, las letras de los babalaos. ¡Desgracia! Ha sido invadido el reino de Yemayá, anunciaron el presagio de lo que sería ese viaje para todos aquellos cabrones. ¡Látigo con todos estos cabrones! Me repetía el Capitán sin necesidad, nunca sentí tantos deseos por el desquite.&lt;br /&gt;Los problemas comenzaron muy temprano, creo que a pocas millas de la costa una vez que zarpamos. Emilito me llamó al camarote durante su guardia para decirme que había perdido la posición del buque. Una vez frente a la carta, comencé la reconstrucción de la derrota desde su salida y observé la configuración de la costa. Luego, frente al radar, pude comprobar que no existían razones que condujeran a la duda. El problema era mucho más sencillo, el negrito tenía dificultades para interpretar la información que le brindaba el radar. Por un gesto de solidaridad humana, y por algo mucho más importante, nuestra seguridad, le dije que ante cualquier duda no lo pensara en llamarme. Es de suponer que aquellas llamadas fueran de una frecuencia anormal, Emilio no tenía lagunas técnicas, era el propietario de los grandes lagos.&lt;br /&gt;Luego de pasar el Canal de Panamá y una semana después de dejar tierra, el carácter de los hombres va variando por muchas razones. Las principales deben ser la abstinencia sexual a las que se someterán en esa larga travesía y la escasez de alimentos frescos que se enfrentarán los próximos días. Profundizarán esa metamorfosis involuntaria otros factores de menor importancia, pueden ser el racionamiento de agua en los barcos de vieja construcción, ausencia de medios de distracción y en el caso cubano, esa comemierdería de círculos de estudios políticos, reuniones, emulación, pruebitas LPV, trabajitos voluntarios y cuanta estupidez perturba la vida de cualquier marino normal.&lt;br /&gt;En el puente comenzaron muy temprano los problemas, un día llego a mi guardia y me encuentro con un letrerito pegado al equipo de satélites de navegación, con letras gigantes decía así; ¡NO TOCAR!&lt;br /&gt;-¡Oye! ¿Qué coño es esto? Le pregunté asombrado al Segundo Oficial. ¿Está roto el equipo?&lt;br /&gt;-¡Ná, compadre! El equipo está bien, pero cuando el monito le mete las patas lo saca de circulación. Me respondió el Segundo Oficial a quien conocía desde hacía unos años y había pasado conmigo el curso de Primer Oficial. Amador realizaba el viaje en esa plaza cumpliendo una sanción por haber hundido a un pesquero en aguas de China. Eso pudo pasarle a cualquiera que navegara por allí, donde los pescadores chinos con sus sampanes, se atravesaban en riesgosas maniobras en las proas de buques de gran porte. Resultaba imposible evadirlos por la lentitud de los últimos en responder a las órdenes del timón. Amador le colocó el cartelito y yo no ofrecí resistencia, ya conocía de la pata que cojeaba Emilio y no tenía dudas de la preparación técnica de mi compañero de estudios.&lt;br /&gt;Las rectas del sol tomadas por Emilio diariamente e indispensables para obtener la posición del buque al mediodía eran inservibles. La posición a la hora de la meridiana dependía exclusivamente de las observaciones que realizara Amador. En resumen, contábamos con un “mira’palante” a la hora de la guardia correspondiente al Tercer Oficial. Mientras tanto, y durante esa casi infinita navegación desde Panamá hasta Shanghai, Emilio no se preocupó en superar todas las lagunas técnicas que poseía. Desvió su atención en cerrar filas con la masa negra del buque, un ochenta por ciento durante ese viaje. Aspirando tal vez, consolidar viejas posiciones adquiridas durante el mandato del rey negro. Él no era el único de su especie en nuestra flota, eran jugadores de su mismo equipo Gabriel Sánchez (descansando en el infierno actualmente) y el Capitán del buque Lázaro Peña. En todos los casos, sus tripulaciones eran predominantemente negras, caminos tortuosos para los blancos que se enrolaran en esas naves. (Y eso que en Cuba había sido abolido el racismo con la revolución)&lt;br /&gt;Dos días después de haber pasado el meridiano ciento ochenta o “Línea Internacional de la Fecha”, Emilio acude en mi ayuda muy alarmado.&lt;br /&gt;-Primero, ya no sé de cuál manera resolver las rectas del sol. Yo no me había preocupado por aquel detalle, conocía los orígenes del error por experiencias pasadas con otros oficiales. Me detuve un segundo a ojear su libreta de cálculos.&lt;br /&gt;-¿Y dónde consideras que se encuentre el error?&lt;br /&gt;-No sé, hay un trancapuertas en toda esa maraña y no me dan.&lt;br /&gt;-¿Un trancapuertas? O sea, ¿el sol tiene un trancapuertas?&lt;br /&gt;-Sí, yo creo que es así, ninguna recta me da desde hace dos días.&lt;br /&gt;-¡Claro! Nunca te darán por culpa de ese trancapuertas. ¿Sabes qué? No sé si te enteraste, pero hace dos días cruzamos la Línea Internacional de la Fecha.&lt;br /&gt;-¿Y qué?&lt;br /&gt;-¡Y nada! Que cambiamos de hemisferio y al hacerlo cambian los signos. ¿No crees que signifique algo? Tomó su libreta de cálculos y se fue hasta el alerón del puente, pude observarlo con el rabillo del ojo como pasaba hoja por hoja sus cálculos. No pudo decirme si había logrado arribar a una conclusión, tampoco lo presioné, ya estaba resignado a tener un individuo en el puente que solo servía para mirar palante.&lt;br /&gt;Sus vínculos con la gente del color serio eran cada vez más estrechas, Emilio se iba convirtiendo en un líder dentro de la nave, pero no en un líder cualquiera, era el Evo Morales de aquella tripulación, el sueño, la esperanza de todos los prietos al que le destronaran su rey, mal pretendiente a la corona fue seleccionado para aquella sucesión. Una mañana y estando atracados en el puerto de Whampoa, me levanto temprano y realizo una inspección de rutina por toda la cubierta. Como resultado de aquel recorrido matutino, encuentro a una parte de la escala real hecha mierda, el Oficial de guardia esa noche era Emilio.&lt;br /&gt;-Espero me expliques las causas que produjeron la avería en la escala real. Se encontraba nervioso en los momentos que lo abordé y no sabía cómo llenar el diario de navegación.&lt;br /&gt;-El lío es que hubo un problema en una de las bodegas que estaban cargando y tuve que desviar al timonel para atenderla.&lt;br /&gt;-¿Y cuánto duró el problema en la mencionada bodega?&lt;br /&gt;-Duró un rato.&lt;br /&gt;-Y pretendes decirme que en un rato subió y bajó la marea al extremo de averiar la escala real.&lt;br /&gt;-Tuvo que haber sido en ese tiempo.&lt;br /&gt;-O sea, la escala se encuentra averiada a una altura de unos cuatro metros y pretendes que te crea. Bueno, debo suponer que la marea en este puerto baje y suba con la misma rapidez que hace un elevador. ¿No es eso?&lt;br /&gt;-No tanto, pero tuvo que averiarse en ese tiempo que atendimos la bodega.&lt;br /&gt;-Y supongo hayas registrado la hora de parada de operaciones en esa bodega. Trató de buscar infructuosamente entre las anotaciones que había realizado en el libro.&lt;br /&gt;-Debo arreglar las horas anotadas.&lt;br /&gt;-Debes saber que en el diario no se hacen borrones.&lt;br /&gt;-El problema es como te dije, hubo un lío en la bodega y en eso el trancapuertas que averió la escala del buque.&lt;br /&gt;-¿Tienes idea de lo que cuesta la reparación de esa escala?&lt;br /&gt;-No me imagino.&lt;br /&gt;-Debe superar los dos mil dólares, y puedes estar convencido de que yo no los voy a pagar, ¿sabes una cosa?&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-¿Has oído hablar de las tablas de marea?&lt;br /&gt;-Por supuesto.&lt;br /&gt;-Pues con ellas los inspectores calcularán las alturas y tiempos que duran las mareas. Si no sabes calcularlas te recomiendo lo hagas para que trates de justificar el trancapuertas que ocurrió en tu guardia. Hubo silencio, tomé el diario de navegación y me dirigí hasta mi camarote.&lt;br /&gt;Las operaciones de carga en aquel puerto eran algo complicadas, agrava la situación el hecho de que ningún estibador habla inglés y sus jefes se ausentaban con frecuencia. Ante esas dificultades e incomprensiones, la salida más efectiva que encontré fue cerrarle la bodega y detener las operaciones. Antes de partir le hacía esa advertencia a Emilio, se la repetía en varias oportunidades teniendo en cuenta que estaba en presencia de un minusválido técnico. Una tarde, salí con Amador a tomarme unas cervezas en la ciudad. Disfrutaba mucho de mis salidas en esa China nueva donde su población podía vincularse y compartir con nosotros. Siempre que les mencionaba al viejo Mao, me respondían con gestos de desagrado e inclinando el pulgar hacia el suelo. Teníamos una fondita donde hacíamos grandes paradas, me permitían pasar hasta la cocina donde yo inspeccionaba las carnes antes de ser preparadas, no deseaba comer perros. Hubo noches en los cuales nos pasamos de tragos, no fueron grandes borracheras, simples notas que al andar provocaban inesperados bandazos. Ese día estábamos más contentos de lo acostumbrado, hablamos mal de Fidel, del director de la empresa, del hambre que pasábamos a bordo, de la madre de los tomates. Conspirábamos sin darnos cuenta, participábamos en una reunión muy peligrosa, éramos miembros de un núcleo compuesto por dos personas. Luego, cuando la borrachera pasaba, nacía la preocupación sobre una posible delación, por fortuna no ocurrió nada. Luego de burlar la barrera de la aduana y a escasos cien metros de distancia de ella, pudimos divisar la enorme mole de acero de nuestro buque escorado unos quince grados sobre el muelle. Los efectos de la cerveza se detuvieron ante el impacto de aquella grotesca escena y aligeramos los pasos.&lt;br /&gt;-¿Qué cojones sucede Emilio?&lt;br /&gt;-Nada, el asunto es que no me entienden y mira el trancapuertas que se ha formado.&lt;br /&gt;-¡Para! ¡Para cojones! Te advertí diez veces que detuvieras las operaciones en una situación como esa. Las grúas no pueden trabajar con esta escora. ¡Amador! ¡Dile a esos chinos que salgan de las bodegas y se vayan al coño de su madre!&lt;br /&gt;-El problema es que yo trataba de explicarles y ellos se reían…….&lt;br /&gt;-Y claro que deben reírse de un estúpido como tú. ¡Amador! Vamos a cerrar las tapas de estribor. Esto es lo que debiste hacer imbécil, te lo expliqué en varias oportunidades. Emilio calló durante el tiempo que dedicamos a cerrar las bodegas, yo tampoco deseaba escuchar una estúpida explicación.&lt;br /&gt;El viaje continuó y después de China pasaríamos por Tailandia y la India, el Capitán se encontraba en los límites de tolerancia permisibles en apariencias. Mi preocupación era otra, muy distinta a las de formales deberes y obligaciones. Temía por la seguridad del buque y la mía personal. Cualquiera de los errores cometidos por Emilio repercutiría indudablemente en mi cargo como jefe de los oficiales de cubierta. Mis temores eran fundados, yo no pertenecía al partido y él, además de gozar el “privilegio” de su militancia, era el “clavista” abordo, condición que lo elevaba por encima del nivel privilegiado gozado por cualquier militante del partido, eso yo lo sabía.&lt;br /&gt;El black power del buque fue neutralizado en los meses que duró aquella travesía, el reglamento era mi Biblia, su sola aplicación rigurosa podía condenarle la vida a cualquier marino, procedí de acuerdo a ella. Eso sí, un barco puede ser considerada la extensión de un país cualquiera, se goza de esa aparente independencia mientras el mar es el único refugio, el mando es su gobierno y el personal subalterno es el pueblo. Hay de todo como en botica, muchos de aquellos incondicionales a la voluntad de Remigio Aras Jinalte nos vendieron su lealtad, como es de suponer, no se puede confiar en traidores u oportunistas.&lt;br /&gt;Una noche y después de entregarle la guardia a Emilio, hacía dos días que dejáramos atrás el Cabo de Buena Esperanza, es de suponer que navegábamos por el Atlántico Sur. Durante aquella entrega, la marejada era recibida por la popa. Cualquier marino es capaz de identificar por dónde le da el mar a su buque durante una navegación sin necesidad de observar al mar, los movimientos y comportamiento de la nave se ajustan a ese momento. Dos horas después de bajar a mi camarote, noto que el buque se encontraba dando cabezadas violentas y decido subir al puente. Llegué tarde y no pude evitarle el amargo momento a Emilio, la palabra más suave que escuché en boca del Capitán fue “estúpido”. Traté de calmarlo, pero la mala suerte del negrito estaba echada, pudo ser una uemba que le sonaron en su vieja Guanabacoa. El buque se había ido de rumbo y la alarma del timón no funcionó, Emilio siguió conversando animadamente con el timonel mientras el barco navegaba en un rumbo opuesto de ciento ochenta grados. Aquella fue la última trastada de él, llegando a La Habana el Capitán lo largó por el chicote.&lt;br /&gt;Considero que aquella tripulación, la del “Otto Parellada”, fue una de las peores con la que me tocó trabajar durante mi vida de Oficial. Integrada en casi su totalidad por tripulantes de la raza negra y fieles a la política racista de su Capitán Remigio Aras Jinalte. No se detuvieron ante tripulantes de su mismo color, Enrique Macías Villavicencio, un marinero de cubierta negro como ellos, fue víctima de todo tipo de atropellos y discriminación por ser uno de mis mejores amigos. Ellos no entendían que un negro pudiera ser amigo de un blanco, ni que yo tuviera cinco hermanos mulatos, su mundo era negro como ellos. Me río cuando escucho que en Cuba no existía discriminación racial.&lt;br /&gt;Emilito no era mala persona, no creo tampoco guarde rencor o resentimientos sobre mi persona. Creo mas bien sea otra víctima seducida por ese régimen, una persona que un día se creyó capaz de tolerar un pantalón que le quedó muy grande. Porque amigos míos, un verdadero marino no se puede fabricar, no es suficiente la afinidad con una ideología, hay que sentir el mar y destilar salitre por los poros de todo el cuerpo. Un verdadero Piloto es mucho más que eso, no puede resumirse con el discurso perfecto. Un Piloto es sol, luna, estrellas, corrientes, mareas, vientos, presión barométrica, límites de bandazos, calados, ETA bien calculados, ortodrómicas y loxodrómicas aplicadas, faros, costas, ríos, lagos, radares. ¿Y cuando no existía nada? Había un verdadero Piloto, traje que no puede usar todo el mundo, charreteras que le quedaron grandes a gente como Emilito, porque la vida en el mar no es un trancapuertas. El verdadero hombre de mar las abre y conquista el mundo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esteban Casañas Lostal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Montreal..Canadá.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;2007-12-30&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-175273622175055893?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/175273622175055893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/175273622175055893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/el-trancapuertas.html' title='EL TRANCAPUERTAS'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAYFojEWVcI/AAAAAAAAABI/m6g1DwT2VD4/s72-c/brujula.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-7190578110603320529</id><published>2008-04-16T00:05:00.002-04:00</published><updated>2008-04-16T00:08:03.941-04:00</updated><title type='text'>DIARIOS PARALELOS</title><content type='html'>&lt;a href="http://staticblog.hi-pi.com/gisblogMnt-br-arteblog/evans/images/mn/1185143555.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://staticblog.hi-pi.com/gisblogMnt-br-arteblog/evans/images/mn/1185143555.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Suena a los títulos utilizados en las novelitas rosas y trágicas que se producen actualmente en México, pero no, me refiero a diarios que deben llenarse diariamente con carácter obligatorio. Conocidos como Diario de Bitácora o Diario de Navegación, no dejan de ser lo que realmente dicen sus nombres, un diario. El Diario de Bitácora era aquel que se llenaba en el puente y permanecía con el oficial de guardia durante las permanencias de la nave en puertos. Durante las navegaciones, cada piloto debía registrar todos los acontecimientos que correspondían a su guardia. Hablemos de estado del tiempo, fuerza de la mar, cambio de rumbos, velocidad, millas recorridas, posiciones por faros, estrellas, sol, etc. Luego, según la usanza de aquellos tiempos, el Capitán pasaba gran parte de la información contenida en el Diario o Cuaderno de Bitácora para el Diario de Navegación en su poder. Estos diarios eran foliados y debidamente registrados en las Capitanías del Puerto, no se podían borrar los errores y las correcciones debían ser firmadas por el autor. Constituye uno de los documentos legales más importantes a bordo de cualquier nave, toda la información contenida en él, es la fuente de datos utilizados ante reclamaciones, declaraciones de arribadas forzosas, accidentes, varaduras, averías a la carga, etc. Hago estas pequeñas aclaraciones destinadas a las personas ajenas al mundo marítimo.&lt;br /&gt;Correrían los años setenta y tantos cuando dejó de utilizarse el Diario de Navegación en la marina mercante cubana. Documento que en términos generales, era llenado por el tercer oficial a bordo y debidamente firmado por el capitán al finalizar cada folio. Desconozco las razones, pero la lógica indica que no constituía un documento tan confiable como el Diario de Bitácora, ¿por qué?, porque podía alterarse el contenido de la información respondiendo a los intereses del Armador (Propietario del buque) Situación imposible de lograr en el Diario de Bitácora que fuera llenado por cada uno de los oficiales a bordo durante sus guardias. Es precisamente a este punto donde deseaba arribar, ¿podía alterarse el contenido de la información registrada en el Diario de Bitácora? Absolutamente sí, y fue una práctica muy común en nuestras navegaciones, alcanzando sus mayores valores en la década del ochenta. ¿De qué servía esta práctica fraudulenta? De mucho, se prestaba para justificar incumplimientos en las entregas de las mercancías y para estafar a las compañías de seguros. ¿Cómo se realizaba esa operación fraudulenta? Muy sencillo, se llenaban dos Diarios de Bitácoras paralelos. Uno, con los datos reales ocurridos durante la navegación, y el otro, con datos falsos que podían registrar una recalada forzosa a un puerto cubano seleccionado y con el cual se hicieran las coordinaciones anticipadas. De esa manera, el capitán presentaba un “Acta de Protesta” ante la Capitanía del puerto de destino y luego, se le presentaba una reclamación a la compañía de seguros por las razones expuestas en esa acta. El Procedimiento es un poco engorroso y participan en él una variedad indeterminada de personas desde el mismo instante en el cual fuera entregada la mencionada acta, pero ese no es el objetivo del presente trabajo.&lt;br /&gt;¿Nos encontramos o no en tiempos de reflexiones? Por ahí dicen que sí. ¿Participé en esos actos delictivos? Por supuesto que sí, puedo recordar con mucha claridad, las oportunidades en las cuales fueron realizadas esas prácticas a bordo del buque Pepito Tey de bandera cubana, por solo citar uno de los buques donde me vi obligado, porque nadie podrá interpretar que esa sea una acción individual deliberada. Ningún marino u oficial se beneficia con una acción como esta.&lt;br /&gt;Recuerdo uno de esos viajes, íbamos cargados de azúcar para un puerto español y a mitad del Atlántico, nuestro puerto y país de destino fue cambiado sin ningún tipo de explicación. Debe tenerse en cuenta que para realizar una maniobra fraudulenta de esta envergadura, hay tentáculos que se extienden mucho más allá de las oficinas del Armador u operador del buque. Estamos en presencia de un fraude donde participan elementos con niveles ministeriales, porque solo desde allí se pueden tomar esas decisiones. Pero todo se encontraba debidamente amarrado, era necesario confeccionar un nuevo Bill of Lading para entregar copia al capitán rápidamente a su arribo, o, puede suponerse que ese Bill (Conocimiento de Embarque) ya se encontraba duplicado con la complicidad del capitán, me inclino por esta última versión y desecho las anteriores por todos los contratiempos que se pueden crear en el camino, datos adicionales se le podían agregar por los especialistas que ellos poseen en esas maniobras en todas sus embajadas. O sea, todo había sido muy bien planificado desde mucho antes de nuestra salida. ¿Tiene lógica? Por supuesto que sí, el país se encontraba asfixiado por la loca incursión en las guerras africanas y los centavos comenzaban a cobrar su valor. En el Ministerio de Comercio Exterior existía un puesto de mando atento a todos los cambios en los precios del azúcar, y como es de suponer, si se registraban aumentos, poco importaba demorar las entregas de inferior valor, amén de las reclamaciones realizadas a las compañías de seguro.&lt;br /&gt;Para no extenderme, ¿se le podía exigir honestidad a la oficialidad?, por supuesto que no. En esa maniobra fraudulenta participaban el capitán y los tres oficiales de cubierta, pero era un secreto guardado a dominio público, porque esos diarios se llenaban en el cuarto de derrota en presencia de timoneles y visitantes de ocasión. La corrupción viajó más allá del simple contrabando de ron, tabaco y artículos que se introducían para el consumo nacional. Al Diario de Bitácora le siguió el Libro de Hidrocarburos, donde los datos eran igualmente falseados y se mentía descaradamente porque en muy pocos barcos cubanos funcionaban los separadores de sentinas. Luego, fue una práctica muy habitual robarle al Estado mediante firmas por consumos de materiales de trincajes, reparaciones, combustibles, etc., que nunca se realizaban. La marina se convirtió de la noche a la mañana en una gran escuela, nosotros fuimos buenos alumnos de aquella Academia de Ladrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;Montreal..Canadá.&lt;br /&gt;2007-06-05&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-7190578110603320529?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/7190578110603320529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/7190578110603320529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/diarios-paralelos.html' title='DIARIOS PARALELOS'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-7527895495411333652</id><published>2008-04-15T20:18:00.001-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:46.160-05:00</updated><title type='text'>SIRENAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAVGijEWVbI/AAAAAAAAAA8/wKCO5-k3uQo/s1600-h/sirena126wc.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189631704957343154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAVGijEWVbI/AAAAAAAAAA8/wKCO5-k3uQo/s320/sirena126wc.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Cuando salí para Angola en el año 77, la presencia de mujeres en nuestra flota era escasísima। Solo unas pocas se encontraban navegando en nuestros barcos en aquellos momentos, unas cuantas viejas militantes del partido a las que por la sola posesión de aquel carné se les debía un exagerado respeto। No creo llegaran a la decena de ellas en una flota mercante que, superaba en esos instantes las sesenta naves de mediano porte dedicados a diferentes especialidades de carga. Cuando te cruzabas con alguno de esos “afortunados” barcos premiados con su presencia, te la presentaban con cierta y muy exagerada solemnidad que picaba en lo ridículo. Aquellos tripulantes las cuidaban mejor de lo que hicieron con el diamante del Capitolio una vez, nadie puede comprender los kilates que adquiere un huequito en medio de esa abstinencia sexual. Aquellas virtudes casi sobrehumanas que poseían esas “camaradas”, ponían en franca desventaja al más destacado de nuestros hombres de mar. Se idolatraban, protegían con ese celo no invertido en nuestros hogares, y cada quien, vivía pendiente de sus dolores de ovarios, períodos menstruales, ojeras, pretendientes, que en esos casos sobran y conforman una especie de lista de enrolo. No faltaban quienes en el afán de ganar sus simpatías, pasaban por el pantry y les fregaban las vajillas. Los hubo también que se atrevieron a un poco más, podías encontrarlos limpiando los comedores y pasillos. Eso me contaron los socios de la vieja guardia, los verdaderos caimanes que se reían ante tantos papelazos y esperaban pacientemente con la maldad y picardía del hombre que tiene carretera. Sus experiencias les demostraron que de nada servirían aquellos constantes ridículos, ella se inclinaría por el hombre de su selección y para escoger contaba con una manada de lobos desesperados por su huequito. En esas circunstancias, y lo pude comprobar en viajes posteriores, los hombres sometidos a esos prolongados períodos de abstinencia, renuncian a ciertos valores morales con tal de lograr su objetivo. Tengamos en cuenta que hasta estos momentos narrados, hago referencia a unas cuantas viejas, pero aún así, capaces de aportar más placer que una prohibida revista pornográfica. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estando en Rótterdam, me entero que el barco de pasaje África-Cuba se encontraba reparando en los astilleros de la ADM en Ámsterdam, el Segundo Oficial de aquel buque era mi mejor amigo, desconocía la existencia de un pequeño ejército de muchachas allí enroladas. Es obvio que deba cambiarle el nombre a muchas de ellas, hoy deben ser respetables abuelitas. Éramos cuatro los que viajábamos en el taxi desde un puerto a otro para visitar amigos comunes y enviar alguna encomienda hacia La Habana, ellos tenían anunciada la salida dentro de poco. El N’Gola tenía programada una reparación en el mismo astillero después de culminar su descarga, pero las posibilidades de coincidir eran muy pocas. Cuando nos bajamos del taxi y nos aproximamos al portalón, notamos la presencia de varias de ellas junto al marinero que se encontraba de guardia. Le solicité localizaran a mi amigo y durante el tiempo transcurrido en la espera, intercambiamos algunas palabras con ellas. Ese día almorzamos en el barco, creo que una ración muy pequeña, quizás sacrificando el plato de otros tripulantes. Nada era sorprendente para nosotros que conocíamos de cerca la austeridad y racionamientos impuestos en nuestra marina.&lt;br /&gt;Mi amigo me presentó a varias de aquellas hermosas muchachas, casi todas en franca relación con los tripulantes, se habían establecido especies de matrimonios que solo contaban con la legalidad impuesta por la lejanía de casa. Muchos decidieron compartir el mismo camarote aunque las camas fueran individuales, pero poco importa el espacio cuando es ampliado por la felicidad. La mayoría de ellas eran sumamente jóvenes y no poseían el carné del partido, serían aproximadamente cien las mujeres que integraban aquella tripulación, y por supuesto, quedaban bastantes plazas vacantes, el número de hombres era más reducido. De todas ellas solo conocía a una y me sorprendió su presencia allí, ya la he mencionado en otros trabajos. Candita había dejado a su hijo con una vecina o parienta para lanzarse en esa aventura por conocer el mundo y mucho más. Su marido andaba enrolado en otro barco, la encontré muy feliz y le dije cuatro cosas sin derecho alguno, solo el impuesto por la amistad, nos conocíamos desde hacía más de diez años. Quedé fascinado dentro de aquel palacio repleto de mujeres y envidiaba a mi amigo, pero no tuve otra alternativa que regresar a mi mundo negro.&lt;br /&gt;Terminamos la descarga y partimos para Ámsterdam, allí continuaba el África-Cuba aún, todos los días le aparecía un problema nuevo. Mi amigo vino a visitarme acompañado de un médico con el cual entablé unas magníficas relaciones, era el día de su cumpleaños. Nosotros teníamos una dieta especial de bebidas que se iban acumulando en mi camarote durante el tiempo de navegación. Varias cajas de cerveza, botellas de whisky y garrafas de vino tinto descansaban en un rincón de mi camarote esperando por alguien. Ellos, llegaron acompañados de todas las calamidades que sirven de sombra a un marino cubano, pocos minutos después comenzamos a destapar botellas y los platos de saladitos llegaban después de cada llamada mía a la cocina. Decidimos comer en mi camarote y el servicio fue magnífico, Domingo era un excelente camarero y ese trabajo se encontraba comprendido dentro de sus funciones. Mis amigos solo observaban asombrados, yo me encontraba cumpliendo “misión internacionalista”. Solicité un taxi por teléfono y en el maletero del auto coloqué varias cajas de cerveza y otras botellas. Me pasaron escondido al barco, tuve que permanecer más de media hora oculto detrás de una estiba de paletas vacías, como si fuera un delincuente. Estuve a punto de regresar a mi barco, cuando mi amigo apareció en el portalón y me sugirió que entrara corriendo. Suena absurdo, pero estaba prohibida la entrada de nadie a bordo sin la autorización expresa del Capitán. Creo que el exceso de protección haya sido originado por la existencia de culitos cubanos, porque hasta donde tenía conocimiento, esas medidas nunca fueron tan severas.&lt;br /&gt;Burlando varias cubiertas y pasillos que convertían al buque en una especie de laberinto sin final, me introdujeron clandestinamente en un camarote donde ya se encontraban presentes los invitados a la fiesta. Algunos formaban parejas y como era de esperar, procuraron a dos o tres solteras para que yo seleccionara o ellas me ahorraran el trabajo. La fiesta terminó tardísimo y solo recuerdo que una de aquellas muchachas me llevó para su camarote, allí me quedé dormido con la mano derecha acariciando la parte más secreta del cuerpo femenino.&lt;br /&gt;El buque logró partir en lo que sería su única travesía al servicio de la marina cubana, partieron rumbo a Etiopía donde recibieron un cargamento de niños que, llegaron a Cuba sufriendo deshidratación, diarreas, y otros males. Aquel barco fue enviado a desguace después de ese “medio” viaje, nadie fue sancionado por la adquisición de aquel tareco. Estando ellos aún dentro del astillero, arribó el barco XX Aniversario y atracó en un espigón paralelo al nuestro. Solo era necesario bajar nuestra escala y andar el ancho de ese espigón para embarcar en aquella nave. Traían consigo un cargamento de unas cuarenta mujeres y las reglas impuestas por su Capitán no eran tan severas, podíamos entrar a nuestro antojo, pero yo prefería que ellos vinieran al nuestro, agobia estar escuchando siempre los mismos lamentos y yo llevaba más de ocho meses fuera de la isla. Un día, vino a visitarme Abelito, un marinero de la vieja guardia, lo hizo acompañado de una de aquellas camareras. Comenzamos a destapar botellas, creo que era un rito establecido por la mayoría de los cubanos, cualquier motivo constituía una fuerte razón para beber y celebrar, poco importa si eran nuestras desgracias.&lt;br /&gt;-Esteban es mi socio desde hace diez años, hace falta que te lo tiemples, lleva ocho meses fuera de Cuba sin verla pasar. Parecería que estoy exagerando, hasta yo mismo me sentí sorprendido al escuchar esas palabras en Abelito. Creí que ella podía sentirse ofendida y provocar un escándalo, pero nada de eso ocurrió, asimiló muy bien la propuesta del socio. Abelito se levantó sin nadie solicitárselo y abandonó el camarote, pocos minutos después me revolcaba con aquella cubanita en el sofá.&lt;br /&gt;Chacha.-&lt;br /&gt;Era una mulatona bastante grande y de tetas muy pronunciadas que navegó conmigo a bordo del Pepito Tey. No era de un cuerpo muy atrayente, algo planchada de nalgas, pero lo que le faltaba de atractivo le sobraba en buen carácter. Mantenía muy buenas relaciones con toda la tripulación y no fueron pocas las oportunidades que le tumbaba una botella al Capitán y me la entregaba envuelta en una toalla cuando subía al puente. Desempeñaba la función de “mujer oficial” del Capitán, pero nunca se consideró la “Primera Dama” a bordo como otras, ella era muy sencilla en ese aspecto. Recuerdo que cuando recibíamos víveres en el puerto de La Habana, Chacha era la encargada de organizar a la tropa para colocar los víveres en gambuza y neveras, fueron poderes que adquirió por ser la mujer oficial del Capitán a bordo o se asignó voluntariamente allí, donde su carácter y fuerza para manipular sacos, sobrepasaba a la de muchos hombres. Luego, sin contar con nadie, Chacha asignaba dos o tres cajas de cerveza a la gente que realizaba esas pesadas faenas, era una líder espontánea que convenía tener a buen recaudo. El hombre partía a su casa donde lo esperaba su esposa “legal” y Chacha continuaba siendo la misma.&lt;br /&gt;-¡Coño! Parece que este cabrón me echó brujería desde que llegamos a puerto, no me empato con nadie, ando bruja y tengo unas ganas de templar del carajo. Me dijo una noche en el portalón mientras realizábamos una guardia de rutina en los muelles de Regla.&lt;br /&gt;-Y yo tengo unas cagaleras que ni te cuento, así que apunta pa’otro lao. Le contesté y ella se echó a reír, era mi socia.&lt;br /&gt;Mercedes.- (nombre verdadero)&lt;br /&gt;Bueno, existían varias Mercedes en la flota, pero ninguna tan fea y chivatona como ésta, por eso escribo su nombre verdadero. Todavía hoy no la concibo dándole un beso al negro Scull, este gallo era el secretario del partido en el Otto Parellada durante el reinado de Remigio Aras Jinalte como Capitán de aquel feudo de negros. Mercedes tenía los dientes más grandes y sobresalientes que una marmota, por eso lo del beso. Luego, era una negra bien canillúa, al extremo que nunca comprenderás cómo rayos aquellas paticas podían soportar el peso de su cuerpo. Porque hablando en plata, ella era un contrabajo en posición invertida, ¡claro!, sin las curvas de aquel instrumento musical. Por donde quiera que la observaras era cilíndrica, pero como he manifestado en varias oportunidades, un tibio orificio satisface mucho más que una revista porno y el posterior sentimiento de frustración cuando dejas hijos rejados en medio de todos los océanos. Esta primera dama con carácter político por sus vínculos con el secre de a bordo, que en algunos buques llegaron a tener más poder que el mismo Capitán, ocupaba uno de los secretariados de aquel núcleo de militantes y era temida por la mayoría de los tripulantes, era sencillamente implacable.&lt;br /&gt;Cuando Remigio tomó vacaciones ella las solicitó también, ya mencioné algo de este buque en otros trabajos y mis referencias a la peor tripulación con la que me tocó trabajar en mi historia como oficial. Durante el fatal viaje realizado con ese socotroco, yo mantuve relaciones con una camarera durante todo el viaje, me había ganado esa calentica lotería. Pero aquellos negros cabrones no me aceptaban como ganador y trataron por todos los medios de arrebatarme el premio para entregárselo a su amo. ¡Okey! Yo aceptaba todas las disputas que se presentaran durante el viaje, ninguno de ellos eran enemigos míos, yo los comprendía, todos querían “mojar” y esa batalla por tratar de lograr a la hembra se produce hasta en los animales. ¡Coño! No es lo mismo tratar de conquistarla para ti a tratar de conquistarla para tu Capitán. En cualquiera de los barrios habaneros eso sería calificado de mariconería, esa lucha se extendió durante todo un viaje de seis meses, ya pueden imaginar el acoso a que fuera sometida aquella camarera “blanca”, considero necesario señalar su raza porque en los casos de las negras a bordo la situación era estable.&lt;br /&gt;-Como este buque tiene tripulación fija, y como además, la compañera Mercedes es la esposa del camarada Scull, se procederá al desenrolo de la camarera María. Esas fueron las palabras de “El Niño”, individuo que ocupaba el cargo de secretario del sindicato de la marina mercante y ex tripulante de ese barco, durante una de las reuniones realizadas para analizar todos los fraudes tan comunes en esos tiempos. En una nota que escribí a éste y de la cual di copia a María le dije algo así: Ven acá, distinguido Secretario del Sindicato, ¿desde cuándo Mercedes es la esposa de Scull? ¿Es que la tenencia del carné la exime de su condición de “querida”? ¿Queridas o putas son solamente las mujeres no afiliadas al partido? El tipo nunca me contestó y menos enfrentó las demandas de María.&lt;br /&gt;Silvia.- (su nombre verdadero)&lt;br /&gt;Ella es una de aquellas sirenitas que llegó a graduarse de oficial de la marina mercante, pero de qué manera. Aquella graduación suya mereció un amplio artículo en la revista Mujeres o Mar y Pesca, no puedo recordar exactamente. Es para cagarse de la risa, no recuerdo si la habían nominado primer expediente durante el curso para Primer Oficial donde me gradué, porque ella estudió en el mismo grupo que yo. Resulta que la sirenita se sentaba entre dos individuos que eran lámparas, uno de ellos es Arturo Escobar, un Capitán que acudió desde su exilio en México para auxiliar a Hugo Chávez cuando la huelga de los tanqueros de Venezuela. Yo escuchaba como le soplaban todos los resultados de los exámenes a la sirenita, recuerdo que aquella muchacha, persona que no sabía pronunciar good morning, obtuvo cinco puntos de cinco posibles en el exámen de inglés. ¡Ah! Pero ella era también militante y su graduación era un asunto político tan importante como el viaje de Tamayo al Cosmos. Luego, andaba empatada con el viejo Capitán Cortinas e imagino verlo sobrecargado con el trabajo de su flamante oficial de cubierta.&lt;br /&gt;Yoyi.- (almohadita)&lt;br /&gt;Así le decían por ser de culo planchado y rellenarse con almohaditas, navegó conmigo a bordo del portacontenedor Frank País. No era mala gente, pero como andaba empatada con el sobrecargo y le lavaba la ropa al Capitán del barco, pensó tal vez que era la primera dama a bordo. No creo lo haya pensado, pudo considerarse así hasta el día que me enrolaron de Primer Oficial y le retiré los privilegios que poseía.&lt;br /&gt;-Vicent, ¿dónde está la camarera? Le pregunté al mayordomo una mañana cuando bajé de mi guardia en el puente.&lt;br /&gt;-¿Pasó algo? Me preguntó uno de los mejores cocineros de la flota a quien conocía desde hacía más de quince años.&lt;br /&gt;-Que no he desayunado y ella me tiene que servir el desayuno.&lt;br /&gt;-Ella me dijo que lo había dejado servido.&lt;br /&gt;-Vicent, ¿cómo coño voy a comerme algo que está servido desde las siete de la mañana?&lt;br /&gt;-Si tú quieres yo te lo sirvo. Me contestó apenado.&lt;br /&gt;-No, Vicent, ese no es tu trabajo. Búscame a esa señora para que me sirva el desayuno caliente como es su obligación, ni yo tiemplo con ella, ni me lava la ropa, ¡llámala! El Capitán y su amigo sobrecargo trataron de reclamarme algo y los paré en seco. -¡No entro en piñitas! Espero que se lo metan en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maritza.- (nombre falso)&lt;br /&gt;Estoy un día cargando azúcar a granel en el puerto de Cienfuegos y en uno de esos pases que hacía con frecuencia por el portalón, me detiene toda la trova que una mujer dirigía a los tripulantes presentes en aquel momento. Me atrajo su dialéctica y filosofía de la vida. Oírla me remontaba a viejos parajes en la Corea del Norte, se parecía mucho a aquellas guías que nos narraban con palabras casi celestiales todas aquellas virtudes del gran líder. ¡Tremenda muela! De verdad, tenía mareado a su público, hasta yo me sumé. Yo me encontraba casi a su espalda y no podía verle el rostro, pero ya saben ustedes cómo son esas trovas, casi siempre el que las desarrolla se toma sus pausas para comprobar los efectos que surten en su público. En ese tira y encoje ella gira la cabeza y la atrapo de perfil. Yo la conozco, yo la conozco, yo la conozco. Esa idea me estuvo martillando durante varios minutos, pero no me atrevía cortar aquella casi evangélica inspiración. Continuó dando su teque cuando comprobó que la gente no estaba dispuesta a abandonar sus palcos, como si las hubieran pagado, extraño comportamiento del ser humano. Peor en nuestro caso que solo hablamos de bebidas y putas hasta la semana posterior a nuestra salida, después se borra el olor y sabor de una tibia vagina y somos víctimas fáciles de la depresión. Yo la conozco, yo la conozco, yo la conozco. Insistía el hijoputa que siempre llevo dentro, pero no le había adivinado el rostro. Media hora después se detiene nuevamente y pide permiso para ir hasta el baño, les promete regresar, insinuó tal vez que el discurso se encontraba inconcluso. Como la puerta se encontraba justo a un metro de su posición, tuve que conformarme con su cabellera. Mi vista la persiguió a través del cristal de la puerta, pero en ningún momento viró el rostro, la observé doblar y perderse por la escalera interior de la superestructura.&lt;br /&gt;-¿Quién es esta jeva? Lancé la pregunta por simple curiosidad.&lt;br /&gt;-Esa es la jeva del telegrafista. Me respondió el timonel de guardia, yo insistía mantener la mirada a través del cristal de la puerta.&lt;br /&gt;-¿De cuál telegrafista? Le pregunté al timonel.&lt;br /&gt;-Del nuevo, del que enrolaron hoy. Respondió un camarero de la brigada de guardia. Ella apareció nuevamente en el pasillo y en la medida que se adelantaba a la puerta, mi mente retrocedía una pila de años. Abrió la puerta y salió.&lt;br /&gt;-¿Usted no se acuerda de mí? Le pregunté sin maldad y palideció al mirarme a los ojos.&lt;br /&gt;-Bueno, compañeros. Mi esposo se siente algo mal y debo retirarme al camarote, tengan buenas noches. Cerró la puerta y la vi desaparecer nuevamente por el mismo camino. Creo que Rojitas, el timonel de guardia se llevó el pase, pero era muy discreto para estas cosas. Bajé hasta el muelle para observar los calados con la ayuda de mi linterna, Rojitas bajó tras de mí, no me detuve y continué caminando hasta la proa, él me siguió.&lt;br /&gt;-Asere, ¿cuál es la intriga, esa jeva se cagó cuando te reconoció?&lt;br /&gt;-No sé, parece que me confundió con alguien. Le respondí sin darle importancia a su curiosidad, no quise contarle que aquella mujer era la muchacha que Abelito me había presentado en Ámsterdam cuando andaba en el XX Aniversario.&lt;br /&gt;-A otro con esa, macri. Yo te conozco perfectamente.&lt;br /&gt;La muñequita.- (no recuerdo su nombre)&lt;br /&gt;Era un caso muy famoso dentro de la marina mercante, nunca navegó como subordinada mía, pero los socios me contaron bastantes historias sobre esta curiosa mujer. Dicen las malas lenguas que ella era camarotera, o sea, la persona que limpia los camarotes y pasillos del barco. Pues cuentan viejas leyenda que siempre andaba cargando una muñequita junto a sus enseres de limpieza, cuentan esas mismas lenguas que, aquella amada muñequita se quedaba en el camarote del afortunado con el premio gordo. Por la noche, la sirenita pasaba a recoger su adorada muñeca, su estilo era muy simpático y original.&lt;br /&gt;Doctora Dora.-&lt;br /&gt;Una admirable mujer, compañera y amiga que navegó bajo mi mando a bordo del Aracelio Iglesias. El Capitán Miguel Haidar trató de presionarme para que le realizara una mala evaluación cuando le resultó imposible conquistarla. Dora hacía vida de pareja en aquellos momentos con Raidel, un maquinista compañero de estudios, luego se unieron en matrimonio. Por supuesto que no respondí a las presiones ejercidas y le hice la evaluación que se merecía, advirtiéndole que no debía firmar otra. Estoy convencido de que esta sirena me recordará con mucho cariño, el mismo con el que hoy la menciono en estas pocas líneas.&lt;br /&gt;Gladys.- (su verdadero nombre)&lt;br /&gt;Era una vieja mulata que una vez tuvo sus quince, quedaban rasgos de un cuerpo muy bien delineado y por supuesto, muy demandado en su juventud, pero aquello no dejaba de ser solo recuerdos. La flacidez de sus carnes la iban invadiendo poco a poco y restaban belleza casi a diario. Es una ley inviolable de la vida, y peor allí donde las mujeres carecen de tantos productos que las ayudan a mantenerse. Su rostro no era bello, su nariz era algo achatado, muy común en los negros, aunque como dije anteriormente, ella era mulata, una mulata cargada de pecas. Puede ser que ver desaparecer su juventud y belleza la fueran convirtiendo en una mujer frustrada y cargada de odios, la envidia también formaba parte de su inventario, Gladys era la sobrecargo a bordo. Navegué con muchos hombres que ocuparon esa parásita plaza existente en la flota de aquellos tiempos, la mayoría eran ladrones, chivatos, vagos, chismosos, existieron excepciones muy contadas. Pero en el caso de esta mujer todo se multiplicó por diez, Gladys era más hija de puta que un ejército de aquellos hombres. Enseguida se enroló en la corte de Remigio Aras Jinalte, creo que recibió el trato de Princesa y supo aprovecharse de esa condición para amargarle la vida a los demás. Fue de las que más lucho para que la camarera me dejara y se empatara con aquel tipo, ¿qué otra ofrenda pudiera superar la entrega de una blanca a su Rey negro? ¡Claro que hubo tremendo racismo en ese buque!&lt;br /&gt;-Gladys, todo tiene un límite en la vida y el de María se está agotando, ¡déjala tranquila! Fue todo lo que le dije esa tarde en el puente. Remigio convocó una junta de oficiales en su camarote y allí se me acusó de haberla amenazado, ella dijo algo.&lt;br /&gt;-¡Míreme a los ojos! ¡Gladys, míreme a los ojos! Ella no levantó la mirada. -¡Hagan lo que les salgan de los cojones, no estoy para estas puterías! Me levanté y abandoné aquella comedia de mal gusto.&lt;br /&gt;-Hace falta que agarres a Gladis en un pasillo y le caigas a trompadas. Le pedí a María cuando llegué al camarote y le expliqué lo sucedido. No hubo que repetir la solicitud, al día siguiente la agarró por el cuello en uno de los pasillos y cuando un cocinero del clan trató de intervenir, ella lo desafió, ¡ven maricón, pa’ti también hay! Después de ese incidente pudimos descansar un poco.&lt;br /&gt;Gladys quiso recibir su vejez con todas las de la ley, estando en Shanghai algunos marineros compraron bebida en la calle y celebraron una fiesta en uno de sus camarotes. Gladys se emborrachó o la emborracharon, contaron las malas lenguas y trascendió a las reuniones del inmaculado partido, esa noche le pasaron el sable siete desesperados samurais.&lt;br /&gt;-Si acaso te enteras que me caigo bajando de una guagua no lo creas, ve a esta dirección y dale candela al Lada que tiene este número de placa. Después, denle una buena entrada de patadas por el culo a esta vieja y si la hija se mete a defenderla pueden sonarla también, ésta es su dirección en La Habana del Este. Ya pasaré por aquí a pagarles el servicio. Fue todo lo que dije a un bandolero de Luyanó, alguien me había informado sobre las intenciones de esa vieja por pagar para que me propinaran una paliza.&lt;br /&gt;Sirenas.-&lt;br /&gt;Sería injusto calificarlas a todas por igual, las hubo malas y buenas, famosas e ignoradas, putas y decentes, víctimas y victimarias. De todas maneras y es una opinión muy particular, la mayoría de aquellas mujeres eran mucho más valientes que la media de nuestras tripulaciones. Pocas diferencias existen entre esas valientes mujeres de tierra y sus representaciones en el mar. Creo que todas las crisis formadas con sus presencias a bordo de nuestras naves, no fueron causadas por esas mujeres, fueron los hombres con la pérdida continua de valores morales. Existieron casos de camareras famosísimas cuyos motes recorrieron más de una vez nuestras tertulias, ¿quién no escuchó hablar de María bollo de palo?, ¿dónde no se mencionó a La Gallega?, ¿Qué Capitán no maldijo la presencia de aquella mujer Práctico de La Habana? No recuerdo si se llamaba Orquídea, las maniobras con ella solo respondían a intereses partidistas. Hoy debe ser toda una ancianita y debe contarle a sus nietos sobre complicadas maniobras realizadas en medio de una fuerte turbonada, quién pudiera saberlo. Lo cierto es que para subir y bajar la escala constituía todo un problema.&lt;br /&gt;Yo, como Primer Oficial, hubiera deseado navegar sin ellas, comprendo que no era por sus culpas, pero un buque de cincuenta tripulantes con solo dos mujeres a bordo se convertía en un infierno, el hombre es más peligroso que un perro rabioso cuando nota la presencia de una hembra cerca. Una de aquellas sirenas cubanas fue asesinada a bordo de uno de nuestros buques estando atracados en Polonia. Yo conozco toda la verdadera historia, pero prefiero mantenerla oculta por sus hijos y nietos, sin embargo, nadie sabe si estas líneas servirán algún día para reconstruir la historia de nuestra marina, ese día será imposible ignorar ese crimen.&lt;br /&gt;Como quiera que sea, la presencia de la mujer a bordo de nuestras naves no fue del todo negativo, los hombres mejoraron sus vocabularios, se preocupaban de su apariencia personal y los camarotes se mantenían más limpios, como la jaula lista para atrapar su presa. Linda o fea, aquellas mujeres eran de carne y hueso como nosotros, con virtudes y defectos, con todos los problemas humanos de nuestra tierra, con las sensibilidades humanas que no puede brindarte una revista pornográfica. Para todas ellas mi cariño donde quiera que estén.&lt;br /&gt;Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;Montreal..Canadá.&lt;br /&gt;2008-01-06&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-7527895495411333652?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/7527895495411333652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/7527895495411333652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/sirenas.html' title='SIRENAS'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAVGijEWVbI/AAAAAAAAAA8/wKCO5-k3uQo/s72-c/sirena126wc.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-8513080789865643878</id><published>2008-04-15T14:51:00.000-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:46.386-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marinos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esteban'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cubanos'/><title type='text'>PERROS DE MAR.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAT55TEWVaI/AAAAAAAAAAs/Lh9FQQc_big/s1600-h/A+bordo+del+Jiguan%C3%AD.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAT55TEWVaI/AAAAAAAAAAs/Lh9FQQc_big/s320/A+bordo+del+Jiguan%C3%AD.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189547433404028322" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                               PERROS DE MAR.&lt;br /&gt;El perro es el mejor amigo del hombre, y el perro es el mejor amigo de otro perro, eso ya lo sabemos todos. Pero hay perros distintos, jerarcas, policías, vagabundos, animales que saben distinguir por las charreteras o comodidades de un camarote, no tengo la menor duda de ello. Rinti era un tripulante más en nuestro buque y había que observarlo cuando se encontraba de guardia en el portalón, no se le podía pasar gato por liebre. Como se las arreglaba no sé, eran cosas de animales, pero el tipo era capaz de distinguir a un tripulante entre las tantas personas que abordaban cuando estábamos atracados.&lt;br /&gt;No era muy sociable tampoco, entre flemático y sanguíneo era su temperamento, puede que sean las razones de su conducta unas veces indiferente y otras agresivas. Cuando le parecía, se acercaba a ti moviendo la cola, pero eso no ocurría con mucha frecuencia y creo que las largas navegaciones lo afectaban tanto como a nosotros. No era sencillo vivir en esa especie de convento flotante donde nuestras vidas se acercaban a la de &lt;br /&gt;cualquier monje.&lt;br /&gt;Su dueño era el capitán del buque,  Raúl era un treintón en aquella época y muy bien pudo ser influenciado por las aventuras de Rintintín para bautizar a su perro con ese nombre. De haber sido más joven, solo hubiera tenido como opción al perro de los tres tanquistas polacos, y un poco más acá, el nombre del animal hubiera comenzado con "Y" griega igual que la de los amos. Como es de suponer, Rinti vivía en su camarote y pocas veces bajaba a la chusmita. Todo parece indicar que no era de su agrado las relaciones con la gente de ese mundo algo bajo de los marineros, bueno, los camarotes de ellos se encuentran por lo general a la altura de la cubierta principal.&lt;br /&gt;Lo veía con relativa frecuencia por el puente cuando iba a mis guardias de timonel, Rinti al lado de su amo, tirado junto a la butaca exclusiva del capitán. Unas veces en el cuarto de derrota, donde casi siempre esperaba acostado cómodamente en el sofá. Otras ocasiones en el alerón del puente observando a su amo cuando bajaba las estrellas, pero siempre a una distancia de su dueño no superior al metro, lo admiraba por esa fidelidad.&lt;br /&gt;  Pertenecía a una generación de pastores alemanes, pero vaya usted a saber cuál, porque nosotros siempre lo vimos como un gran animal hasta un día, después de esa fecha, Rinti era un choteado tan fuera de fonda como nosotros. Sus actividades eran bien limitadas a bordo, subir al puente de vez en cuando, acudir al llamado de la campana del comedor y permanecer aburrido junto a Raúl cada vez que había cualquier asamblea. Pertenecía al grupo que presidía todas las asambleas y reuniones, pero sin derecho a voz ni voto. Era el único afortunado entre toda la tripulación que lo excluía de &lt;br /&gt;esa hoy envejecida manera de comer mierda y tratar de arreglar el mundo desde el infinito mismo de un océano. Cuando alguna intervención era realizada con mucha energía, Rinti levantaba las orejas, otras veces abría uno de los ojos con desgana y después continuaba en ese agobiante letargo que se extendía por más de tres horas. Algunas veces colaboraba con la tripulación y obligaba a concluir esas reuniones cuando se encontraba en el punto de "asuntos generales", ya saben que es el momento crucial y donde se desbordan todas las fosas mentales. Rinti se sonaba un peo silencioso, ustedes saben que esos son los más dañinos y peligrosos. Luego, le encontramos una explicación justa a esa actitud saboteadora y lo perdonábamos. El animal había sufrido como todos nosotros esos cambios propios de la etapa revolucionaria en sus comienzos románticos, donde las culpas de nuestros sufrimientos siempre iban a parar a noventa millas de distancia. Por ser precisamente un animal, aunque con muchos más privilegios que cualquier ser humano en la isla, esos cambios lo afectaron mucho y le producían esos nocivos gases estomacales, era lógico que así sucediera. &lt;br /&gt;Nuestra dieta empeoraba cada día por las causas que ya conocen y que a nosotros nos informaron a su debido tiempo. Al principio de esa gran batalla librada por nuestro pueblo en contra del gigante del norte, se hizo muy común la aparición de muchas partes de los motores de las vacas en nuestro almuerzo. Un día nos tocaba riñones, otro día corazón, otro día panza, hígado, lengua, etc. ¡Claro! Ni con tanta frecuencia tampoco, supongamos que dos veces por semana y que los días restantes correspondían a las tropas blindadas que enviaban los hermanitos del campo socialista. En fin, pudimos aprendernos como expertos veterinarios todo lo concerniente a las vísceras de esos animales. Un poco más tarde iban desapareciendo todos los componentes de las carrocerías de las vacas y algunas de las piezas de sus motores se convirtieron en artículos de lujo. De esa manera, el hígado pasó junto al corazón, riñones y lengua a jugar en las grandes ligas de la cena. Mientras eso sucedía no existía problemas con el estómago de Rinti y aquellas reuniones dedicadas a arreglar al mundo duraban entre cuatro y cinco horas. Pero el bloqueo se hizo más cruel o las vacas cubanas nacían sin vísceras, como quiera que haya sido, nuestra dieta dio un cambio drástico y aquellas piezas se fueron extinguiendo como los dinosaurios. Fue &lt;br /&gt;de esa sencilla manera que las tropas blindadas del campo socialista se encargaron de la dura batalla del almuerzo y aparecieron los temibles ajíes y coles rellenos de Bulgaria, spam, carne rusa, carne china, macarela japonesa y por supuesto, las temibles latas de tronchos de pescado cubanos. Bueno, todo esto hubiera resultado un exquisito manjar durante el período especial, pero pocos imaginan los desastrosos efectos en nuestros abusados estómagos y la cantidad de marinos sufriendo gastritis y úlceras. Volviendo al tema del infeliz animal, Rinti sufrió como nadie esos cambios perversos. Al principio se acercaba hasta el plato de su comida, lo olfateaba y tocaba retirada con todas las cornetas. Fue de los primeros animales en declararse en huelga de hambre en la historia post revolucionaria y se puso flaquísimo. Más tarde y sin otra salida por encontrarse dentro de una trampa mortal, el infeliz animal no tuvo otra alternativa que claudicar ante la presión del enemigo, pero ya ustedes saben las consecuencias, sus peos eran bombas de gases tóxicos.&lt;br /&gt;La vida para el pobre perro se complicaba un poquito cuando llegábamos a puerto y el capitán salía. No me imagino cómo rayos se las arreglaba para poder identificar las barras que tienen una charretera. Saliendo el capitán, Rinti se postraba en la puerta del primer oficial, pero con éste se jodió, tuvo que morder en el suelo y nunca lo dejó pasar al interior de su camarote. No quisiera imaginar la humillación que sentiría el pobre animal por aquel gesto donde no se le reconocía su jerarquía. En los puertos nacionales se las veía un poco más difícil después de las cinco de la tarde, solo permanecía a bordo el oficial de guardia con su brigada. Durante las ausencias del capitán y primer oficial, Rinti plantaba su campamento frente a la puerta del segundo oficial. Plaza donde recibiría el mismo trato anterior, ni sofá, ni alfombrita, cero privilegios. Allí permanecía sin comer hasta el día siguiente que regresaba su amo. La situación adquiría matices críticos cuando se encontraba de guardia el tercer oficial, ese día Rinti plantaba campamento en el portalón y durante la ausencia de su amo provocaba uno que otro problemita con las personas que no pertenecían a la tripulación. Eran las horas donde mostraba toda su agresividad y la amargura propia de la mayoría de los perros cubanos. No es que dejara o no de reconocer las charreteras del tercer oficial y &lt;br /&gt;desconociera cual era la puerta de su camarote. El problema era otro, durante las ausencias del capitán Sánchez Oro lo jodía sin parar. Entre las cosas que le hacía al pobre animal, había una divertidísima para toda la gente, pero coño, hay que ponerse en el lugar del cabrón perro. No es fácil que te cubran la cabeza con una bolsa de lona y que en ese estado de ceguera total, te espanten de buenas a primeras el potente chorro frío de un extintor de CO2 por el culo. ¡Vaya! Aunque el perro me cayera mal y lo tildara de chicharrón por esa pasión sostenida hacia las charreteras, esa constante jodedera de que te estén enfriando el fondillo debe disgustar a cualquiera. Esos días de las guardias de Sánchez Oro eran un calvario para el pobre Rinti.  Era disciplinado el muy cabrón, nunca le dio por abandonar la nave en medio de aquellas tragedias durante las ausencias de su amo.&lt;br /&gt;Recuerdo de un solo puerto donde el perro tenía su jevita y varios hijos reconocidos. Hubo un tiempo donde nos destinaron a realizar cinco viajes continuos para los Grandes Lagos. Cargábamos azúcar en sacos en Nuevitas para Hamilton y Torornto,  fue precisamente en ese puerto cubano donde Rinti se desaparecía durante horas, ausencias que preocuparon a gran parte de la tripulación. La calma reinó nuevamente cuando nos enteramos por un estibador de que nuestro perro andaba involucrado en amoríos en el pueblecito de Tarafa. Todos lo celebramos y casi comenzaba a ser aceptado entre la gente de la chusmita, quienes durante un tiempo llegaron a cuestionar sobre la virilidad del perro y algunos comentarios se extendieron un poco más allá, lo acusaron injustamente de homosexual. Es muy probable que se haya lanzado en esa aventura amorosa para demostrar lo contrario. Al cabo del quinto viaje a Nuevitas, Rinti desapareció como siempre había ocurrido, pero esa noche no regresó, ni lo hizo al día siguiente y la gente se alarmó un poco. Casi de salida nuevamente para Canadá, un estibador que ya lo conocía, lo trajo gravemente herido para el buque. Se enteró por boca de los vecinos de Tarafa que, estando Rinti pegado con otra perra, fue atacado por una pandilla de perros callejeros que lo hicieron mierda, tenía mordidas marcadas hasta en el rabo. Muchas fueron las manifestaciones de solidaridad con el pobre animal y algunos se ofrecieron para salir a emprenderla contra aquellos cobardes animales. &lt;br /&gt;Permaneció varios días en reposo absoluto y no salía del camarote del capitán, la aventura le había resultado demasiado cara. Una de esas mañanas y estando su amo a bordo, Rinti se separó de su compañía y decidió pasar un rato en el plato de la escala real como siempre hacía cuando se encontraba solo. Varios tripulantes pasaron por allí a saludarlo y manifestarle su solidaridad tan oportuna en esos tiempos difíciles que vivía. De vez en cuando se paraba y dirigía el olfato hacia el pequeño poblado, se observaba preocupado, puede que algo enamorado también, eso nos ocurrió muchas veces en los puertos visitados. Arsenio tuvo la intención de pasarle la mano por la cabeza y decirle algo, pero inesperadamente, el animal le lanzó una fiera dentellada que lo hizo retroceder sin poder ocultar el pánico repentino ante tanta agresividad.&lt;br /&gt; Arsenio era el sobrecargo del buque y natural de Santiago de Cuba, solo un detalle lo identificaba con aquella ciudad, el canto natural de sus habitantes a la hora de hablar. Rondaba cerca de los cincuenta y se mostraba muy bien conservado para su edad. Era de ojos azules y canosa cabellera, aspecto que lo alejaba un poco de la media común, brindando la imagen de un extranjero en su propia tierra. Contrario a los hábitos aún vigentes en los hombres de mar, donde las prioridades esenciales de sus vidas eran muy simples, satisfacer a toda costa el apetito sexual y darle funcionamiento extra al hígado, como tratando de recuperar todo el tiempo perdido durante las navegaciones. Arsenio era el individuo preocupado eternamente en la construcción del socialismo en Cuba, y lograr a un hijo de puta de su envergadura, requerirá de la donación de semen por parte de grandes figuras en este campo y una voluntaria que se deje inseminar con la suma de todas esas eyaculaciones. Pretendió un día y luego de arribar de uno de esos viajes, implantar en puerto horarios de clases y círculos de estudios. No conforme con las imposiciones emanadas de su enfermiza voluntad como secretario del partido a bordo, Arsenio se plantaba en el plato de la escala real después de la comida para tomar nota de la gente que salía del buque y no acataba sus orientaciones. Solo los jóvenes de aquellos tiempos nos declaramos en rebeldía y salíamos del buque rozando su nariz a cumplir con nuestros deberes de sementales en estado de abstinencia. Hoy y decenas de años después, no encuentro una explicación lógica a manifestaciones de extrema pasividad mostrada por aquellos que aceptaron sus disposiciones. Por si fuera poco en la vida de ese enfermizo extremista revolucionario, durante algunas de nuestras escalas por su ciudad natal, este individuo en lugar de estar compartiendo el escaso tiempo disponible con su familia, gastaba horas sentado en el parque Céspedes espiando los movimientos de los tripulantes. En reuniones posteriores a nuestras salidas, Arsenio siempre dedicaba duras críticas a los jóvenes que compartíamos con las fleteras-hoy jineteras- del parque, alegando que esa era una de las maneras de hacer contrarrevolución y una manifestación de desviación ideológica. No se detuvo ante nada en su afán por construir el paraíso del proletariado, durante una de nuestras visitas a Japón, Arsenio pidió sancionar a un militante de la juventud comunista por estar mascando chiclets. Bueno, extenderme en los pasajes de ese personaje consumiría este trabajo dedicado a los perros de mar.&lt;br /&gt; Rinti sufrió como nosotros todas las calamidades propias de los tiempos que le tocó vivir, Raúl nunca le concedió privilegios extras. Lo vi correr de banda a banda durante las grandes galernas, mientras luchaba tenazmente por clavar sus pezuñas en un piso barnizado, no fueron pocas las veces que sus costillas chocaron contra los mamparos de babor y estribor sin escucharse el más mínimo quejido. Al quinto viaje de recalada a Nuevitas, nuestro buque recibió como suministro de víveres una bola de carne y una cajita de pescado. Teniendo en cuenta que la tripulación estaba compuesta por unos treinta y cinco tripulantes y que la navegación hasta Montreal consumía unos nueve días, era de suponer que la travesía se realizaría en condiciones extremadamente difíciles. La última cena fue lograda con las barreduras de la gambuza y muchos pensarán o manifestarán que miento. Aquel almuerzo estaba compuesto de arroz y unos garbanzos cocinados con tomate y sal. Raúl pidió que le suministraran comida a nuestro paso por la primera esclusa de Montreal camino hacia los Grandes Lagos. Esa noche fue de fiesta y comimos a reventarnos, al día siguiente toda la tripulación cayó con unas diarreas agudas, Rinti no pudo escapar de ella como buen tripulante que era.&lt;br /&gt; En Hamilton íbamos por las tardes a jugar pelota a un estadio, competíamos cubierta contra máquinas. Una tarde, apareció un hermoso perro que corría como un niño tras la pelota. Como niño al fin lo engañaron con el cuento de la pelotica y una vez a bordo no escapó más. Su presencia despertó todo el celo y envidia escondida en la nomenclatura de Rinti, actuaba como muchos en la isla y su vida a partir de esos instantes fue invadida por sentimientos hasta entonces mantenidos en la oscuridad. No soportaba compartir una misma nave con un ejemplar mucho más bello y fuerte que él, mucho más joven y con posibilidades de conquistas superiores a las experimentadas en el pueblecito de Tarafa. Sus colmillos permanecían  al viento más tiempo que cualquier sable sacado entre duelos y su carácter era sumamente irritable. Pocos se le acercaban con el propósito de saludarlo y ser mal correspondidos. No recuerdo el nombre con el cual fuera bautizado aquel bello ejemplar que muy pronto se convirtió en el amuleto de los marineros.&lt;br /&gt; En Toronto atracamos al lado de una fábrica de alimentos para animales, durante la maniobra, nuestro buque comprimió a una bandada de patos salvajes contra el muelle. Arriada la escala real, los cocineros confeccionaron una especie de jamo con el que fueron capturando cada pato muerto y luego convirtieron en un exquisito plato. Allí cargamos maíz a granel, pero por ese derroche de labia y simpatía que exportan los cubanos, se las arreglaron para adquirir varios sacos de alimentos para perros. Eran unas especies de tortas color carne y secas que luego de ser sumergidas en agua tibia se convertían en un apetitoso manjar para esos animales. El perro canadiense lo degustaba con placer y todo indicaba que ese alimento era conocido por él. Por el contrario, Rinti se negaba a consumir aquellas tortas y era lógico, ya su estómago y gustos se habían adaptado al menú de las laterías que nos suministraban nuestros queridos camaradas del este. Esos momentos de las comidas ocurrían aisladamente y al final le traían al canadiense el plato de Rinti, pero una buena tarde a Sánchez Oro se le ocurrió poner a los dos perros comer frente a frente. El canadiense consumió toda su cuota ante la indiferencia del pastorcito cubano y cuando se disponía pasar al plato de éste, se encontró con todo el desfile de colmillos bien afilados del nacional y ante sus muestras de agresividad permaneció manso esperando por su retirada. Rinti, cubano de buena cepa, se tragó toda aquella masa en contra de su voluntad ante la mirada impaciente del visitante, y fue a partir de esos momentos que comenzó a variar temporalmente su dieta. Esa operación fue repetida en varias oportunidades hasta que finalmente el nacional se adaptó a su nuevo alimento.&lt;br /&gt;Pelito Lindo, así le llamaba su dueña, nunca supimos su verdadero nombre. Era un hermoso ejemplar de pastor alemán, muy parecido al perro secuestrado en Canadá una decena de años atrás. Escuchar la historia de su vida era tentador y provocaba cierta hipnosis sublime que te obligaba a viajar por el maravilloso mundo de Alicia. Vivía en una hermosa mansión de Miramar y siempre fue el niño mimado del padre de la dueña, quien no se ocultaba durante sus narraciones para describirnos las interioridades de aquel castillo encantado. Una de las habitaciones había sido convertida en cuarto &lt;br /&gt;de refrigeración, allí se conservaban cómodamente todo tipos de animales comestibles. Figuraban en la colección personal de su padre grandes venados que eran cazados en extensos cotos, donde sus compañeros de armas iban con frecuencia a deslastrar todo el estrés adquirido durante las importantísimas tareas asumidas en la construcción del socialismo criollo. Figuraban en ese ejército de soldados congelados hermosas terneras, grandes carneros, chivos, conejos, guanajos, patos, ocas, gallinas criollas, jutías, colas de cocodrilos, pargos, chernas, agujas, caguamas, etc.&lt;br /&gt;Yo la escuchaba en medio de repentinos orgasmos mentales, cuando sin parar, me describía las grandes fiestas que se realizaban en aquella mansión. En medio de miles de pensamientos inocentes, no podía concebir fuera posible asar una ternera completa.  No podía calcular remotamente las dimensiones del lugar para asarla, los hombres disponibles a realizar aquella faena, mientras se esperaba entre bromas campechanas y balas disparadas en la Sierra a la sombra de enormes arecas y árboles frutales con un vasito de Chivas Regal a la roca. Nunca me habló de grandes orgías o bacanales como &lt;br /&gt;las descubiertas por la luz en casos de otros comandantes de la revolución, pero de algo estaba convencido, deseé con toda la intensidad de mi alma tener una vida como la de Pelito Lindo. Resumían aquellas historias que siempre le solicité me repitiera como cualquier niño deslumbrado por las fantasías de los cuentos de hadas, la llegada de un gran camión cada fin de año con los regalitos del comandante mayor. Hablaba de televisores, videos, aire a condicionados, estéreos, refrigeradores, etc. Al gran jefe nunca le preocupó si ya los poseían, ese era su premio a la fidelidad y grandes &lt;br /&gt;sacrificios realizados en la construcción del socialismo. ¡Llegará el día! Siempre soñé, tiene que llegar el día en que no me vea necesitado a comprar en casas de segunda, ni regatear precios, soñar nunca costó nada.&lt;br /&gt;Pelito lindo no era como Rinti, siempre fue muy sociable con todo el mundo olvidando  casta y sangre azul. Salía por cubierta a compartir con la marinería y se relacionaba amistosamente con los estibadores extranjeros. Para sus tiempos se habían agotado casi todas las partes de los motores de las vacas, el puerco comenzaba a escasear también y la cantidad de pollo servido en puertos nacionales era insuficiente para garantizar una navegación. Una parte del campo socialista había sucumbido y con ellos &lt;br /&gt;desaparecían de paso las tropas blindadas que siempre nos acompañaron, nuestra situación era precaria y de extrema austeridad. Nos faltaba la comida y el dinero de nuestra paga dejaba de aparecer en nuestras arribadas. &lt;br /&gt;Pelito lindo se enroló para un viaje alrededor del planeta con una recalada fatal a Corea del Norte, allí permanecimos más de un mes mientras nuestras exiguas provisiones mermaban diariamente. Sin embargo, Pelito lindo nunca se enteró de nuestros sufrimientos, él no debía encaramarse en una grúa durante varias horas para cambiarle los cables con dieciocho grados bajo cero, él no sabía lo que era enfrentarse a ese frío con un vasito de leche condensada y chícharo molido, él siempre fue muy feliz, un pasajero distinguido. Pelito lindo era casi el hijo de un comandante de la revolución, por tal motivo y mientras toda la tripulación pasaba hambre, tenía garantizada una dieta que muchos envidiamos. Su dueña, la hija del comandante, la jeva del capitán de la nave, le hervía diariamente un pollo que luego deshuesaba con santa paciencia y servía en uno de nuestros platos al distinguido animal. Tampoco comía en cubierta o en la intimidad de su camarote, ella se lo servía en nuestro pantry. ¿Y nosotros? Como buenos cubanos le celebrábamos la gracia, la aplaudíamos, nos preocupábamos por la salud del noble animal, ¿y le alcanza con un pollo?, ¿se llena? ¡Qué maricones éramos! Y todo porque era el perro de un comandante. Y allá tenía que mandar a la marinería a limpiar la cubierta de botes donde cagaba Pelito lindo, y no les cuento el tamaño de los mojones, suerte que estaban congelados y no apestaban, parecían chorizos. En ese estado de hambruna y desesperación hasta la mierda adquiere matices divinos.&lt;br /&gt; El sobrecargo, ¡ohhh!, no sé por cuál razón los detestaba tanto, la mayoría eran ladrones y chivatos, el que no haya sido una de las dos cosas que me avise. El sobrecargo era el encargado del control de los víveres, compraba los de pésima calidad y pagaba en las facturas como si fueran de primera, la diferencia iba a su bolsillo y una parte al del capitán. Eran rarísimas excepciones donde sobrecargo y capitán se declararan enemigos y el que nos tocó ese viaje fue un caso especial. El tipo era militante del partido, poseía la medalla XX Aniversario, la de misión internacionalista, y vaya usted a saber cuántas más. Ese sobrecargo era el clavista del buque y secretario del partido, era él precisamente quien debía darle el pollo diario a la hija del comandante y jeva del capitán para alimentar a Pelito lindo. ¿Habrá sacado cuentas? ¡Vamos a ver! Tres días de navegación de Cuba a Panamá, treinta días hasta Shanghai, otros cinco días hasta Corea del Norte, un mes y medio de estancia en ese país, nueve días hasta Singapour, otros cuatro días hasta Bangladesh, bueno, me detengo en este puerto. Hasta ese punto de arribada, Pelito lindo se había jamado la astronómica cifra de noventa y seis pollos. Si dividimos esos pollos entre cuatro, podemos llegar a la conclusión de que el perrito había consumido la dieta de veinticuatro tripulantes, bueno, sin contar el resto de la travesía. ¿Y la gente qué decía, los militantes? ¡Nada, absolutamente nada! Nadie puede calcular la inmensa capacidad del cubano para someterse a sacrificios extremos.&lt;br /&gt; Pelito lindo se ganó la simpatía de casi toda la tripulación, lo celebraban a su paso por todas las cubiertas, no se conformó con llenar de mojones la cubierta de botes y su mierda pudo ser encontrada en todos los rincones del buque y nadie protestaba. Fue considerado un héroe en Corea del Norte, fue probablemente el único extranjero que la haya metido en ese país sin que se tomaran medidas represivas contra él o la jeva. Una tarde, la hija del comandante lo sacó a cubierta para que evacuara uno de esos monumentales y familiares mojones, cuando Pelito lindo sin escuchar las demandas de su dueña bajó a toda velocidad por la escala real en busca de una perra que pasaba en esos instantes muy cerca del buque. Desafiando las adversidades del clima y los embates de una intensa nevada, Pelito lindo se la metió a una perra coreana y allí se quedó trabado. Su dueña, muy orgullosa por la actitud de su animalito, corrió al comedor de tripulantes para comunicarles la buena nueva. En el portalón se reunió parte de la tripulación para celebrar la aventura del perrito del comandante y olvidaba por instantes los pollos que se jamaba diariamente en medio de las críticas silenciosas de pasillos.&lt;br /&gt; En Bangladesh nos vimos obligados a cambiar cabos y cables viejos por alimentos y animales vivos, era la única manera de garantizar la navegación hasta nuestro próximo destino, Luanda. Por cubierta andaban sueltas unas diez chivas esperando la salida del buque para ser sacrificadas. Una de esas tardes que Pelito lindo salió a cagar, consideró que las chivas podían ser un palo ideal y se le pudo observar corriendo tras ellas por toda la cubierta. Logró alcanzar a una que otra y se les encaramó por detrás, la gente no simpatizó mucho con aquellas alocadas acciones del perrito, la jama estaba en juego. A nuestra arribada a la isla, el comandante vino con su escolta a buscar a Pelito lindo, la tripulación no había cobrado en todo el viaje y nadie sabía cuántos pollos se había jamado hervidos.&lt;br /&gt; Canelito era un perro traumatizado, su raza no era muy bien definida, como la de todos los cubanos. Un poco de aquí y otro poco de allá, dicen los dueños que era un puddy, pero tiraba más a sato que a otra cosa. Vivía en el Vedado y no estaba acostumbrado  esos menesteres de los barcos. Siempre se le podía observar atemorizado y cuando lo cargabas sentías en tus manos los latidos acelerados de una repentina taquicardia. Era la foto de su dueño y probablemente éste, le trasmitiera todas sus inestabilidades emocionales. Me contó un día que había sido piloto de Mig 15 y luego de unas avionetas que llevaban un artillero a popa de la cabina. Sus cargos de conciencia no lo dejaban vivir tranquilo y aunque me manifestó que nunca había hundido lanchas o balsas, no le creí totalmente. Causó baja de la aviación precisamente por problemas de los nervios y sacó el título de Piloto de Altura para trabajar en la marina. Durante aquellos escasos momentos donde nos encontramos solos y aprovechando la oportunidad para aliviar un poco las penas que lo agobiaban, el dueño de Canelito me contó sobre las misiones realizadas por el Canal de las Bahamas y la costa norte de Cuba. Dice que sobrevolaba sobre las balsas a la deriva y que en muchas ocasiones los tripulantes alzaban en sus manos a niños para que no dispararan. Sobre su conciencia pesaban las palabras de los artilleros. ¡Pasa de nuevo! ¡Ponme la cola a tiro pa’que veas como los descojono! Sabrá Dios cuántas veces repitió las picadas y a cuánta gente indefensa hundió. Si no hubiera matado a nadie su conciencia no lo mortificara tanto, su conciencia no lo dejó servir para mucho, más bien era un estorbo en el puente de mando, y no es una simple deducción, tuve que arrastrar con esa carga en dos oportunidades, y volar con él en cada borrachera, y alzar a los niños de las balsas, y sentir las ráfagas de una ametralladora a popa de la cabina, y las voces de los hijoputas artilleros. ¡Pasa de nuevo! ¡Ponme la cola a tiro! ¿La puso? En Tailandia no quiso pegarle los tarros a su mujer, yo creo que no se le paraba por esos traumas, luego se separaron. Canelito era medio mariconcito, tenían que subirlo al puente cargado, se asustaba con los bandazos del buque, con las cabezadas, nadie sabía dónde coño cagaba.&lt;br /&gt; En la esquina de mi casa hay un parque para perros, lo visitan de diferentes razas. Todos juegan en santa armonía, si cagan, los dueños recogen su mierdita en bolsitas plásticas. Todos se huelen el culo y continúan jugando con una pelotica, un palito, un huesito. En casa de un amigo hay dos perros cubanos, cuando tocas la puerta comienzan a ladrar, cuando abren la puerta te enseñan los colmillos, cuando entras en confianza y te sientas en la sala, confunden tu pierna con una perra, hay que caparlos, no se acostumbran a vivir en Canadá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                            Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;                            Montreal..Canadá.&lt;br /&gt;                            2006-05-30&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-8513080789865643878?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/8513080789865643878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/8513080789865643878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/perros-de-mar.html' title='PERROS DE MAR.'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAT55TEWVaI/AAAAAAAAAAs/Lh9FQQc_big/s72-c/A+bordo+del+Jiguan%C3%AD.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4040409238848137289.post-6442381848751915694</id><published>2008-04-13T17:56:00.000-04:00</published><updated>2008-12-09T17:13:46.613-05:00</updated><title type='text'>SER MARINO.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAKCjzEWVZI/AAAAAAAAAAc/v4PLtqwDTmc/s1600-h/A+bordo+del+Bahia+de+Cienfuegos+004.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188853272199714194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAKCjzEWVZI/AAAAAAAAAAc/v4PLtqwDTmc/s320/A+bordo+del+Bahia+de+Cienfuegos+004.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;SER MARINO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser Marino es, llevar la sal entre las venas,&lt;br /&gt;con salitre que brota por los poros de la piel,&lt;br /&gt;casi siempre dorada o morena,&lt;br /&gt;es lago, río, mar, costa acantilada y arena,&lt;br /&gt;es sol, nubes, luna, estrellas y planetas,&lt;br /&gt;es bruma, vientos, nieblas, huracanes y galernas.&lt;br /&gt;Ser Marino es valor, es tener miedo, sentir pena,&lt;br /&gt;es gaviota que nada y un delfín que vuela,&lt;br /&gt;es paz y también guerra, amor y odio conjugados,&lt;br /&gt;la felicidad y la tristeza.&lt;br /&gt;Ser Marino es llegar tarde a un parto, tan tarde,&lt;br /&gt;que al partir solo dejas un vientre inflamado,&lt;br /&gt;cuando regresas, camina, te mira y ríe,&lt;br /&gt;nunca te das cuenta, que tarde llegas.&lt;br /&gt;Ser Marino es medir el tiempo por viajes,&lt;br /&gt;olvidando los días que tiene el almanaque,&lt;br /&gt;almanaque que se detiene al salir,&lt;br /&gt;porque desde ese momento se deja de vivir.&lt;br /&gt;El Marino es alcohol, mujeres y fiesta,&lt;br /&gt;nunca llega a un entierro, vive solo,&lt;br /&gt;le sobran los amigos cuando tiene dinero,&lt;br /&gt;y cuando no lo tiene, lo vende todo.&lt;br /&gt;Es contrabando, es negocio, es perdedor,&lt;br /&gt;ser Marino es amar su nave, llamarle ella,&lt;br /&gt;buscar su posición, después de varios días entre la niebla,&lt;br /&gt;mordiendo al sol en el horizonte,&lt;br /&gt;escarbando también, entre la luna y las estrellas,&lt;br /&gt;dominar el cielo, el viento, las corrientes,&lt;br /&gt;saber moverse con los cambios de marea.&lt;br /&gt;Ser Marino es vino, tinto, blanco, verde o rosado,&lt;br /&gt;pelo lacio y negro, muy negra la pelvis que se besa,&lt;br /&gt;es whisky y cerveza, ojos azules como el cielo,&lt;br /&gt;aureola de los senos rosados y tiernos&lt;br /&gt;es sake y arroz, ojos rasgados casi cerrados,&lt;br /&gt;piel limpia, tersa y perfumada,&lt;br /&gt;es ron de caña o de palma, negra o mulata,&lt;br /&gt;fuego que te quema, clave y tumbadora,&lt;br /&gt;culos duros y maracas, sexo y amor.&lt;br /&gt;Ser Marino, señor,&lt;br /&gt;es mucho para decirlo con dos palabras,&lt;br /&gt;es Dios y pecado, olas como montañas,&lt;br /&gt;crestas de espuma que embarcan por la proa,&lt;br /&gt;que estremecen el barco y tiemblas,&lt;br /&gt;que provocan bandazos y rezas,&lt;br /&gt;y cuando todo está calmado eres macho,&lt;br /&gt;tienes sueño y no duermes, necesitas de una hembra,&lt;br /&gt;así pasas días desvelado, meses, años.&lt;br /&gt;Un día, prometes que no serás Marino,&lt;br /&gt;solo unos días cumples tu promesa,&lt;br /&gt;porque una fuerza extraña te arrastra,&lt;br /&gt;te lleva de nuevo al mar, como un maligno embrujo,&lt;br /&gt;del que pocos pueden escapar,&lt;br /&gt;otra vez endrogado caes en sus redes,&lt;br /&gt;lo detestas y lo quieres, él lo sabe,&lt;br /&gt;el mar te tiene amarrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy…&lt;br /&gt;Conecto el piloto automático con su alarma,&lt;br /&gt;no tengo timonel, estoy solo,&lt;br /&gt;el radar lo pongo en la escala que quiera,&lt;br /&gt;para que me avise cuando se acerca un barco,&lt;br /&gt;el satélite expulsó al telegrafista de la marina,&lt;br /&gt;tengo a un compañero menos,&lt;br /&gt;no necesito observar las estrellas, ni los planetas,&lt;br /&gt;el sol calienta y brilla mucho,&lt;br /&gt;el satélite me lo dice todo,&lt;br /&gt;¿para qué dejar el aire acondicionado?&lt;br /&gt;Ser Marino hoy, no tiene poesía,&lt;br /&gt;la navegación perdió su arte,&lt;br /&gt;la gente se olvida de la astronomía,&lt;br /&gt;es tener a un tipo en el puente, pa’que mire palante,&lt;br /&gt;los bombillitos opacan a las estrellas,&lt;br /&gt;y encerrado en ese cajón,&lt;br /&gt;el ruido de los equipos, no deja oir,&lt;br /&gt;los gritos de las gaviotas, la brisa del mar,&lt;br /&gt;ni a los marineros bromeando sobre cubierta.&lt;br /&gt;¡Que mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esteban Casañas Lostal.&lt;br /&gt;Montreal.. Canada&lt;br /&gt;17-08-1999&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4040409238848137289-6442381848751915694?l=escorado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/6442381848751915694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4040409238848137289/posts/default/6442381848751915694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escorado.blogspot.com/2008/04/ser-marino.html' title='SER MARINO.'/><author><name>Esteban Casañas Lostal</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__tdlitkPVzY/SAKCjzEWVZI/AAAAAAAAAAc/v4PLtqwDTmc/s72-c/A+bordo+del+Bahia+de+Cienfuegos+004.jpg' height='72' width='72'/></entry></feed>
